Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

martes, 1 de julio de 2008

Sentimientos reales para un pintor pintón

Le serví un té en blanco, como se lo sirvo a todos los que me parecen inquietantes. Lo tomó con la sed que me provoca un beso cortito y con la confianza de un rey pretencioso. Miró qué más podía tomar, y miró mi cuello. El agua nunca había hervido. Calculé mal el tiempo y el saquito no tuvo química. Es que intimida tener un artista en casa.
Y mientras yo insistía en ser quijote, él se peleaba con los molinos y explotaba en guerras que nunca quise saber.
Me aseguré de que no se me escapara y colgué el girasol en el freezer, también muchas palabras. Pero había demasiadas corazas para salir de paseo, aunque él me siguiera explicando mil veces lo que es una piedra litográfica.
De atrevida tomé tu dibujo. Gracias.