Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 13 de abril de 2009

Punto y coma, el que no se escondió se embroma.

Tuve el casamiento de una amiga de la familia. Ergo, toda la familia incluida en el bailongo. Fui con una única consigna en mente: mantenerme lejos del baile padre-madre-hija, de esa danza multi género de autoflagelación, pero que tanto orgullo le da a mi progenitor.
Ballet de 6 pasos:
Paso1 El padre toma de la mano a su señor esposa.
Paso 2 El padre toma, con su mano libre, la mano de su hija.
Paso 3 Los tres integrantes del ensamble se mueven en sus lugares, cambiando el peso del cuerpo de una pierna a la otra, aligerando la cadera de izquiera a derecha.
Paso 4 El padre toma la iniciativa haciendo girar a sus compañeras en perfecta métrica e isometría ad infinitum de la cancionum .
Paso 5 Cambio de dirección del giro de las muchachas.
Paso 6 Al final de la canción, el padre saluda con un beso en la mejilla a ambas bailarinas.
Por la gracia del señor, o de los novios, la disposición de la mesa me favoreció. Estaba lo suficientemente lejos de la mesa de mi viejos y sus amigos como para meterme en el escote las 10 papas noisettes frías sin tener un mínimo pudor.
La fiesta fue intitulada, luego de lo que asumo fue la segunda copa de vino, fiesta profiláctica, porque todos eran unos forros. Típica fiesta de rugbier que en algún momento siente la insaciable necesidad de agolparse y hacer scrum. En fin, en consecuencia, bailé con otras mujeres solteras, como corresponde, hasta que llegó la piara invitada después de las 2.
El pendejo de primer año, de cuando yo estaba en quinto, entró con sus ojos celestes. Tres palabras, un beso en el cachete y me lo llevé como se lleva un trago recién servido de la barra hacia un escondite, a algún punto ciego de familiares y amigos: es decir, hasta la cocina del salón.
Digamos que casi me llenan la cocina de humo, sino fuera por los 8 mozos que empezaron a aplaudir y me hicieron entrar en razón, si es que me quedara alguna a las 4 de la mañana, luego de un vaso de vino que nunca, nunca (gracias al mozo) llegó a vaciarse, 2 gintonics y sorbos robados de tragos ajenos.
¡Qué cosa che! Soy más que grande como para hacer lo que quiera con mi vida, pero parece que demasiado como para esconderme de mis viejos en una cocina con puerta vaivén con un pendejo que me decía "pendeja, te doy" entre beso y beso.
Mi último fiasco, lo prometo.

9 comentarios:

Concesinario FORD dijo...

¿Quién no se escondió en el asiento de atrás del auto?

asi que esto es el sexo dijo...

Pero.. ¿Por qué un fiasco? ¿Por el tema de los mozos?

Es cuestión de verlo al sujeto este en otro ámbito y fín. ¿No?

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Al sujeto le faltó tacto, a mi no, tengo todas sus huellas digitales. Pero, tendría que haber defendido el terreno ganado. No lo hizo, perdió 2da chance.

Proreservados dijo...

La verdá, che... Por qué no ponen reservados en los salones de fiesta?? Así uno puede rascar tranquilo y no tener a los voyeuristas de siempre alrededor? La descripción del ballet en 6 pasos es, cuanto menos, exquisita. Lo que nunca me cerró es el beso del final... ¿Para quéeeeeee?

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Como dijo Roberto Galán: "Hay que besarse más", por eso, por esssso.

proreservados dijo...

A determinada edad, un beso de padre tras una pieza, suena más a estar besando al propio galán en el jonca que a un gesto cariñoso...
Por suerte despues el de 21 te ubicó en tiempo y espacio...
Otra cosa que pasa a veces es que te toque entretener a la Tías Rosita y Delia (tías de tu madre, claro está). Esas fiestas tampoco suman.

asi que esto es el sexo dijo...

¿Igual a tu flor? ¿O igual a tu sexo, Jenni?

G. dijo...

para mí, q te diga "pendeja te doy" es sensacional. yo tmb le daría hablando en esos términos, y ni hablar en una cocina, y ni hablar de la puerta vaivén. y ni hablar de la gente afuera.

salud!
por mas fiascos de estos, sisi.

Reina Del Oriente dijo...

Vaaaaaamosss Banfrula todavía
Esa es la actitud!!

Llevarselo a la cocina es muy "LA VENGADORA", y por eso me gusta más.

Y si los mozos (además de aplaudir) pudieran tener lista una torta de manzana tibia con helado, para el "pendorch-after", mejor aún!!

Ningún fiasco...

Retroceder, nunca.

Rendirse al alcohol, quizás.