Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

martes, 27 de octubre de 2009

Todo el mundo pide bis

Después de repetir cuántas veces una conducta indeseada se transforma en una obsesión insalubre.
Si grito "Cantinero otra vuelta", no me transformo en una alcohólica, claramente.
Si me saco la sortija en la calesita, tampoco me vuelvo una caballito-subibaja dependiente.
¿Después de cuántos "¡dale Roberto, quereme,por favor!" me vuelvo patética?
La respuesta es obvia, en el primero.
Qué rápido que funciona la reflexión bloggera. Me ahorré una sensión de 80p.
En el próximo post veremos por qué lo hice diez veces.

martes, 20 de octubre de 2009

Podemos prescindir de ud.

Quiero que me echen.
Quiero llevarme un dineral de indemnización e irme a la República de la Chagar. Pero soy muy obediente, buena y responsable para lograr enojar a mis empleadores y convencerlos de que soy más útil fuera que dentro de esta empresa.
Podría renunciar, pero no sé a dónde ir, qué quiero hacer. Creo que lo que hago ya llegó a su fin...necesito aires nuevos.

¿Cómo puedo lograr que me peguen una patada en el orto?
-Si vengo desnuda, seguro que imponen el “Friday nude”.
-Si me peleo con el presidente, seguro que me ven como agresiva, decidida y honesta.
-Si falto, me descuentan el sueldo.
-Si hago mal mi trabajo, me retan y me dan otra oportunidad.
-Si me visto como el culo y despeinada, admiran el modo de expresar mi creatividad estéticamente.
-Si me robo archivos, piensan que hago horas extra laburando desde casa.
-¿Y si vengo con una ametralladora? No, seguro me meten presa y después me vuelven a tomar dentro del programa social "Reinsertando loquitos al mercado laboral".
¿Me quedaré aquí, amarilla y ojerosa hasta morirme?

martes, 6 de octubre de 2009

lunes, 5 de octubre de 2009

Me pareció ver un lindo abuelito.

La curiosidad no mató al gato. Fue mi abuelo.

Las armas son peligrosas, pese a que ciertos hombres de mi vida hayan intentado demostrarme lo contrario. “Son las personas que usan mal las armas el verdadero peligro”, argumentaban fallidamente.

Mi abuelo tiene varias pistolas, una de ellas la usa para matar los gatos de los vecinos. Sí, al señor le indigna el libre andar de los gatos por las medianeras y por su jardín de rosas e injertos exóticos. “No me dejan dormir con sus aullidos”, me explicaba.

Esos aullidos deben ser de una gata gozando con su gato macho. El grito extasiado de una felina en la cresta del placer. El pene escamoso del gato en un vaivén constante, rasguñando el vientre ardiente de esa gata fogosa; y el muy malvado de mi abu los interrumpe a disparos, ¡castrándoles el coito sagrado!

Paso describir la escena: Mi abuelo se despierta por el aullido de la gata en plena noche, toma su pistola y le carga balas. Levanta la persiana de la ventana de su cuarto, apunta entre las rejas a los gatos amantes de la medianera y PUM.

Uno de ellos cae muerto del lado de vecino. A la mañana siguiente cuando el vecino sale a regar sus malvones se encuentra con un gato muerto casi dinamitado por un proyectil del año 30, de cuando el abu era colimba. Imaginate el espanto del vecino.

“Abuelo – le dije- ¿vos te ponés los anteojos antes de disparar? ¿Prendés las luces del jardín o algo? Un día le vas a disparar a la abuela que le pintó salir a colgar la ropa de noche.¡¡ Estás loco !!”

Pero este mismo hombre con instinto asesino, tiene una plena devoción por otros animales e irónicamente no se recibió de veterinario por pocas materias, quizás adeude GATO I y II.

Ayer me escribió este mail después de que le pedí que alimentara a mi mascota. “¡Tu pajarito me odia!! Cuando le limpio la jaula y le pongo comida me da la espalda!!!! Se pone de culo y cuando hago que me voy, recién se acerca al comedero. Es un jodido!!!!”

Abuelo: te pido por favor que no lo mates. Yo voy a hablar con él.

Te quiero mucho. Gracias por darme razones para escribir.