Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Tomo 6 y último: El sexo de la i

La i, tal como su artículo lo indica es femenino. Pero el puntito, tal como su artículo lo indica es masculino. Hete aquí la composición sexual de la i: hermafrodita.

La i puede copular con ella misma ya que cuenta con ambos órganos reproductivos. También puede fornicar con otras letras de sexo indistinto, aunque cabe aclarar que todas las letras del abecedario son femeninas.

Pegunta: ¿cómo notar si la i está en celo?

Respuesta: Si tiene tilde.
La tilde tiene dos significados: erección y eyaculación.

Veámoslo graficado:

Í -> i con erección
Í-> i eyaculando
b-> i embarazada


A pedido de mi colega "alelé" hemos registrado la copulación de la i: video “Los estudios sobre la i” han dado resultados muy fecundos para la Patafísica y aquí se despiden. Pero sepan colegas que han quedado varios tomos en el laboratorio, pero el presupuesto no alcanzó para desarrollarlos. “Somos patafísicos, queremos patafisiquear”, gritaba Pata Villanueva, patafísica de corazón.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Tomo 5. La biología de la i.

El magistral equipo médico involucrado en el estudio se alarmó al registrar particularidades en el tejido orgánico de la i. Se trata de una anormalidad en el sistema inmunológico.

"Sucede que la propia biología de la i se agrede y ataca a sí misma", declaró una enfermera de turno.

Esta predisposición recae en el cuerpo de la i que termina rechazando parte de su tejido hacia fuera del organismo generando un apéndice externo que llamamos puntito.

Darwinianos aseguran que inicialmente la i carecía de puntito, dado que el cuerpo de la i y su apéndice poseen ambos el mismo material genético. El puntito es producto de una evolución del tejido que fue rechazado. “No le quedaba otra si quería sobrevivir”, dijo el darwiniano Charles Darwin.

¿Podría sufrir la i un apendicitis?

Claro que sí. La inflamación del puntito es físicamente posible y , de ser necesario, requeriría una extirpación del mismo para evitar la peritonitis.

Diagnóstico: Mutación genética autoinmune que expulsa sus propios tejidos generando el apéndice redondito que vemos como puntito.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Tomo 4. La psicología de la i.

La i se percibe así misma como una dualidad. Posee un desdoblamiento de la personalidad: un punto y un cuerpo lineal vertical.

Hemos comprobado en el tomo 1 que la i sin puntito sigue siendo reconocida como i. Sin embargo el punto por sí solo no se vincula directamente con la i sino que se lo asocia con un punto final de oración.

Por ende, el puntito es el extrañamiento del yo para el cuerpo de la i.

Estamos frente al diagnóstico: la esquizofrenia de la i.

Imagen tomada durante la terapia en el consultorio del Dr.Rolón padre.

Tomo 3. Patafísica: La i, un tema de gravedad.

“Los Estudios sobre la i” se vuelcan en este tomo a la revisión de las fuerzas gravitatorias.

Claramente y sin tener que ser doctos en estos estudios, damos cuenta que el puntito de la i flota solito, rompiendo con los deberes de la ley de gravedad.

Este puntito o cuerpo con peso específico ultra liviano se las arregla para mantenerse suspendido sin caer sobre la columna de la i. ¿Cómo logar resistir la fuerza imantada del centro de la tierra?

Hay quienes defienden la teoría del “Titiritero invisible”, pero nuestros investigadores desmantelaron las moléculas de aire que envuelven al puntito y no encontraron ninguna tanza ni hilito.

Conclusión: el puntito de la i tiene gravedad cero, quizás por eso su forma redondita como un cero.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Tomo 2. Patafísica: El invento

El "Estudio sobre la i" requería la invención de una maquinaria revolucionaria, aún en estado de experimentación o como Microsoft gusta nombrar: Estado Beta, que pudiera solucionar la problemática del vacío del puntito.

Presentamos aquí, con orgullo, "La máquina que pone los puntos sobre la íes".

Visión completa del artificio en reposo.


Visión del artificio en acción.

Se trata de un artilugio protagonizado por un lápiz sensor que reconoce la letra "i" y se impone la meta de ponerle el puntito.

Vemos aquí un video de su ingenioso mecanismo: video

martes, 22 de septiembre de 2009

Tomo I. La patafísica, mi ciencia.

