Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Sagrada concepción

Me sorprende que la gente decida procrearse. Así como si la cosa fuera fácil de mantener, alimentar, educar, vestir, etc. A gatas puedo mantenerme a mí solita. Si quedase embarazada sería porque no me alcanza la guita ni pa´ un forro.

Anduve pensando en mi capacidad reproductiva y en mis óvulos (que en cualquier momento van a empezar a escasear). ¿Me enfrentaré a la idea de congelarlos? ¿Qué onda? “Roberto, haceme un gin tonic. Cuidado cuando saques la cubetera que al lado están mi óvulos.” ¿Será esa mi conversación en los próximos años?

Cuando tenga hijos, voy a elegir al más despierto para que vaya al colegio. A los otros los educaré en casa. El que hable antes o muestre algún signo de ventaja por sobre sus hermanitos, será el que reciba educación formalizada. “Vos andá al jardín, tus hermanitos se quedan en casa con mamá, ¿sabés? Van a aprender hacer una huertita, coser, algo de albañilería. Papi y Mami apostaron su sueldo en vos, así que estudiá mucho, ¿si, mi amor?”. El pequeño Johnatan hará todo lo posible por hacerme feliz. Cargará la culpa hasta que caerá en los vicios de los colegios privados y se cagará en todos y en todo. “¡Roberto, hablá con tu hijo! Encarrilalo, necesita una figura paterna más presente. ¡No estás nunca! ”.

No soy de esas que se hace el test de embarazo con cierto hilito de ganas de que de positivo. Ni siquiera gasto veinte pesos en el test posta, esos moderno en donde no te meas la mano para apuntar en el envase. Compro el de cinco pesos, que es un pedacito de boleto de papel reactor que mojás en un cacharrito de plástico.

Pero sí, confieso que he imaginado “los mejores” modos para decirle a Roberto que estoy embarazada:

Facebook. Subir una foto del Evastest postivo y taggear “Roberto”.
Facebook. Escribir en el muro de Roberto: Vas a ser papá. Nadie ponga “Me gusta”, porque es una cagada, ¿ok?
SMS. Toy mbarazda d vos : (
Twitter. @Roberto estoy embarazada #forropinchado
Nick del Messenger. Baby on board!

En fin, el tema da para reflexionar mucho. Supongo que con Roberto nos debemos una charla sincera y veremos si vale la pena prolongar esa cadena genética que ya viene tan defectuosa.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Trabajos honestos

“Necesitamos que destruyas 2.000.000 de dólares”. Esa fue la consigna en mi segundo día de trabajo. En el primero me pidieron que hiciera un inventario de merchandising, algo mucho más lógico.

Recién iniciada en el hábito de salir a trabajar, me enfrenté a la posibilidad de convertirme en un ser corrupto, ladrón y prófugo. Me sentaron sola en una habitación blindada en el sótano de un banco, con dos millones de dólares en cheques de viajeros sin firmar. Era como tener miles de cheques firmados en blanco a mi disposición. La empresa encargada de venderlos cerraba y necesitaban deshacerse de ellos. Mi deber era ponerlos uno por uno en una máquina trituradora de papel, luchando contra la tentación de guardarme alguno.

Gracias a mi ignorancia sobre el mundo del cheque de viajeros fui seleccionada para hacer el trabajo. Alguien con un poco más de luces hubiera encontrado la manera de sabotear el engranaje destructivo para quedarse con algo de esa fortuna. Alguien como Manuel. Cadete. Un año de antigüedad. Con ese poder sexual que tienen los piratas del asfalto, que segregan feromonas delictivas, mezcladas con adrenalina y Axe guacho lindo (una fragancia limitada que deberían relanzar en el mercado).

Entró a la salita para traerme un sándwich y una coca. Se sentó en el banquito de al lado. “¿Te ayudo?”, me preguntó. Seguí concentrada en mi deber. “Me voy a sacar la corbata porque se puede trabar en la máquina y me puede ahorcar, ¿sabés?”. Y se la sacó, la dobló y la guardó en el bolsillo. Me reí, le quedaba como un bulto enorme. Agarré el sándwich y lo devoré, él siguió triturando.

