Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

jueves, 25 de marzo de 2010

Real life: La University for the woman of today

"La vida es la mejor universidad", dicen los que reniegan de la educación seria e institucionalizada. Y yo, con 10 años de UBA frotados por todas las neuronas, CBC y tesis incluida, te digo que a veces puede ser cierto.

La semana pasada tuve uno de los mejores momentos de mi vida, sin contar el último revolcón con Roberto: cambié el cuerito de mis canillas de la ducha. Sí, de ambas.Yo solita Silveyra tomé las herramientas con mis manitas de mujer emocional y enfrenté ese mundo tan masculino como lo es el de la plomería. Sin recurrir al hombre de neanderthal de pantalones caídos exponentes de zanjas peludas, con mi voluntad, youtube y el aliento de una secuaz, atravesé la cortina del baño sin temer al monstruo que se esconde detrás y cambié ese pedacito de goma insignificante.

Podemos cuestionarnos y debatir si nuestras acciones nos definen como mujer o no. ¿Saber cocinar, planchar, coser o petear nos hace más mujeres que otras que no lo saben? ¿Saber karate, usar el taladro, cambiar una rueda o un cuerito nos arrastra hacia el casillero de marimachos?

Si no fuera por mi compañera de aventura, hubiese dudado de mi femineidad una vez más. Pero ella, que es como la condesa de Chicoff de la posmodernidad, impecable, delicada, distinguida como ninguna, finamente gasificada, una dama de uñas esculpidas y dueña de un pelo que jamás en la vida tuvo una punta florecida, se asoció a mi peripecia hidrante sin que nadie cuestionara un ápice de su esencia floral.

Ambas nos plantamos en la ferretería, compramos 3 cueritos y estudiamos el paso a paso de cómo cambiar el cuerito desde la biblioteca universal de youtube.

Si un encargado de edificio con un coeficiente intelectual disminuido por aspirar sacabrillo de bronces puede hacerlo, nosotras, dos eminencias de la creatividad publicitaria argentina también!

Fue cuestión de llegar a casa y arremangarme para darme cuenta de que era una pavada cambiar dos cueritos putos que hicieron que durante dos meses tuviera que cerrar la llave de paso de agua.

La dicha que hoy siento en mi pecho, el orgullo que expande mi espalda, la sublimación que erige mi columna vertebral hasta las más altas cumbres, todo eso se lo debo a este pequeño acto, humilde, proletario, apocado como lo es el de cambiar un cuerito.

Todas las Martas del mundo: quedan uds. formalmente invitadas a tomar pinzas y destornilladores y cambiar sus cueritos, y si éstos no necesitan recambio, agarren a Roberto que algún cuerito que pierde seguro tiene.

26 comentarios:

Federico CP dijo...

Tus 15 años, tu acto de fin de curso de 5to, tu primer entrevista laboral, tu entrega de diplomas universitario, y el día que cambiaste el cuerito de las canillas en tu casa.
Ya estas iniciada en el mundo de los quehaceres domésticos "behind the wall", felicitaciones!

Yo dijo...

Grande Solita! Aguante la Condesa! Grosas, Genias, Idolas indiscutidas! La perfección existe y está dentro de ustedes!!!!!

La Condesa dijo...

Gracias por esta experiencia única. Hasta inaugurar mi MAISON DU PLOMERIE no paro!!!!!!!!!!!!!!

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Condesa de la moda y la elegancia: La MAISON DU PLOMERIE es justo el titulo que me faltaba para esta escuela para la mujer del hoy y del mañana. Gracias!!

andreita dijo...

¡BRAVO! ¡Alguien tenía que decirlo!

Pudimos haber pasado 6 años de escuela Técnica por secundaria, y otros 6 de ingeniería en camino.

Sabemos arreglar el enchufe de la plancha o de la lámpara de la mesita de luz si se nos rompe y es domingo a las 13 hrs, también cambiarte los cueritos... y hacerte el pastel de papas como te lo haría tu mamá.

No por eso seremos menos SEÑORAS (¡Señorita, atrevido!) destilando GLAM a toda hora (!)

[Nota: Ojo flaca en desestimar esta fantasía del Roberto promedio, altamente garpadora... ¡Listo! ¡Ya te avisé!]

Besote!

QSUM dijo...

Sé cocinar lo justo y necesario como para no desfallecer de hambre, y como para homenajearme con algo rico también. No creo en el planchado, se coser a maquina y a mano, se petear, abrir la puerta para ir a jugar, hacer la vertical, copiar un dvd, tipear sin mirar el teclado, y seguramente cuando llegue el momento cambiar un cuerito.
Bien por nosotras!
Autosuficientes y super poderosas.

Javier dijo...

Confieso que al principio me sentí amenazado, estabas avanzando por un terreno exclusivamente nuestro, de los hombres. Sentí por un instante que me estabas robando mi lugar, quitándome algo que yo, y solamente yo podía hacer. Ya pronto no sería útil, ya pronto no habría señorita que me llame desesperada para que cambie sus cueritos. Pronto estaría solo, olvidado, con mis herramientas en el cajón, y mis cueritos en su bolsita.

Pero después... todo cambió. Me imaginé la situación: Vos, vestida de entrecasa, con pinza y destornillador en mano, con el pecho inflado y sin miedo a lo desconocido, atreviéndote a lo que pocas se atreven, rompiendo esquemas, violando reglas. El contraste de tus dulces rulos y pecas contra el frío metal de la canilla y herramientas. La escena me pareció tremendamente sexy, digna de ser inmortalizada en un cortometraje.