Hoy doy comienzo a una serie de experimentos, ensayos y teoremas que he dado a intitular:"Estudios sobre la i".

Creencia inicial:

jueves, 17 de septiembre de 2009

Entre tus cositas

Tengo tantas ganas de que me encuentres.

Me hacen el favor de buscar en sus cajas de objetos perdidos, a ver si estoy.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Vivo o muerto

Si esta historia hubiera sido mía, hoy la estaría escribiendo desde la cárcel de mujeres. Gracias a Dios, esto le pasó a la novia de un chico que trabajaba en el banco con mi tío.

Martín sin duda era hermoso y dicen que también era un buen contador. Mi tía hablaba de él en la mesa y me decía: "No sabés, es un Adonis contable. Está para encerrarlo en la caja fuerte y que te haga un clin caja".

Bueno, resulta que Martín el hermoso, estaba de novio con la bella Agustina. (Es que al final de cuentas, los lindos salen con los lindos. Salvo en Europa, que la cosa es más mezclada porque los europeos tienen menos prejuicios). Mientras la pareja de armoniosos rasgos iba en su auto yendo hacia el campo de fin de semana, sucedió lo inesperado.

Aquel caballo galopante por los campos linderos a la ruta, con sus trinas al viento decide cambiar el rumbo y atraviesa la ruta súbitamente. Martín intentó frenar, pero no lo logró a tiempo y se comió al animal de lleno. El caballo hizo sapito en el capot, parabrisas, techo, baúl y terminó en la ruta. Agustina herida, pero sacando sus fuerzas últimas, se incorpora y busca a su amor. Se encuentra con lo peor. Él tenía la cara destrozada, pero seguía con vida. Ella, que había vacilado entre estudiar diseño de indumentaria o medicina, le vino bárbaro haber estudiado lo segundo.

Martín no podía respirar, tenía todo el rostro destruido por el impacto del caballo, era cuestión de minutos para que muriera. Agustina toma una decisión drástica. Busca de la guantera una birome y se la clava en el huequito de la clavícula para darle aire. Eso le salva la vida.
Los rescatan casi al instante. A Martín le reconstruyeron la cara y ella sólo tuvo rasguños. Dicen que el rostro del Adonis contable quedó bastante bien, no tan lindo, pero lo importante es que estuviera vivo, ¿no?
Era cuestión de meses para que Martín le viniera a Agustina con este planteo: “Me enamoré de otra. Disculpame. Me voy”.

¡PAREN LAS ROTATIVAS! ¡TIREN LLANTAS QUEMADAS A LA RUTA! ¡DEJEN DE ENTRAR GANADO A LINIERS!

La chica le salva la vida y el hijo de treinta tres mil putas ¿la deja? A todos los Robertos del mundo, incluido Martín: después de que te salvan la vida, te anudás la poronga multitarget, te comprás una bayoneta y te quedás cual granadero paradito al lado de tu señora hasta que la muerte los separe definitivamente, ¿ok? ¡Es un malviviente, un desagradecido! Claaaro, el señorito se aburrió de la cotidianidad, de la comida de delivery. ¡Pf! No da, así no.
Menos mal que no me pasó a mí, porque sino hubieran encontrado a Martín tirado en un establo, rodeado de pequeños ponys con 120 birómenes clavadas en el cuerpo.
¡Y hubiera aclamado que fue en defensa propia!

jueves, 3 de septiembre de 2009

Sabor a nada

La nada misma. La atravieso ahora mismo y desde hace algunos días. Antes me molestaba y le ponía algo de sabor. Pero esta vez voy a dejarlo así de soso. Es la nausea de Sartre pero sin acento francés. Es el hastío de lo cotidiano que loopea. Es la lengua seca de chupar sobres vacíos o estampillas viejas. Es un embole que te embota. Es como respirar sin olor y escuchar el silencio. Es más aburrido que eso. Es como tomar agua todo el tiempo. Agua filtrada. Dejé de tipear por un rato y ni me di cuenta. Es que el aburrimiento te aburre y te hace aburrida. Lo bueno es que puedo contar mis respiraciones y los latidos. Porque en la nada eso es lo más divertido. Y bueno, nada.