¿Alguna vez robaste?” me preguntó y me tocó la pierna. “No”, contesté tímida con la boca llena de migas. “¿No te tienta?” y subió más la mano por mi fémur. Tragué tres cuartos de pan francés sin morder y no me atoré de milagro. No sabía qué me tentaba más. Miraba su mano en mi pierna, sus ojos grises, la corbata abultada, los miles de dólares que nos rodeaban, sus uñas prolijas, sus dedos gordos. Tomé un sorbo de coca, algunas gotas cayeron sobre mi escote blanco.

Sí, me tienta. Pero, ¿sabés lo que vamos hacer? Vamos a desparramar estos millones hasta hacer un colchón de dólares. Me vas a tirar ahí, nos vamos a revolcar como dos cerdos en el lodo, me vas a atar las manos con esa corbata y me vas a rozar los billetes de cien por todo el cuerpo. Justo antes de que el aire se nos acabe, vas a robarme hasta el último centavo de virginidad. ¿ok?”.

Arrebatada y jadeando lo miré, esperando una respuesta. “Che, tengo que volver” respondió asustado. Se levantó y se fue.

Odio cuando Roberto no se copa con mi película. “¿No viste Bonnie and Clyde?, Roberto”.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Ya puede besar a la novia.

En todo casamiento está la mesa de los solteros. Cuando llegué a la mía supe que aunque no me sacara el anillo ni atajara el ramo, de esa fiesta me iba con algo, seguro.

Eran 5 los solteros, o como se dice en marketing: “cinco prospects”.

Prospect number one:
Vive en el exterior. Polista. Cansado de vivir en hoteles, quiere volver a su pueblo para armar una familia (y enseguida me proyecté en las botas de María Vázquez). Es muy amigo del novio, por eso se tomó un avión exclusivamente para presenciar la unión matrimonial. Jamás se despegó de su vaso de J.B (primera coincidencia: J.B son mis iniciales). Arrancó la charla de la mesa rompiendo el hielo. Fanático de los Beatles (segunda coincidencia) Frase de levante fue: “Yo soy Paul y vos sos Linda, aunque mucho más linda”. Pero todos sabemos que si Roberto no larga el whisky durante seis horas, no hay forma de que no se deforme en un borracho depravado que sólo habla de caballos.

Prospect number two:
Productor televisivo. Medio reo y cheronca, amigo de Marley (comentario que no debería decir nunca. Nunca, ¿me entendés?). Frase de levante: “Tenemos el mismo corte de pelo” (me hizo sonreír, pero no logró mucho más. ¿Qué onda? ¿Alguno de los dos tenía el corte errado?). Cuando me vio charlar con prospect numer one, me tiró una botella de agua mineral por la cabeza (¡¡loco!!!). Antes de llegar a la segunda tanda del baile quebró, se cayó de la silla y quedó desmayado en el piso. Quise ayudarlo pero estaba charlando con prospect number three.

Prospect number three:
Ojazos azules. Frase de levante: “Sos divina. Me das paz” (quizás era el vestido hindú que tenía puesto o los estiletos de 15 cm que daban efecto levitación). Amé su interpretación de mi ser, punto a favor. ¿Quién te dice hoy que emanás paz? Un divino. Pero este muchacho cometió el infortunio de contar de modo muy irrisorio una saga de anécdotas suyas con prostitutas en cabarulos de alta y baja estirpe. ¡Eso no se cuenta en una mesa de casorio, Roberto! Estamos apostando al amor eterno, ¡no ves que tenemos el plato lleno de perdices con mil hojas de papas! Como era de esperarse, terminó la noche con la puta del pueblo (fiel a su instinto).

Prospect number four:
Primo del novio. Pendejo, ocho años más pendejo. Divino. Carismático. Mirada penetrante. Frase de levante: “Si no te beso me muero”. Frase de pendejó calentón, que en toda fiesta aplica…y mucho. Le dimos el ok y el beso pretendido.

Prospect number five(había quedado olvidado):
El lindo del pueblo. Parecía un candidato hasta que apareció la prima de la novia, una Rocío Guirao Diaz de 16 añitos, con cuerpo infartante, vestido minúsculo y blanco que le transparentaba la bombacha. Se entiende. Soy buena perdedora.

