Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

jueves, 19 de marzo de 2009

Mis dendritas calentonas

La lectura erótica me deja más susceptible, digamos disponible, o predispuesta que una foto de una buena tararira, un video de orongas multipresenciales o una avalancha de piropos. Hoy me encontré con un blog que me dejó las cejas de punta, las pupilas dilatas, las uñas latiendo, el páncreas espástico y la boca arenosa. A lo que me puse a reflexionar, que debo tener una neurona que si me la frotás bien frotada con un textito de esos, en un Word o una servilleta, te ahorrás la nafta, la entrada, el plato principal, el susurro, el bombón, las flores, la puerta abierta y el recorrido dactilar errante.
Entonces: papel, lápiz y final feliz.

17 comentarios:

Anit! dijo...

Jenn... que decirte. Leí tu post, visité "así que esto es el sexo" y te odio por haberme llevado ahí. Que onda? Muy efectivo, pero sumamente de más el "para poder ver su cara de puta". O sea, soy una pacata o no me calienta el insulto.
Me dejaste pensando rulos. La del problemita soy yo?

asi que esto es el sexo dijo...

Me sorprendsite. Realmente no esperaba algo asi.

Y ya no es la primera persona que hace incapié en "su cara de puta".

Y veo que te generó algo lo que leiste, me agrada.

Que bueno, porque no tengo un peso para los bombones y las flores.

Besos señorita.

Yogi dijo...

Si, sos vos, mojigata. :-)

Anit! dijo...

Mirá """yogi""" no pienso usar el blog de rulos para pelearme con vos. Te agarro saliendo del tercero. En media hora. Dale?

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

no vi el insulto, me encamé en los renglones y me entregué.

Vero dijo...

An, liberate! deja que la vida fluya y por que no un encuentro con nuestro amigo blogger, una cita clandestina en un callejon, el vestido de negro con sus boxers a tono, ella tropical con su sonrisa impecable... leer es divertido pero que mejor que dar ese pasito y salir de los virtual?

asi que esto es el sexo dijo...

Si, justamente hablaba de eso, no lo que te generó de mal. Sino de todo lo que describis que te pasó.

Mirala a Vero, es la cupido virtual. Ya nos armó pareja.

Yogi dijo...

Dale Ana, vero tiene razón.

Vero dijo...

propongo que en los próximos días Ana y "asi que esto es el sexo" compartan sus experiencias con los seguidores de esta apasionante historia.
En momento de crisis que mejor que escaparse de la realidad y soñar y volar un rato?

asi que esto es el sexo dijo...

Pero momento.. yo no estoy en crisis.

Podria decir que practicamente todo lo contrario, momento de explendor.

Pero bueno, siempre es agradable ayudar de la manera que se pueda a alguien si lo necesita.

asi que esto es el sexo dijo...

Aunque.. no sé si An (ahora me entero que se llama asi) necesita "soñar y volar un rato".

Lo tendriamos a que hablar con ella.

Yogi dijo...

No se si lo necesita, no tiene cara de necesitada. Pero si querés te paso el mail.

Vero dijo...

Me referia a una crisis mas estructural, algo que sobrepasa tu situación o la de An. Pero bueno, mas alla de todo eso siempre es lindo encontrar momentos de amor en la vida, no? o por no estar vos en crisis cerras las puertas al placer?

Concuerdo con Yogi, intercambio de mails es el próximo paso

asi que esto es el sexo dijo...

Si es el mismo que su casilla de correo de su curriculum, ya hice mi intento. Habria que esperar a que ella aparesca.

Jennisima dijo...

cambio la sabánas y hacemos del blog una cama!

asi que esto es el sexo dijo...

Muero de curiosidad por saber de qué se trataría eso..

Javier dijo...

Hace unas noches estaba urgando en el pasado y encontré textos viejos, algunos míos, otros de otros. Textos de épocas donde había mas magia en mi vida.

Lo siguiente no es lectura erótica, es mas bien algo romántico/erótico. Me parece un hermoso texto y me gustaría compartirlo con vos (y aunque sea frotarte un poco una dentrita).
Quizás lo conozcas:

Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente.

Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por últimos los domingos hacíamos el amor religiosamente.

O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso. Hicimos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente. Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente.

Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo. Decíamos, entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente.

O bien Estefanía le daba por recordar las ardilla que el tío Esteban le trajo de Wisconsin y que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos, con sus sillas vienesas y sus macetas de rosasté esperando la eclosión de las cuatro de la tarde, y así era como hacíamos el amor nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.

Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco. O de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimientos y sin sentido. Con sueño y con frío. Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente.

Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.

Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, hacíamos el amor físicamente.

También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón de que yo lo quería así y ella también, hacíamos el amor voluntariamente.



Fragmento de "Palinuro de México" de Fernando del Paso