Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Re- Jenname la pavita

Os entrego esta pavita, la mia, para que la re-jenneis con los ingredientes que más os gusten. Arrastradlos hasta hacerla reventar. ¡Empezad el año bien pipones!


¡Gracias a Fede, Leri y Lucas por la ayuda! Y a todos uds, por acompañarme en este año.

viernes, 24 de diciembre de 2010

¡FELIZ NAVIDAD!

A mis Jennos cristianos, esta noche dejen que el señor entre a sus casas y corazones. Pregúntenle el nombre antes, no hagan como yo, que dejo entrar a cualquiera.

A mis Jennos ateos, judios y rebeldes espirituales: bebed y comed de mi, pues soy su Mesías. No sé cómo no se dieron cuenta antes.

Los quiero con cada letra de mi teclado.

Paz y amor.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Con nombre y apellido

Recuerdo que estaba con el Roberto que me trajo papá Noel la navidad pasada, en la charla postcoitum y le pregunté: “¿Cuál es tu apellido?”. “No tengo”, me respondió. “No se puede no tener apellido. ¿Te llamás Roberto solo?”. “Sí, no tengo”, insistió. “¿Naciste de una mandarina? ¿Nadie quiso ponerte apellido?”, re indagué. – PAUSA-

¿Acaso estaba siendo invasiva? ¿Demasiado inquisitiva? ¿Me transformaba en una chusma metida? ¿No podía preguntarle al hombre que me renombró los pezones, cómo es su apellido? El señor incursionó por mi canal de la pasión cual castor andino y ¿yo no puedo saber el nombre que identifica a sus antepasados? ¿Qué tenía de malo? Debía tener el peor de todos los apellidos del mundo. Debía sentirse avergonzado. ¿Qué ocultaba? ¿Con quién estaba compartiendo el lecho? ¿Será un Menen, un Kennedy, un Pitt, un Chupala, un Meo? ¿Jennisima de Meo? ¡¡Dios no lo permita, me muero!! -PLAY-

“Dale, Roberto, decímelo”, le supliqué. “O me voy”, lo extorsioné. “Andate”, me cagó. “No me quiero ir, necesito saber tu apellido”, le dije. “´¿Para qué querés saberlo?”, me preguntó. –PAUSA-

¿Cómo para qué? Para proyectar mi matrimonio, para ver si combina con mi nombre, con los nombres de nuestros hijos. No es lo mismo: Daisy Grant, que Daisy Cuchufo. Estoy acostumbrada a lo bueno, a lo prestigioso, un apellido inglés, difícil, único. A mí me dejan entrar a Inglaterra sin tener que mostrar el pasaporte, ¿entendés? –PLAY-

¿Te das cuenta que si me hubieras dicho García, Gonzalez o lo que fuera, estaríamos haciendo la 69 en vez de tener esta charla ridícula? ¿Sabés qué? No puedo intimar con alguien que no me puede decir el apellido. No puedo confiar. ¿Qué clase de relación es esta? "¡Me voy! ¡Dame un beso que me voy!"

Agarré mis prendas, me fui vistiendo enojada, bruscamente, esperando una reacción que no venía. Entonces empecé a hacerlo todo en cá ma ra len ta, pa ra que re ca pa ci ta r a.

Lle gué has ta la puer ta, la a b r í. T o d o m u y l e n t o. Pero el hijode33milputas, (su verdadero apellido) nunca me detuvo.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Loteo la cama

Hermanos sudamericanos, no quiero que estemos enfrentados. No quiero verlos desahuciados, despojados, ni desalojados. Sin tierra, sin techo, sin sommier. Por qué estar enemistados si podemos estar juntos, en orgías.

Cortemos con la insania de buscar tierras en desuso. Alto a la cacería que nos hace tragar polvo y balas. Les ofrezco esta parcelita abandonada:

Características:

Terrenito de 1,90 x 1,80. Superficie mullidita, rellenada con resortes de acero. Ideal para construir nidito de amor o para cultivar el culeo colectivo. Vista a tv y ventana a pulmón de edificio. Baldío cubierto con sábana de 150 hilos egipcios. Propiedad fértil y con gran potencial para cucharear.

Interesados comentar aquí o al mail presentado en mi perfil.

Como lo escribiese un tiempo atrás la socióloga Moria Galeano,¡todos a las camas abiertas de América latina!

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La feliz II

Al llegar al hostel, un correcto recepcionista llamado Lalo me dio unos papeles para completar y me dijo: "Tengo una habitación de 6. ¿Te molesta compartirla con un chico?, es un porn star".

¡Quéeee! ¿¿Un porn starn??? ¿Morí y estoy en el cielo?

"No. No me molesta", le contesté tímida, avergonzada por los pecaminosos y abrasivos pensamientos que me asaltaron y el hilo de baba que me goteaba del colmillo. "No te preocupes que duerme todo el día. Vive de noche", agregó Lalo como sacándole importancia a lo que me decìa. Cuando llegué a la habitación, efectivamente había alguien durmiendo. Supuse que era el PORN STAR. Dormìa boca abajo, lo cual no me dio pista alguna sobre sus atributos. Dejé mi bolso y me fui a la playa.

A la tarde, cuando el viento ya me estaba haciendo tragar mis propios rulos y un volquete de arena, volví al hostel, donde me esperaría mi porn star ensayando su show. Porque seguro que esta gente necesita practicar su coreografía y alguien que le aceite le espalda.

Abrí la puerta, sigilosa para no despertarlo, y ahì estaba: parado, en canzoncillos negros. "Hola, soy Jordi", me dijo. "Hola, Jennísima", me presenté. Convengamos que su nombre era porno. Tenía dos letras en común con pija, la J y la I, ojo al piojo. Pero su cuerpo no era de porn star. No tenìa músculos y su bulto no me habìa asombrado ni un poco. "¿Dormìs de dìa y trabajàs de noche?", le pregunté para sacarle más información. "Sí. Pero no me jode que prendas la luz ni que hagas ruido. Duermo como un tronco", me respondió. Un tronco enorme era lo que esperaba ver entre tus piernas, querido, algo descomunal que erecto quedara como una tabla de surf. Pero no. Mientras se ponía la remera, me dijo: "Lo que pasa es que soy jugador profesional de poker" y su remera decía POKER STAR.

¡¡POKER STAR, no PORN STAR!! Cómo iba a confundirme así, ¡cómo! Poker con Porno. ¡Nada que ver! Todas mis fantasías desbaratadas como un barrenador en la rompiente en la escollera.

¿Y ahora qué hago con este FULL house de ratones? Me decís. Qué hago con este delirio sexual que solo puede calmarse con un tubo refrigerante o media docena de churros de Manolos.

Salí a correr por la costa, como una demente, hasta agotarme y quedar fulminada. Les juro que si era un porn star, me convertía en su esclava y no volvía más. ¡Les juro que no volvía!