Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Señales que confunden

Título original: Más vueltero que cabeza de borracho acostado en una cama, antes de vomitar en un balde.

Viernes a las 23 hs. recibo un mensajito de texto: “¿Que hacés?” Y yo que no estaba haciendo nada, salvo zapping, contesto: “Nada”. A lo cual, él retruca: “¿Aburrida? ¿Con ganas de jugar al cuarto oscuro?”
Mmmmmm. Qué podía constestar. ¿La verdad?: “ si, aburrida y con ganas de jugar a lo que sea”. Pero tipee: “Aburrida y en la tele no hay nada”. Y esperé su salvación. Tuve tiempo para bañarme y limpiar el plato de la cena y alguna cacerola. Aunque el pequeño intercambio de mensajitos de textos se había sentido como el preludio para una invitación, faltaba la propuesta en sí.
A los cuarenta minutos de mi último mensaje, muerta de sueño, y con el jean sobre la cama. Tomé la iniciativa. Agarré el teléfono y escribí: “¿Fue un amague?” A lo que contestó: “No. Sólo quería saber qué hacías.”
Por mí, terminó ahí.
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Una semana después. Domingo 19 h. recibo un mensajito de texto: “Hola, ¿qué hacés?”. Y yo que todavía no sé si está bien dejar pasar estos colectivos, le contesto: “Hola, ¿cómo estás?” Inmediatamente recibo otro msn: “¿Qué hacías?” – “Terminando de cenar”, respondo. (Quizás deba aclarar que yo leí su mensaje de las 19hs a las 21 hs.)
Tuve tiempo de sacar la ropa del lavarropas y colgarla en cualquier barral de la casa con personalidad de tender. Y todavía no tenía novedades de su invitación. Sintiéndome un tanto enojada, replico: “Otra vez sopa.”
Y acá debería haber terminado.
Pero respondió: “No. Te invité temprano y ahora es tarde. Tengo mis tiempos. ¿Dónde vivís?”
Y acá debería haber terminado.
Pero insistió: “¿Y? ¿No contestás?”
Y acá debería haber terminado.
Pero lo llamé.
Y acá debería haber terminado.
Y arreglamos para salir el miércoles.
Pero en el fondo sé que debería haber terminado mucho antes.

2 comentarios:

PetaloPow dijo...

Como ya te dije... en estas épocas modernas, al segundo o tercer sms, se llama!!

besos

Amapola dijo...

¡¡Totalmente de acuerdo!!

Y para los curiosos: el miércoles nunca salimos.