Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

viernes, 8 de mayo de 2009

Exijo hablar con el sr Michelin.

Pinché goma, pero mal.
Le pedí el auto a mis viejos para ir a una fiesta que quedaba fuera de la guía T y de lo que es peor, de Google maps. Era una noche helada, y cagada de frío me metí sin mirar las ruedas. Aunque estuviera cagada de calor, tampoco las hubiera mirado. Arranqué y fui a cargar diesel, “nafta no, porque el auto se rompe”, me explica papá como si fuera una infradotada.
El hombre que me surte (hombre que me encanta por default), se percata del estado de mi rueda. “Flaca, pinchaste”. “Uy” le digo con voz de vedette bebota, “¿me ayudás?, mirá como estoy vestida”. “Te la puedo inflar, pero no cambiar”, me dice mientras se limpia las manos en un trapo más sucio que mi mente, que decodifica eso como algo sensual. “Te pongo un poco más”, se refirió al aire, me puso 33, siempre le pongo 3o. “Gracias, me salvaste, ahora voy a buscar un gomero”, mientras le daba una propina no equivalente a su buena voluntad. Arranco de nuevo. Despacito por el carril de los lelos, por la avenida Irigoyenista del sur. Voy pispeando gomería. La hallo y le subo el auto.
Pensamiento suelto: Las modernas gomerías, estilo shopping con cafetería, no abren las 24 hs.
“Pinché la delantera derecha,” le dije como un igual.
El gomero hace lo suyo, mete la rueda en la bañadera y me dice: “Che, mujer pelotuda que no sabe manejar y anda haciendo mierda las ruedas del auto y seguramente todo lo que encuentra por delante”. No mentira, pero seguro que lo pensó. Me dice: “Flaca, ¿anduviste cordoneando? Hiciste mierda la rueda, casi que no sirve.” Miro la rueda y parecía las fuentes danzantes de Mardel, era un colador.
¡9 parches de 20 p cada uno!
Dejé de comportarme con un mecánico lésbico y pasé a la dulce damisela que siempre soñó con estar en el poster de su pared.
¡Necesitaba un descuento! No había llegado a la fiesta, y ¡ya me estaban rompiendo el culo!
Pero nada, lo único que logré fue un recibo que no dijera "X no válido como factura".
Arranqué por tercera vez, con el ego y la billetera vacía y me fui a esa fiesta, que ni se de quién era.

12 comentarios:

JESU dijo...

Priiiiiiiiiiiiii

Julieta dijo...

Decime que la fiesta la rompió y dijiste "faaaaaá! valió la pena!"

eterno sindrome pre menstrual dijo...

y si no valió la pena
decime que le robaste una goma a la que la organizaba

POR SI ACASO SE PINCHABA LA TUYA A LA VUELTA

QSUM dijo...

Uuh yo me pondria a llorar y volveria a mi casa.
Un momento dificil para cualquier mujer...

Genia, lo superaste con dignidad de bebota jajaja

Javier dijo...

Si, realmente es de admirar como llevaste la situación Jen. Si yo pinchara la rueda de mi auto -imaginario- probablemente daría la noche por terminada y me volveria a casa con cara de orto.

Por otro lado:
"mientras se limpia las manos en un trapo más sucio que mi mente, que decodifica eso como algo sensual"Alta frase. Digno de novela erótica. Nunca se te ocurrió escribir una?

Anit! dijo...

El fin de semana un pajarito me contó acerca de este post y es, simplemente, SUPREMO!

Odas a Jenny!!

Jes dijo...

No me canso de pedir actualización... a veces me pongo adicta y leo los post mas de 10 veces... Si supiera manejar me hubiera puesto a llorar. Y moriría en mi propio mar de lágrimas.

Vamos por la novela erócccctica!

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

La ilusión supero la realidad como pasa siempre. Digamos q en la fiesta no encontré a nadie que me emparchara a mi. Hubo ricos lomitos al pan y amigas que compensan cualquier malaria.

Santiago Franco dijo...

Chongos no te faltaon ese día, eh!!!!
No los supiste engatuzar... Te llevé nenes jovencitos para que te embambines

Jes dijo...

La juventud no es privativa de la lentitud... Capaz que Banfrula no recibió ningún mensaje claro...

Seguro que el mecánico tenía fantasías con ella y tampoco lo supo expresar!

Paula, la malvada dijo...

Jenny, es la primera vez que vengo a tu blog y morí de la risa. ja

un beso

Camilo dijo...

Creo que el mecánico se durmió.