Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Hortensias


¿Cuántos casos se necesitan para fundamentar una hipótesis? Que alguien llame al instituto Gino Germani o a la Universidad de Oxford, ¡necesito saber! Necesito saber si me deshago o no de la hermosa hortensia que decora mi ventana.

¿Cuántas familias con hijas solteras y hortensias en sus casas se habrán registrado en el último Censo para declarar irrefutablemente: “si tenés una hortensia en tu casa te vas a quedar soltera”? ¿Eh, cuántas?

¿Qué puede hacerle una indefensa flor pomposa, que apenas tolera el sol, a mi vida amorosa? ¿Acaso su aroma impregna en mí el perfume de la desesperación y otros repelentes masculinos?

Si fuese la hortensia la culpable de la sombría soledad de mi alcoba, de la cruenta actitud de Roberto, del ocaso de mi vigor sexual, de la decadencia de mi excelsitud, del agobio de mi  esperanza y optimismo, si fuera su culpa… me subiría  a lo más alto del Palacio Barolo y la arrojaría.

Mientras me averiguan el tema, seguiré disfrutando de su color, su pomposidad y regando las raíces de mi peor temor.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Soda cáustica


Antes de partir de viaje, el inodoro no fluía con naturalidad. Sus aguas caían cual manantial, mas el poder del remolino succionador no era lo suficientemente fuerte. Intenté cinco o seis veces darle con la sopapa para despejar cualquier posible obstrucción, pero no mejoraba. Y como a veces se arregla solo, o quizás vengan unos duendecillos plomeros por la noche a destaparlo, me fui a Aeroparque sin darle real solución al problema.

Claro que jamás imaginaría que el lunes aterrizaría en casa con mi novio alemán, el dios germano de los embutidos salchichonados.

Iojan, por suerte, vendría a la noche y me daba dos horas de changüí para intentar destapar el inodoro. Pero para sumar males, la pileta de la cocina ¡también estaba tapada! Era muy probable que los caños del edificio  entero estuvieran tapados y no fuera  mi mierda la causa del taponamiento. Después recordé que mi vecino tenía una víbora pitón e imaginé que quizás se le hubiese escapado y estuviera vagando por nuestras cañerías. No importaba lo que fuera, debía ser corroído por el más lascivo ácido en el mercado.

Fui a la ferretería, compré 4 kilos de soda cáustica y al carajo las cañerías de plástico. Que se desintegre todo el edificio, con tal que mi alemán pudiera tener un garco digno sin sobresaltos al ver que su soruyo no se va con la corriente.

Me puse los guantes, me tapé la cara e inicié el proceso del destapamiento tóxico con profesionalismo. Dejé trabajar al producto mientras me arreglaba, claro que yo meaba en el videt y había defecado en la oficina.
Se hicieron las 21.30, sonó el timbre y entró él, con su metro noventa de altura y casi 2 metros de intestino que en algún momento de la noche o de la mañana necesitaría evacuar en mi inodoro en huelga.

Cenamos, luego hubo postre, cierto manoseo hasta que me dijo: “may I go to the toilette?” Asistí timidamente con la mirada baja y recé. Escuché la puerta cerrarse  y deseé que no cagara, porque el problema era que el sorete jamás se iría, no tenía por dónde con todas los caños tapados. Tendríamos que sacarlo con la pala y enterrarlo en una maceta (como alguna vez mi mamá me obligó).

Iojan tardaba... Tardaba. No sé qué hacía. Tiró la cadena y abrió la puerta. No me dijo nada. Tampoco pidió un balde. Seguimos besándonos. No me animaba a ir al baño, pero me carcomía la curiosidad. Hasta que decidí interrumpir la pasión para verificar el trono maldito.
   
¿Saben cuál es la diferencia entre un Roberto europeo y un Roberto tercermundista?
Que el Roberto local caga que da calambre, con frenada y olor rancio y el Roberto europeo caga transparente, inodoro e insípido. No sé qué habrá hecho el alemán en mi baño durante los diez minutos, pero en el inodoro no había nada. 

jueves, 22 de diciembre de 2011

Encendeme la estrellita

¡La magia navideña ha llegado a Jennísima!

Escribid tu deseo más profundo y orgásmico para el próximo año. Decid Abracadabra sobre tu mouse para que se convierta en la estrellita y haced click sobre el cuadrado rojo para empezar a escribir. El poder supremo de los mejores polvos que he acumulado de todos los Robertos del mundo caerá sobre tu deseo para hacerlo realidad.