Algo cambió en mi interior, ya no me sentía amenazado. Descubrí belleza en tus acciones.

Me siento afortunado de conocer a alguien como vos, atrevida, desafiante, y sin miedo a la cinta de teflón.

Ahora soy yo el que quiere que le cambien los cueritos.
Te venís?

Actio Damni Infecti dijo...

....y quitarle el sustento a una persona que trabaja de eso precisamente???

Todo por un poco de satisfacción personal??

Pero que mala mina che!

=p

novoyaterapia dijo...

Essssselente!
Doña Jennisima yo por mis lares soy más de la mecánica. Te miro motores y cuando el auto lo amerita lo llevo a un señor especializado que me explica, cual video de youtube, pero en vivo.
Incursionaré en la plomería nomás para sentir como usted mientras se baña.

Beso grande!

MateConDuraznos dijo...

Así se hace!
(En realidad no sé cómo se hace, pero usted me entiende)

Felicidades por el ésito.

Me case con la lluvia dijo...

Jajajaja solo te falta aprender a hacer napalm por youtube

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

**Me case con la lluvia: no me des ideas locas, que soy muuy influenciable.

**Mate con Durazno: Sabrás cuando sea el momento. Escucha tu corazón y el goteo incesante.

**Novoyaterapia: Báñese en orgullo, es mejor que cualquier jabón dove.

**Actio Damni: Una mujer en el rubro no le hará mal al mercado. Entendeme, no me juzguéis.

**Javier: tanta dulzura tiene tu comentario, que a vos no te cobraría nada.

**QSUM: La fe en el plachado es una fe que nunca me había cuestionado. Me dejaste pasmada.

**Andreita: El Roberto promedio tiene taaantas fantasías, que alguna siempre quedará subestimada. Pero siempre queda la mucamita.

**YO: Si la perfección estuviera dentro de mí, me sentiría jennísima.

Mecha dijo...

Y justo se me rompió el monocomando del vanitory, y me tuve que lavar los dientes en la bañadera...

De eso sabés???
Porque si vas a incursionar en el mercado, yo te contrato.

Mi expertise son las instalaciones eléctricas y el uso del taladro, con la plomería no me llevo...

chica pastiche.- dijo...

hace poco me sucedió algo similar, y con un plus de satisfacción:

no teniendo un "roberto" a mano, le pedí a mi hermanito que me ayudara en la difícil tarea de instalar un calefón.
el tipo compró las mangueras, (macho y hembra parece que hay), compró la cinta, trajo las herramientas conectó todo y vualá!
se fue haciéndose el crá, como todo hombre cuando ayuda en las tareas masculinas.

pero... el calefón no funcionaba. en vano lo enchufé y dejé la canilla abierta, en vano revisé las llaves de agua, nada, no había agua en el calefón.

así que, tomé la situación en mis manos (la situación vendría a ser la pinza), y cambié las mangueras de lugar. estaban MAL conectadas. y me di cuenta solita. y lo solucioné solita.

resulta que no hay nada más pavo que instalar un calefón, pero sólo ahora lo sé.

y por eso camino ahora con aire de soberbia, mirando con la frente en alto, sintiéndome parte de este pequeño pero prominente grupo de mujeres autosuficientes.

SALÚ !

Guada GN dijo...

Tiene usted toda mi admiración.
Desde acá, que siendo la hermana mayor durante años fui la que ayudó a mi viejo a mover los muebles, sin perder por eso el talento de levantar muchachos en los boliches o el conocimiento de que una nunca debe ponerse florcitas con rayas si quiere estar bien vestida, te digo que te felicito :)

alelé dijo...

Yo soy una auténtica cambiatutti, sin embargo prefiero dejarlo en secreto asi cada tanto puedo aprovechar y llamar a algún muchacho para que me salve con los quehaceres masculinos del hogar.
Por favor, no le digas a nadie!

Natalia dijo...

"Mi facultad ha sido esta calle"

no importa quien soy dijo...

ehhh... soy hombre y no se ni siquiera lo que es un cuerito de una canilla...

entro dentro de los robertos o de las martas?

beso!

Luis dijo...

genial!!!!!!!!!!

quien no se siente identificado.

genial su blog señorita

m. dijo...

Yo sería capaz de dejar que todo se inunde.

m. dijo...

Y los plomeros que se le ven la zanja es un clásico. Como el Havanna de chocolate.

QSUM dijo...

Nos vamos a vivir juntas cuando quieras, vos te ocupas de cambiar los cueritos, yo te doy una mano con lo demas.

Un Simple Blog dijo...

La vida está compuesta por pequeños momentos de felicidad.

Anónimo dijo...

Muy gracioso!
Se me rompio el calefon. Esta en youtube como arreglarlo? Genia!
Besos!
El del Sillon.

Flowers dijo...

Sentí lo mismo cuando cambié el fuelle del inodoro y cuando soldé por primera vez.
Empiezo a sospechar que las tareas de las que se jactan los hombres, haciéndonos creer que son exlusivamente de su dominio, no son más que pavadas. Nos han mantenido al margen de estas cosas para que sigamos pensando que es necesario tener un Roberto en casa.

Flowers dijo...

Sentí lo mismo cuando cambié el fuelle del inodoro y cuando soldé por primera vez.
Empiezo a sospechar que las tareas de las que se jactan los hombres, haciéndonos creer que son exlusivamente de su dominio, no son más que pavadas. Nos han mantenido al margen de estas cosas para que sigamos pensando que es necesario tener un Roberto en casa.