Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Trabajos honestos

“Necesitamos que destruyas 2.000.000 de dólares”. Esa fue la consigna en mi segundo día de trabajo. En el primero me pidieron que hiciera un inventario de merchandising, algo mucho más lógico.

Recién iniciada en el hábito de salir a trabajar, me enfrenté a la posibilidad de convertirme en un ser corrupto, ladrón y prófugo. Me sentaron sola en una habitación blindada en el sótano de un banco, con dos millones de dólares en cheques de viajeros sin firmar. Era como tener miles de cheques firmados en blanco a mi disposición. La empresa encargada de venderlos cerraba y necesitaban deshacerse de ellos. Mi deber era ponerlos uno por uno en una máquina trituradora de papel, luchando contra la tentación de guardarme alguno.

Gracias a mi ignorancia sobre el mundo del cheque de viajeros fui seleccionada para hacer el trabajo. Alguien con un poco más de luces hubiera encontrado la manera de sabotear el engranaje destructivo para quedarse con algo de esa fortuna. Alguien como Manuel. Cadete. Un año de antigüedad. Con ese poder sexual que tienen los piratas del asfalto, que segregan feromonas delictivas, mezcladas con adrenalina y Axe guacho lindo (una fragancia limitada que deberían relanzar en el mercado).

Entró a la salita para traerme un sándwich y una coca. Se sentó en el banquito de al lado. “¿Te ayudo?”, me preguntó. Seguí concentrada en mi deber. “Me voy a sacar la corbata porque se puede trabar en la máquina y me puede ahorcar, ¿sabés?”. Y se la sacó, la dobló y la guardó en el bolsillo. Me reí, le quedaba como un bulto enorme. Agarré el sándwich y lo devoré, él siguió triturando.

¿Alguna vez robaste?” me preguntó y me tocó la pierna. “No”, contesté tímida con la boca llena de migas. “¿No te tienta?” y subió más la mano por mi fémur. Tragué tres cuartos de pan francés sin morder y no me atoré de milagro. No sabía qué me tentaba más. Miraba su mano en mi pierna, sus ojos grises, la corbata abultada, los miles de dólares que nos rodeaban, sus uñas prolijas, sus dedos gordos. Tomé un sorbo de coca, algunas gotas cayeron sobre mi escote blanco.

Sí, me tienta. Pero, ¿sabés lo que vamos hacer? Vamos a desparramar estos millones hasta hacer un colchón de dólares. Me vas a tirar ahí, nos vamos a revolcar como dos cerdos en el lodo, me vas a atar las manos con esa corbata y me vas a rozar los billetes de cien por todo el cuerpo. Justo antes de que el aire se nos acabe, vas a robarme hasta el último centavo de virginidad. ¿ok?”.

Arrebatada y jadeando lo miré, esperando una respuesta. “Che, tengo que volver” respondió asustado. Se levantó y se fue.

Odio cuando Roberto no se copa con mi película. “¿No viste Bonnie and Clyde?, Roberto”.

21 comentarios:

querés melón? dijo...

La sutileza de Jennísima me mata. Simplemente me mata.

(este roberto deja mucho que desear eh)

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Melón con vos en esa caja no sé lo que hubiera pasado. Llevaba jamón de una.

jacinto dijo...

No hay nada como el sexo seguro en una caja salvaje, ¿o es al arevés?

Cajero del Banco Santander dijo...

yo te recuento los billetes, ¿me dejás?

Gabulet dijo...

Jennisisma, mencanta tu ansiedad..jajajajaj
jajaj... me haces reir mucchio.

Tendrian que haberte pagado el triple por impedir el fraude....

Clyde sin Bonnie dijo...

La dejo a Bonnie por vos jennisima

Flowers dijo...

Nahhh, parecía prometedor el cadete.
Ya no se puede confiar ni en los que huelen bien.

diosesargentino JULIANO dijo...

Se es feliz con dos millones?

breins dijo...

Nooooooo, me mataste con el misterio. ¿De qué era el sánguche?

Guada GN dijo...

Leía el otro día un cuento que empezaba con dos en una bañadera llena de plata pasándola bomba...
Que recuerdos me traes, Banfru...

Sunshine dijo...

me encantó el detalle de los dedos gordos xD jajajajajaja y bue, otra vez será, estar llena de billetes y con un hcongo calentón, pasa todos los días xDDDD

Petardo Contreras dijo...

Te falto que el Roberto sea Benigni

Yateroooo dijo...

No lo juzguemos a Roberto de lento si vos no fuiste capaz de quedarte con un vuelto, Jennisima...

Lila Biscia o Lilus bla bla dijo...

excelente relato, desde el principio al fin!
te aplaudo!
besos

MateConDuraznos dijo...

Ay, Roberto, tirás la piedra y escondés el revolver... así no eh, así no!

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Mate : te digo que ese revolver era difícil de esconder. defishilísimo

Margarita dijo...

mmm...Axe guacho lindo... lo que hace que no lo huelo...

novoyaterapia dijo...

Imagino la cara del cadete ante terrible respuesta sin doble sentido...no aguantó Roberto.
Beso grande

Axe dijo...

vamos a poner de nuevo en el mercado la línea "guacho lindo"

Me case con la lluvia dijo...

Jajaja xcelente


abrazo de looter

alelé dijo...

Y despues quieren que seamos sinceras...

Sobran Robertos, que tal si vamos por otro nombre?