¡Felices fiestas, paz, amor y cachondeo!
Los quiero desde el fondo de mis trompas de falopeo.
Jennísima

 


¡Gracias Piombi por la magia de tu polvo!

lunes, 19 de diciembre de 2011

El hostel del amor


Lo bueno del Roberto extranjero es que ya sabés de antemano que te va a dejar y vas a sufrir.  Sabés que te vas a enamorar perdidamente porque en tu imaginación se va a volver más y más perfecto. Claro, lo conociste dos días y solo tuvo tiempo de mostrar sus dotes más preciados.

Esta es la historia de Iojan, un metro noventa de alemán que supo hacerme beber la espuma de su cerveza. Se preguntarán si también me hizo comer de su salchicha de Baviera. Pero odio responder obviedades.

Luego de un aterrizaje turbulento en un avión de doble hélice en una noche de tormenta, llegué al hostel con pocas ganas de socializar. Me senté en un sillón con la mirada perdida en una pared decorada con excursiones a 10 dólares.  Él estaba en frente, donde mis ojos apuntaban, pero jamás lo vi. Me preguntó de dónde era y así apareció en mi vida. Sucedió la típica charla de hostel donde se reemplaza el “¿de qué signo sos? por “¿hace mucho que estás viajando?”. La charla se puso interesante cuando empezó a hablar de cómo los perros llevan a sus cachorros por el  cuello, y tuvo el tupé de pasar su mano germana por mi nuca para tironearme del pelo, suave pero firme. Claro que ese mínimo gesto, en donde él me agarraba como a un cachorrito despertó mi perra interior. Con la timidez que me caracteriza, le pasé la mano por su nuca y le tironeé yo del pelo, “¿is it like this?”  le pregunté.

Y bueno, acá termino la historia. Gracias por leerme. Besis.

Naaaaaaaaaaaa, qué va a terminar acá. La situación se estaba encendiendo demasiado y yo no estaba en condiciones de responder a las consecuencias. Los nervios de las turbulencias, el cansancio del viaje y el depilado a medio terminar me imploraban una ducha. “Ahora vengo, voy a ducharme”, le dije. En un minuto y medio ya estaba lista para la tercera guerra mundial. Metí toda mi ropa en el locker, cerré el candado y cuando iba a salir me di cuenta que ¡había dejado la llave del candado dentro del bolso que había guardado!
Iojan estaba esperándome con su embutido fresco y suculento mientras yo trataba de hacerme la MC Giver tratando de abrir el candado con una hebillita invisible. ¡Qué pérdida de tiempo! Fui a la administración para buscar dos destornilladores para desarmar el locker que tenía no sé cuántos tornillos. Ante mi tardanza, Iojan se apareció en mi habitación, agarró el destornillador que estaba apoyado en la cama y sin emitir palabra sacó 127 tornillos en 30 segundos. Yo miraba esos dedos trabajar, esas manos hacendosas que pronto estarían desajustando mis arandelas y abriendo mi candado carnal. Cuando dejó caer el último tornillo al piso, trabé la  puerta de la habitación sin importarme ninguno de los 5 pasajeros que compartían mi cuarto mixto repleto de cuchetas. ¡El festín argentoalemán que se dio en ese cuchitril!,  fue un desparpajo de amor  que fortaleció hasta al hartazgo las relaciones bilaterales de ambos países.

Por supuesto que fuimos interrumpidos por golpes que gritaban en distintos idiomas: “Abrid esta puerta maldita sea”, pero nosotros seguimos atornillando y desatornillándonos.

A nuestro tiempo decidimos abrir la habitación y teta a teta, cada uno a su cucheta.

Esto te pasa por no querer viajar conmigo. Te lo perdiste, Roberto. Auf Wiedersehen!

domingo, 11 de diciembre de 2011

lunes, 28 de noviembre de 2011

Como dos animales


Qué lindas que son las mañanas a su lado. Despertar con él es como hacerlo con un gallo vigoroso de pecho emplumado y cresta prominente, siempre madrugador para hacerme empollar sus huevos.  Picoteando entre las sábanas me hace cacarear de lo lindo y yo me siento su bataraza, reina y señora del gallinero.

