Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

sábado, 23 de agosto de 2008

Mitad morelliano, mitad mío.



Sí. (1)(2)
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(1) Acepté. Sencillamente asentí con la cabeza y una sonrisa de cotelé para la izquierda, que se forma cuando no quiero racionalizar ni cuestionar mis decisiones. Surgió de la nada. Como si fuera algo de todos los días andar regalando sís, parte de mi rutina. ¡Ja, cómo no! Más de veinte años diciendo no. Alimentándolo, reforzándolo con distintas intensiones, entonaciones y ademanes. Nopos jeringosos. No en inglés, no. No en francés, non. No en portugués, nao. No exclamativos, ¡no! Viciosos no, no, no, no. Cánticos noooo nooo. Copados nah.
Hasta que se filtró un sí. Un sí de la familia de los dale, bueno, obvio, OK. Y sucedió no más.Sí señora,sí señor.
Qué bueno que se escabulló ese sí, porque lo pasé de perlas. Sí, sí, de perlas.
(2)
Sin tilde, es todo otro cuento.

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