Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

sábado, 4 de agosto de 2007

Armando un bolso

Cinco torres de ropa sobre la cama. Bolsas, bolsitas, medias, bombachas, cositas que uno no sabe dónde poner, mierditas que uno quiere llevar aunque sabe que nunca las va a usar. No es fácil armar un bolso para ir de vacaciones. Sobre todo si hablamos de una mochila de campamentera, porque todo lo que está arriba de la cama tiene que ser sometido a una serie de preguntas excluyentes. ¿Esta prenda puede ser doblada hasta hacerse minitura y casi inexistente? ¿Pasa por limpia aunque tenga 20 días de uso y cero de contacto con el jabón?¿Es abrigada y al mismo tiempo súper fresca?¿Sirve para ir de safari y a la noche a un restaurante?¿Es cómoda y sexy?¿Puede ser abollada en el fondo de la mochila y no tener una sola arruga? Si cualquiera de las cosas que están arriba de esa cama aprueba el examen, consigue pasar de la cama a la pila que se armará encima mochila, es decir que todavía falta mucho para ingresar en el estadio del armado de la mochila. Mientras tanto, seguimos en el estadio de la pila sobre la cama y lo que ahora me pregunto es... dónde carajo voy a dormir hoy????

2 comentarios:

Nicolás Nunca dijo...

Si , Si,
Soy un campamentero nato.
Experto en transportar por trayectos cortos cosas inusables y descartarlas en pro de la caridad humanitaria al viajero que salió ligero de equipaje y necesitaría:
2 juegos de cubiertos extra,
el 50% de mi ropa interior,
la olla número 2
la plancha de hierro,
la manta número 2,
pará
tampoco te vas a Afganistán Nico.
Me digo y me repito,
pero siempre dudando.

Es que soy Geminis.
Y es sabido que siempre
queremos hacer el equilibrio perfecto y nunca nos sale como exactamente queremos.

Asi me olvidé del cepillo de dientes una vuelta.

Pero: mírale lo positivo:
Ya no hago más la pila de ropa arriba de la cama.


Un abrazo

Nicolás Nunca dijo...

ah, si, mochila de 55 litros. Cargo.

La vuelta del frasco de vidrio de dulce de leche Conaprole de un kilo, fue la peor.
Reconozco, que me pasé.

Nicous