Salir a pasear con él es como hacerlo con un caballo de pura raza, con sus crinas al viento y su dentadura resplandeciente. Me alza en su lomo y yo lo monto  a pelo, sin montura ni nada, como hacemos las jinetas bien atrevidas. Me lleva  al trote hasta que se cansa y nos tiramos en una plaza a pastar.  Busca flores silvestres para decorarme el pelo, después  me besa en esos rincones para hacerme relinchar, y así me transformo de jineta en su yegua.

Cada cosa que hace es como estar con un animal distinto: es una liebre que corre para traerme atardeceres, una zarigüeya atenta a mis tristezas, un oso que me abraza, un león que me protege, un águila que vuela con mis ideas, una hormiga que me hormiguea, una serpiente que … también me hormiguea y yo muto con él, atravesando toda la familia de felinos, de aves, de vertebrados e invertebrados. Pero por más que mutemos los dos, siempre nos seguimos queriendo.   

miércoles, 23 de noviembre de 2011

De querer


Quiero ser un poco como él
cruel, mentiroso, desalmado

Quiero ser un poco menos como yo
intensa, sensible, entregada


Quiero ser un poco como él
poderoso, fuerte, seguro

Quiero ser un poco menos como yo
dudosa, temerosa,inestable

En realidad, no quiero ser como él
quiero ser como yo
y que él me quiera.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Amor Inflacionario


Bueno, este es mi plan: ayer saqué 500 dólares del banco. Sí, la AFIP consideró que puedo retirar divisas extranjeras y usarlas en mi país, pero  no sabe para qué. Les voy a contar.

Miro a las mujeres de 30 años para arriba, desesperadas por tener novio, asustadas porque sus óvulos se están convirtiendo en higos en almíbar, sintiendo el iceberg que se forma del lado gélido de la cama  y que nunca va a calentarse, y no quiero ser una de ellas.

Entonces, se me ocurrió confiarle a mi amiga mis 500 dólares y un pedido muy especial: “Buscá un chico lindo, no un modelo de Calvin Klein, tampoco uno feo como los que te gustan a vos, uno como los que me gustan a mí. Fijate que sea decente y pagale para que me seduzca y sea mi novio por cinco o seis meses. ¡Ah! y aclarale que yo no me tengo que enterar de nada.”

¿Este es plan?

Sí. Este buen pastor accederá, pues hoy los dólares cotizan altísimo. Mientras la inflación nos sucede, los 4.30 llegan a 7 que llegan a 9 pesos el dólar,  nos iremos conociendo, compartiremos montones de cosas porque él está forzado a estar conmigo. Pero sin darse cuenta, se irá enamorando de mí. Sin saberlo estará ganando más que un excelente interés cambiario, una mujer extraordinaria.

Cada vez que tenga dudas sobre la relación o se asuste por el compromiso, mirará sus dólares crecer más y más y se quedará a mi lado, pero no por la plata, sino porque me verá como su inversión…su inversión en la felicidad, conmigo como esposa, como amor.

Va a llegar un momento en que no podrá distinguir lo que en un momento comenzó como un negocio, porque difusamente se convirtió en pasión, lealtad, entrega absoluta y amor incondicional.

Si esto no es confiar en la economía del país, ¿qué es, señores? ¿Qué es?
 Por suerte tengo un plan para no caer en la desesperación.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Destino al por mayor y menor


- Buen día, permiso
- Sí, adelante.
- ¿Acá venden destinos?
- Así es. ¿En qué puedo ayudarle?
- Estoy buscando un destino fresquito, tipo solero, para el verano.
- ¿En algún color particular?
-  Un destino azul.
- ¿Azul? No, linda. Azul, ya no se usa. A usted le iría bien un destino naranja, que representa el entusiasmo, la felicidad, la atracción, la creatividad, la determinación, el éxito.
- Ay, sí. Ese destino me gusta. ¡Me encanta!
- Déjeme buscar en su talle. Ya vuelvo.
(Sube las escaleras, la escucho buscar. Baja.)
-Sabe que no me queda. Tengo en naranja oscuro pero no se lo recomiendo, sugiere engaño y desconfianza.
-No, no quiero ese color de destino.
- Otro que le quedaría genial es el amarillo claro que representa inteligencia, originalidad y alegría.  Pero me fijé y me queda amarillo pálido que representa precaución, deterioro, enfermedad y envidia o celos.
- Señora, me ofrece cosas lindas pero después no me las puede dar.
- Y bueno, nena. El destino es así. Uno no puede manejarlo.
- Pero me está ofreciendo  un destino de mierda, señora. ¿No tiene uno para  zafar el verano? Después veo resto del año.
-Sí. Tengo uno gris. Ya me fijé y tengo de su talla. Hermoso.
-¿Gris? ¿El mejor destino que tiene para darme?
- Sí, gris. ¡Pero alégrese! No es tan malo como parece.  El gris es estabilidad, que mal no le va a venir, por lo poco que la conozco. Además, inspira creatividad y simboliza el éxito. Y lo mejor de todo es que su uso en exceso no provoca contraindicaciones.
- ¿En serio? Bueno, entonces deme un destino gris. Bien gris.
-Aquí tiene. ¿Se lo envuelvo?
- Me lo llevo puesto. Muchas gracias. (y me fui contenta. No sé si el destino es muy buen vendedor o yo con tal de tener alguna certeza me compro cualquier buzón).

