Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

viernes, 23 de julio de 2010

Amor de antaño (Es largo, como te gusta).

El amor lo inventó la primera Jennísima de mi familia. Antes de ella no existía el amor en Inglaterra. Como en aquel entonces tampoco había blogs, hoy se los cuento yo acá, quince Jennifer después.

1823- Carlisle- Inglaterra

Jennifer I
- I want to get married, father! // ¡Quiero casarme padre!

Thomas III
- I won’t allow it! Go to your chamber. Put on your chastity belt and lock it. // ¡No lo permitiré! Vete a tu alcoba. Ponte tu cinturón de castidad y ciérralo.

Jennifer I
- Oh, father, I love Robert so much. Let me do it! // Oh, padre, amo tanto a Roberto. ¡Déjame hacerlo!

Thomas III
- But you are only fourteen years old, for god sake! //Pero tienes apenas catorce años! ¡Por el amor de dios!

Jennifer I
- I don’t care, I will marry him. I hate you! I hate you! // No me importa, me casaré con él. ¡Te odio! ¡Te odio!

Jennifer I era impulsiva, romántica, un corazón vehemente, características que lograron entrometerse en todos los genes descendientes.

Robert I, su primer y único Roberto desde los siete años, la esperaba a la madrugada con su carruaje detrás de la barbería de Mr. John. Juntos escaparían a Escocia para casarse. Los escoceses, brutos y borrachos como se los consideraba, defendían el amor sin restricciones. No se necesitaba el permiso de los padres para contraer matrimonio, sólo exigían ser mayor de trece años.

Jennifer I se levantó a las cuatro de la mañana, tomó ese velo de tul que había bordado con flores azules durante semanas, lo plegó hasta convertirlo en pañuelo y lo guardó debajo de su pollera, sujetándolo con un lazo de raso lila.

Escapó por la ventana y fue corriendo por la calle trasera. Robert estaba nervioso, había cortado unas flores silvestres e hizo de ellas un hermoso ramo nupcial. Cuando la vio, la tomó entre sus fuertes brazos ingleses y la besó, como a una botella de whisky en una noche de invierno.

Se subieron a la carroza y se dirigieron hacia Escocia. Fueron cuatro horas a galope. Atravesaron The Adrian Wall y llegaron a la capilla Gretna Green.


El pastor Douglas los aguardaba con su kilt escocés verde. Jennifer I estaba nerviosa, ya había desplegado su tul y se lo había puesto sobre la cabeza, era largo hasta el piso. Lo fijó con unas orquillas. ¡Estaba hermosa! Robert se colocó una flor en el ojal y le entregó el ramo. Esperaban su turno en medio de una habitación oscura y chiquita tomados de la mano.

De repente, se escucharon unos gritos desde afuera, viniendo desde la colina.

- “¡Jennifer! ¡Where is Jennifer?! Damn you Robert, I will kill you!” // ¡Jennifer! ¿Dónde está Jennifer? Maldición, Roberto, ¡voy a matarte!

Jennifer I
- Oh, god, it´s my father. He is here! // Oh, dios mío. Es mi padre. Él está aquí.

Mrs. Audrey, la asistente del pastor, los acompañó a otra habitación: a la recámara donde las parejas consumaban su amor luego de ser casadas. Antes de dejarlos encerrados les dijo: “Stay here. Don´t worry, everything is going to be all right. You can make hot and orgasmic noises. That will help.” // “Quédense aquí. No se preocupen, todo estará bien. Pueden hacer ruidos calientes y orgásmicos. Eso ayudará.”

Mr. Thomas III entró a la capilla con una escopeta. Estaba desquiciado, irradiaba la violencia de un Vikingo cocainómano. “Where the hell is my daughter?” / “¿Dónde diablos está mi hija?”, gritó.

Mrs. Audrey trató de calmarlo, le dijo: “Mr. Thomas III, It ´s too late. They are alredy consumating their love. Listen to them.” / “ Sr. Tomás III, es muy tarde. Ya están consumando su amor. Escúchelos.”

Ambos jadeaban y gritaban como si estuvieran en una orgía con William Wallace y media docena de su ejército.

Mr. Thomas III, desconsolado y decepcionado, abandonó la capilla y fue a buscar consuelo en el bar “Gretna Green Chapel Bar”.

