Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Pan dulce GRATIS

Decidme tres cosas que os viene a la cabeza en estas fechas festivas. A mí: aguinaldo, regalos, brindis y ¡comida! Este blog, como es muy generoso, os regala un pan dulce con jennísimas abrillantadas para que no falte en vuestras mesas navideñas. Llevádlo y disfrutádlo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Futboleando entre hormonas

La hinchada estaba que ardía y yo ni te cuento.
La vehemencia de esos cuerpos transpirados me provocaban agitar el banderín como si estuviera en medio de un orgasmo.
Se hacían paso entre la tribuna y su testosterona hecha agua se quedaba pregnada a mi piel, se volvia fragancia reactiva para mi instinto animal. Esa energía que sólo se vive en una popular apelmasada de orgullo y de gritos guerreros.Hombres que medían sus banderas desde el alambrado y me la sacudían en la cara. Fieras con bombos y platillos pegándole al ritmo del ritual de apareamiento. Bestias colgadas de los postes meciendo mi tentación, revoleando sus camisetas.
Roberto: si hubiera sabido que venir a la cancha me ponía tan cachonda, venía todos los domingos.
Así se vive la gloria banfileña. ¡Aguante Taladro campeón!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

De retiro espiritual

Mis queridos lectores: hasta el viernes pasado nada me funcionaba (leer post anterior), ninguna técnica hacía efecto. Había perdido mi ser y me urgía un viaje introspectivo.

Tenía que desbloquear aquellas tensiones mentales que obstaculizaban mis chakras para librarme de esta oscuridad. Me imperaba un reencuentro con la fuente de energía original: la naturaleza.

Necesitaba enyoguisarme, desprenderme de este ego que llevo a cuestas para unirme al macrocosmos. Así fue como encaré viaje hacia la comunidad de los Dadas de Ananda Marga en Córdoba. Los monjes tántricos de la vía seca, con sus túnicas naranjas, me aguardaban para inculcarme la sabiduría de la restricción sexual -entre otras prohibiciones- que me llevaría a la iluminación y a la conexión con el universo.

No les mentiré, hubiese preferido unirme a los monjes de vía húmeda, pero el historial de mi alcoba me delataba y me unía a los primeros, los célibes, aunque lo de ellos es por opción, no como me pasa a mí que es por castigo divino o simplemente porque estoy meada por un mamut.

Dada Rama y Dada Tatua se hicieron cargo de mi iniciación en el retiro espiritual y filosófico. Me educaron con meditación, mantras, mudras, yoga y una estricta comida naturista a base de condimentos hindúes, privada de la gloria de la carne, la grasa y la lujuria del huevo.

Pasé tres días respirando profundo, exhalando colores, visualizando flores de loto, elongando cual junco para que me sintiera nuevamente Jennísima. Una Jennísima que puede prescindir de lo mundano, del cuerpo febril, para elevarse al cosmos y unirse al núcleo de la vida eterna.

¿Pero a quién quiero engañar? Con tanta restricción sólo pensaba en sexo. ¡Esta elongación era un desperdicio pornográfico! ¡Un deleite para el garche terrenal! Tres días con los tobillos detrás de las orejas para liberar el chakra pélvico, sólo me daban ganas de gritarte "¡Vení Roberto, mirá cómo la tengo iluminada!"

Para colmo como me cagaba de hambre, cuando los monjes no me veían, me comía una barra de chocolate con almendras que te digo que Brahma, Shiva, Vishnú y toda la barra de dioses tercermundistas me van a castigar reencarnándome en sahumerio de pachuli, con las ganas que tenía de volver en la próxima vida como vaca. ¿Qué más se le puede pedir a la vida que comer berro y que te toquen las tetas todas las mañanas?
En fín, nos despedimos con un Ommmmmmmm.