martes, 8 de noviembre de 2011

Cansada de ser tu tomate



En el acting de ser una mujer libre, sin mambos y sin ganas de tener compromisos, entro a tu vida como una semillita entra en el surco de la tierra de una huertita. Nos vemos cada tanto para que me riegues y yo crezco. Voy germinando un cariño hacia vos. Noto que cada tanto me ponés un abono especial y me imagino que es porque apostás a que este amor crezca de verdad.  Y sigo creciendo hasta que doy fruto y me doy cuenta de que me enamoré de mi huertero. Pero el señor huertero no solo cultiva tomates como yo, también cultiva todo tipo de frutas y las come a todas. Entonces me marchito.


Para la primavera, cerca el verano, el huertero se acerca a su huerta para revisar sus cultivos. Entonces trae la regadera y empieza a tirar gotitas, atento a ver qué plantitas reaccionan. Algunas están muertas de raíz, pero otras no, sólo andan con las hojas amarillentas y la fruta podrida pero con las raíces grandes y vigorosas como un baobab subterráneo. Claro que esa soy yo.

Con esas dos gotas de agua esta plantita no sabés cómo se recupera. Te da fruto al toque, tres kilos de tomates bien rojos, redonditos y firmes sin chistar.  Pero resulta que el huertero no quiere comerse ningún tomate,  ni piensa en hacerse una salsa pomarola, nada. Solo quiere alimentar su ego viéndome batir las hojas al viento.

Entonces tengo dos opciones: marchitarme de nuevo o curtirme al espantapájaros. Opto por lo segundo porque el tipo siempre está firme, no huye, se enfrenta a los cuervos para defenderme y sobre todo porque siempre está duro.

domingo, 30 de octubre de 2011

Carne


La primera vez que chateamos me preguntó si conocía una buena carnicería por el barrio. Me alegró saber que no era vegetariano. No tengo nada contra ellos, pero me parece sensual la imagen de un hombre haciendo un asado con su cuerpo sucio de carbón, acomodando las brasas ardientes con sus manos curtidas de tanta paja y trabajo duro. Imaginarme a Roberto comiendo el huesito de la tira de asado con las manos, como un zulú salvaje desgarrando la carne de un ciervo recién atacado por leones, es un festín para mis neuronas calentonas.
"No conozco ninguna carnicería cerca, creo que no hay", le contesté. "Deberíamos poner una, nos llenaríamos de plata", agregué, mostrándole muy sutilmente lo rápida que soy con los negocios, mi avidez por generar proyectos y mis ganas de concretar planes a futuro juntos, si es que el chat prosperase hacia una relación.
"Me gustaría conocerte", me escribió. "Dale", respondí frescamente. Pero como estoy harta de las citas clásicas y de esas rutinas maquetadas, quise innovar, sabiendo que correría un riesgo: el de asustar a Roberto con mi originalidad. "Tengo que ir al súper hoy, ¿te parece si nos vemos ahí?", le propuse. (Sí, lo sé, fui muy poco romántica, casi una boicoteadora del amor, una asesina de momentos íntimos).  El muy guapo me respondió: "Perfecto, en la góndola de las carnes".

Mirá que he criticado a Roberto una infinidad de veces, pero es cuando hace estas cosas que me enamora hasta Plutón y más allá de la vía Láctea. Así que para nuestra primera cita fuimos directo a los bifes.

lunes, 24 de octubre de 2011

Ecuación simple pero compuesta

Por cada vez que un Roberto me dice que no está preparado para estar una relación, me gusta pensar que en Sudáfrica un chico se cura de Sida, un investigador descubre una vacuna para el cáncer y que un ingeniero encuentra un nuevo recurso de energía renovable.

