Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 20 de octubre de 2008

¿¿¿Para ser feliz necesito eso???

¿Estás seguro? ¿Sólo eso y nada más? No estoy tan convencida de que funcione.
Tengo amigas que lo hacen con frecuencia, y no las veo más felices que yo. Es más, temo sentirme más vacía.
Entiendo tus argumentos. Que destraba mis chakras, que deja fluir mi energía, que me relaja, que le hace bien a la piel.
Pero lo veo un tanto lineal y básico, incluso superficial para ser la respuesta a mi felicidad.
Me estás diciendo que necesito encamarme a todo hombre que se me cruce en la vida o ¿entiendo mal?
Si es hombre, pum adentro. ¿Y el barómetro de felicidad sube? Al menos, ¿puedo pedir que el señor cuente con ciertas particularidades?, la dentadura completa, o no puedo andar con exigencias siquiera.
No te lo puedo creer. ¡¿La felicidad depende de un encastre anatómico?!
Por suerte me entero de esto a una joven edad. Suspendo el viaje a India, la entrevista con el Dalai Lama, abandono las flores de Bach, corto el psicoanálisis, gasto las monedas del i-ching en preservativos y me dejo de búsquedas místicas. Estoy anonadada.
¡Ya me pongo en acción! Pensar que ando rodeada de hombres: en el trabajo, en el colectivo, en el subte. Rodeada de felicidad todo este tiempo.
No voy a negar que he picoteado en el jardín de las testorena en ciertas ocasiones, pero lo entendía como un alegrón y no como felicidad, ni el eje de mi serenidad mental y espiritual.
Tu insistencia y seriedad me llevan a casi no cuestionar tu método. Así que no me queda otra pregunta más que...¿alguna pose en especial me hará más feliz? Ok, la que yo quiera.
Bueno, entonces al ataque se ha dicho, sábanas de satén, corpiño de encaje y good show.