Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

martes, 7 de julio de 2009

Aliento, no faltó.

Cuando en la tormenta de besos no se puede identificar quién es el del mal aliento.
Siempre hay en el pasado, algún caso que ha marcado jurisprudencia y nos sensibiliza cuando nos acercamos a una situación similar.
El caso que me marcó: no sé si era el pucho más el fasso y el ferné, un ritual que él practicaba antes de vernos, lo que hacia que tuviera un aliento tan feo. Besarlo era como estar en una cámara de gas. Desde entonces un beso hediondo es un piano de cola que se me cae encima.

Era otra noche, con otro caballero. Nos besábamos arrebatadamente hasta que el piano empezó a sonar. Ese pastiche de salivas ya no me erotizaba y entre chupón y chupón no me animaba a respirar.

Pedí un intervalo y fui al baño. ¡Necesitaba oxígeno, estaba amniótica! Dentro de la sala de baño, hice el auto-test del aliento. Ese de exhalar a la mano y respirar al instante. Pero nunca, nunca me funcionó. Nunca huelo nada y no me la voy jugar, en mi propio blog, de hipócrita con el aliento a Sugus perenne. Entonces, apliqué un test más avanzado, el auto - chupón en el brazo. Mientras me besaba la parte interior del codo con entregada pasión y saliva, me encontré con la muy posible posibilidad de que era yo; que mis besos eran los rancios.
El piano se oyó caer. ¡Pum!
Entonces el intervalo se transformó en el final de la función y me marché con mis purulentos labios a comprar un nuevo aliento.

6 comentarios:

Chicles Puaj dijo...

Estamos interesados en bancarte el blog.

¡Jotapé! dijo...

Dicen los que quieren hacer que saben de poker, que si no descubrís quién es el "flan" (el jugador débil, el que juega mal, el que va a perder) en la mesa de cartas, entonces quiere decir que el flan sos vos.

Se me ocurre ahora qué si no descubrís quién es el del mal aliento, entonces, está pasando lo que pasó.

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Decime FLAN Jotapé. Pero en la próxima te vacío los bolsillos.

Jesué dijo...

Me aninmo a decir que si el ideal es un aliento a Sugus perenne, estamos en problemas...

El de limón, en el acto que te lo introducís en la boca, te arruina el aroma dentario...

Vienen listerines del tamaño de un meñique que te sacan del paso. Tenelo en cuenta para la próxima.

Reina Del Oriente dijo...

No quisiera desalentarte, diciéndote:

Errare humanum est

Errare, porque nunca JAMAS podés salir con un hombre sin un paquete de HALLs Mentoliptus, unos beldent, aaaaaaaaaaalgoooooooo

Dejar en manos del aliento, tan sublime momento es una picardía.

El beso es casi la primera expresión de sensualidad y erotismo -previa mirada profunda y penetrante- a la que se enfrentan un hombre y una mujer. Quizás el acto más revelador y una temida antesala de lo que pudiera ser un futuro encuentro car-nal.

Si querés enterarte, que tan bueno puede ser en la cama, no me digas que vas vestida como para ir al gimnasio, por que noooooooo es asiiii!
(por qué suena tan consejo a Utilísima Cosmopolitan jaaaa...y aún asi, es correcto)

En fin: que tenga gusto a rico, sino, no sólo no termino el plato.

NO REPITO.

Aliento dijo...

Hay que tener cuidado por que el mal aliento puede ser causa de una grave y penosa emfermedad llamada halitosis, aca les dejo un blog con mas informacion al respecto http://mal-aliento.blogspot.com