Tal como lo predije. No me llevé ni el ramo, ni el anillo. Pero me llevé la liga puesta por el prospect numer four y un rico pebete de jamón y queso.

¡Vivan los novios!

viernes, 10 de septiembre de 2010

Extrañitis

Estimadas Ideas:
Las extraño. Me cuesta lidiar con los cambios y desde que se fueron, no hago más que pensar en el vacío. No digo en un vacío a la parilla con papas al horno, sino en el vacío al estilo agujero negro de Hawkins.
Se portaron medio turras. ¡Háganse cargo, che! Se fueron de un día para el otro. No avisaron, ni me advirtieron. ¡Al final, son como Roberto! ¿Con qué lleno este hueco? ¿Con qué? ¿Con paté?

¿Lo están pasando bien al menos? ¿Están haciendo cosas nuevas, hiper creativas? ¿Ayudaron a otros creativos a ascender? ¿Les dieron premios? Seguro que sí. Yo estoy buscando laburo nuevo, ayer me llegó este mail, me interesa.


Empecé a ver a Tinelli y a leer la Paparazzi. Es para lo que me da el cerebro ahora. También estoy entendiendo la poesía de Belén Francese, esa que me parecía tonta, ahora me parece genial, es una Neruda para mi materia gris.

La verdad es que soy otra persona sin uds. No quiero caer en el reclamo, ni en esas obsesiones de llamarlas y colgar. Mandarles mails cual spam. No puedo odiarlas. Pero bueno, si un día quieren y pueden. Me gustaría verlas, como amigas al menos.
Siempre de uds, Jennísima (¡qué paradoja! Debería firmar Vaciísima).

martes, 7 de septiembre de 2010

Sola, sola, no estoy.

Uno de los temores de vivir sola es el de tener un accidente hogareño y que te descubran muerta tres días después por el olor a putrefacción.

Para evitar una muerte pelotuda hice el curso de primeros auxilios en la Cruz Roja, pero la verdad es que los riesgos ¡son incalculables!

Miércoles a la noche: revolviendo una sopa de municiones con Vitina (no juzguemos mi menú nocturno, por favor) se me trabó el cucharón por un gran grumo pegado en el fondo de la olla y se me vino toda la sopa encima, quemándome la mano y el antebrazo. Enseguida abrí la canilla y puse el brazo debajo del chorro frío, viendo las municiones y mi cena perderse por el drenaje de la pileta.

Me asusté y lloré mucho. Muchísimo. Los flashes mentales del cuello de Tevez me hicieron llorar aún más, pegando alaridos al grito de : “Miráaa sssi la sooop…..pa me qque..maba la caraaaaa, buaaahhhh.”¡Para peor!, de repente aparecieron cucarachas, entre las hornallas, sobre la sopa esparcida haciéndose el festival de la Vitina y el caldito. “¿No veeees? – me dije- Me vaaan a commeeer viva las cucaracharas tammm…bién, ¡buaaaahhhhhhh! Me vvvoy a mooorir… quemmada y comida por inn …sectos, buuuaaaahhhh.”

Sin consuelo seguí llorando, cual coro de viudas frente al féretro. Me imaginé la cara carcomida por esas mierdas con patas. Sin ojos, sin labios, sin cachetes y una cucarachita pasando entre mis dientes moviendo sus antenitas. También imaginé moscas y hormigas regodeándose en el hedor y gozando de los órganos extirpados por las cucarachas. No tardarían en aparecer termitas canadienses por debajo de ese piso divino de madera que tengo, para terminar de roer mis huesos. Y así moriría yo, como lo predijo algún horóscopo de internet: “Muerte de Géminis: quemada con sopa y comida por insectos”.

Por suerte llamó mi hermana y me dijo que fuese a comer a su casa. Así que agarré el Raid dorado, lo esfume por todos lados y huí, como huyen los perdedores, con un repasador mojado envolviéndome el brazo y llorando.

Para todos los pasajeros del subte B que vieron una chica llorando con un repasador goteando, esto fue lo que me pasó.