Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

domingo, 24 de febrero de 2008

Sin disimulo

Entrada en la desesperación. Todo su ser me altera. Su presencia merodeante me lleva al delirio. Me pica su sobrevuelo. Su zumbido me amenaza. Imagino su rumbo para sorprenderlo con la muerte. Mientras tanto me rasco hasta el desgarro. Busco repelentes que no aparecen, venenos vencidos, pruebo con armas letales, pero tiene mi sangre, ya piensa como yo. Me anticipa. Me cubro pero no alcanza, encuentra el recoveco para picarme. Así, como si nada, encuentro la solución, la carcaza perfecta. Una piel que no le tienta, pero por desgracia no deja que me rasque.