Jennifer I y Robert salieron de la habitación como dos ratoncitos temerosos. Pasaron al salón del matrimonio, pusieron sus manos sobre un yunque y se juraron amor eterno. El pastor los declaró marido y mujer golpeando el yunque con un martillo al grito de “You may kiss the bride”/ “Ya puede besar a la novia”. Se besaron dulcemente y a la vez con cierta ansiedad. Volvieron a la habitación que los había refugiado un rato antes para consumar su amor con locura y pasión desenfrenada (luego de que Robert lograra romper la cerradura del cinturón de castidad).

Fueron muy felices, a pesar de que Robert se fue convirtiendo en Roberto con los años, pero Jennifer I siempre lo amó. Así somos las Jennísimas, queremos a los Robertos tal como son.

21 comentarios:

William Wallace dijo...

Cómo me calentaba tu tarata tarata abuela

Jero- p dijo...

Amor era el de antes, ahora solo es calentura

Pablo dijo...

Me entretuve y aprendí inglés, genial

querés melón? dijo...

Que imágenes extraordinarias (i) que el pastor Douglas los case en kilt y dando un martillazo al yunke; y (ii) que la besara como a una botella de whisky en una noche de inverno.

Anónimo dijo...

Somadayi´ll came around. Wait for me Jennisima XV

Shises the first female dijo...

Güi nid mor storis abaut yior ancestors. Dei inspair as!

Jared dijo...

Pregunta, me reí al santo botón o la capilla tenia barra? xD

Guada GN dijo...

... nada que ver con la historia, no... pero el amor se consumaba, no consumía...
Por que ya lo decía Calamaro, no se puede vivir del amor...

Me case con la lluvia dijo...

Robertos 4 ever! Jennisima! XD


Abrazo de buen fin de semana

Ana dijo...

Jenni una mezcla de ternura, historia y comedia que me han hecho reir de una manera! En cada traducción sonreía, es gracioso que alguien traduzca porque se asume que todos sabemos inglés y no tiene por qué ser así, a pesar de que es un idioma que amo.

Perdón que me meta cual Thomas III e irrumpa en la autoridad de tu Holly Blog, pero: Jared, es Escocia! Todo tiene bares! :p

XD

Besos genia!

gustavo zuritz dijo...

Hola Jenni XV
Pavada de arbolito genealógico, espero que en este reinado tengas la suerte de tu tataratatarabuela, además tenés la ventaja de que tu viejo no es yuta :)
Me mataste con la escena de W. Wallace, tu Roberto debe andar por ahí cagado de frío usando la pollerita para que lo reconozcas!!

Un beso

breins dijo...

Gran historia y muy bien narrada. ¿Habrá Jennifer I gritado "Freedom" cuando Robert le sacó el cinturón de castidad?

novoyaterapia dijo...

Y ahora? Esperamos por un Roberto reloaded. Cómo evoluciona todo viejo...pero se ve que los Robertos y las Jennisimas vienen hace rato!
Beso grande
Che...hoy voy a danzar arnesísticamente! Nos vemos!
Beso grande

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Breins: Toy segura de qué gritaron Freedom y algo más.

Gustavo:No hay historia escocesa sin W. Wallace

Ana y Jared: Tal cual lo dijo Ana, si no hay un bar no estás en Escocia.

Lucía dijo...

El amor calentito...
Buenisimo...

eMe dijo...

Qué bien me cayó Jennifer I!!! jajajajajajaaaaaaaaa

Anónimo dijo...

Menos mal que esta Jennifer no había masticado chicles laxantes como la otra que anda por ahí.

QSUM dijo...

Romanticas y sexopatas, asi son las jennis, se ve.
:D

MateConDuraznos dijo...

Oh, qué besha historia. Las Jennis son verdaderas heroínas del amor...
Y los Robertos... y los Robertos siempre serán Robertos.

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Muchachas y Muchachos revuelvan las historias familiares y verán que hay más que viejos decrépitos y herencias malgastadas por un tío burrero.

Lola dijo...

jajajajaj jennifer disfruto mucho de leerte.

bueno mi madre le robó el novio a la amiga.. mala ella, pero es mi padre asi que justificada.