Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Pequeño curso para seducirme



Hay frases elementales, acciones infalibles que debéis saber. Tened en cuenta que este cursillo es válido suponiendo que no sois un Adonis, sino más bien un caballero andante ordinario que necesita de su espada para adentrarse en los campos del amor.
Jamás olvideis pasar obligatoriamente por un baño general, una refrescadita o un manguereo previo al encuentro.
No es menester contar con transporte privado. Cualquier calabaza puede transformarse en carroza. Recordad que una frenada abrupta de colectivo puede terminar con una mano en la espalda siendo ésta vuestra primer caricia.
Tampoco es imperante una flor, ni un bombón. Pero sí un halago. Alguna mención a mi hermosura, a mi humor o inteligencia, estará bien. ¡Jamás de los jamases un peluche!
Por favor no escupáis el suelo y tratad en lo posible de no fumar.
Grandes disparates serán premiados con más de una sonrisa.
Hablemos de actos de heroicos tales como abrirme la puerta y mantenerme del lado interno de la acera. Primordiales si queréis gozar de mi luminocidad.
De besos, caricias y consecuencias: ante cualquier duda,resistiros a vuestros impulsos, luchad contra vuestra propia hombría. Si la cita transcurriera con más desgracias que opulencias, podríais aventurarte en un intento de beso, pero sólo al final, sin promesas de ser retribuído. De ocurrir tal hecho, dad por concluido el acto. No insistáis. No preguntéis. No insultéis. No os violentéis. No obliguéis.
Si la cita transitara amena, fluida y cercana: Confíad en hacer uso de cualquier maniobra indiscreta, ya que no seréis rechazado y obtendréis plena colaboración de esta damicela.
Como una primera anticipación, este cursillo os será de utilidad. No olvidéis que la sorpresa y el romanticismo siempre podrán ordenarse como entrada, plato principal y postre.

En caso en que seais un Adonis, olvidad el preámbulo y actuad imprudentemente.

lunes, 15 de septiembre de 2008

¿Cuántos km vale tu hombre?

Sigue a ese muchacho. Acompáñalo. Si es necesario persíguelo. Que no se te escape. Y si él se sube a una bici y pedalea 100 km, sube a la tuya y pedalea tras él. Con viento en contra. Por autopistas sin banquinas, por rutas con bifurcaciones peligrosas, rozando camiones de doble acoplado, cruzando vías con barreras bajas, puentes y rotondas.
Superando calambres, porque él los vale. Cambiando piñones y platos para avanzar más rápido, para que no se fugue. ¡No lo pierdas de vista! Pedalea más rápido aunque los cuádriceps te tiemblen y los gluteos te ardan.
Muéstrate espléndida cada vez que paren a tomar un refrigerio. Espléndida con tu casco ridículo y esas calzas acolchonadas que parecen un pañal. Habla con tu dios en silencio cuando no puedas mover tus piernas. Ruégale para que te permita continuar el viaje. Qué importa que esté a 200 mts de distancia. Doscientos metros que se transforman en 400. ¡Pedalea! ¡Hazlo más rápido!¡Pon un cambio más liviano! ¿No tienes más liviano? Entonces usa tus piernas, ¡respira! Respira para alimentar tu ciclo aeróbico. Transforma la glucosa en energía, recurre al ácido láctico si es necesario, quema grasas, lo que sea. Pero acércate, para que él sienta tu presencia.
Kilómetro 40.
Habrá otros hombres. No te preocupes. Ya ni lo ves. Quizás ya vaya por el km 60. Abandona ahora, antes de desvanecerte y terminar bajo un pelotón de fiats, peugeots, renaults y fords.
Vuélvete con la dignidad que no transpiraste, salúdalo desde lejos y date un baño de inmersión con sales de melocotón, que este hombre sólo vale 45 km.

jueves, 4 de septiembre de 2008