Pero no, lo único que pasa es que lloro y siento que se acaba el mundo.

sábado, 22 de octubre de 2011

El mapamundi de mis zonas erógenas -Final


Mientras íbamos hacia el noroeste, tal como ordenó un marinero, el viaje se puso turbulento. Violentas tormentas y gigantes olas en lo zona de mis costillas hicieron que la nao quedara bastante maltrecha.  Los malditos planos trazados por piratas pasados de whisky, nos llevaron primero por la axila antes de llegar al seno del placer. Las cosquillas espásticas en el recorrido de esa cavidad hicieron quebrar el mástil mayor, las velas se deshilacharon y entró mucha agua. Para cuando llegamos a la costa acantilada de esa teta en erupción, no había un marinero con las fuerzas suficientes para escalarla y remover el terreno buscando el maldito tesoro.

La decisión del capitán fue la menos esperada. Había que cancelar la expedición y cambiar de carabela. Esa vieja barcaza no podía seguir navegando por ese cuerpo tan voraz. Se necesitaría un barco más potente, feroz, indestructible: un buque con mezcla de submarino y de avión Hércules. Que pudiera sumergirse hasta el centro de la tierra, enviar misiles teledirigidos hasta el otro lado del mundo, sobrevolar con sutileza las tierras haciendo suspirar hasta las piedras, escalar hasta altas cumbres, perforar la aridez y arrasar las resistencias naturales.

Ese mapa que lo llevaría al éxito de mis zonas erógenas había quedado arruinado, borroso, manchado, no le serviría aunque estuviera parado encima del punto g.  El capitán del barco se puso sus más elegantes prendas, se ató al ancla y se tiró al mar. No había encontrado el orgasmo de ese cuerpo, pero moriría en la profundidad de esa piel que amó.

martes, 18 de octubre de 2011

El mapamundi de mis zonas erógenas- Parte II


Subidos a la nao colonizadora, nos preparamos para partir e iniciar la búsqueda del Golden G point. Mandé a un marinero al tope del mástil, al carajo literalmente. Desde allí tendría mejor visión de mis mares y mis tierras.
Señaló el sur y allí nos dirigimos. Cruzamos los trópicos de mi cuerpo bajando las latitudes mas no  la temperatura hasta que encallamos en los dedos de mis pies. Uno a uno los fuimos recorriendo, como se navegan los fiordos nórdicos,  acariciamos las yemas de cada dedo, sus puntas, subimos por el empeine como si fuera la cresta de una ola y la barrenamos con la lengua hasta el talón, pasando antes por ese huesito redondo del tobillo con gentileza y dulzura. Aunque las reacciones fueron placenteras, eran más cosquillas que otra cosa. Mi punto g no están en mis pies.
El marinero del carajo, esta vez  señaló hacia el norte. A todo vapor subimos contracorriente, navegando por los gemelos de mis pantorrillas hasta descubrir  un punto detrás de mis rodillas. Un pequeño valle fértil de sensaciones, como las costas del Nilo. Nos quedamos un rato allí, bajamos anclas y en un pequeño bote recorrimos en círculos esa piel suave que me daba pequeñas vibraciones mágicas. Pero allí tampoco encontré el Golden G point.
El amo del mástil gritó: "¡vayamos al noroeste! Allí lo encontraremos."

viernes, 14 de octubre de 2011

El mapamundi de mis zonas erógenas - Parte I



¿Dónde está el punto g?

Si yo no lo puedo encontrar, cómo voy a esperar que el otro lo encuentre. Los sexólogos te explican, hacen gestos con sus dedos, te muestran peluches, pero la mía no es un peluche, es un laberinto de posibles punto g. Un laberinto encantado, de esos donde crecen nuevas libustrinas y otras desaparecen y es imposible no perderse, porque todo muta.

Hay veces que lo encuentro y grito: ¡Ge, ge, ge, acá estás! Pero cuando voy a buscarlo de nuevo, donde pensé que lo había dejado, ya no está. Me encuentro con el punto j, que aunque suene a ge se escribe je y no es lo mismo.

Entonces tuve una idea: hacer un mapa de mi cuerpo como los viejos piratas e iniciar un viaje en barco recorriéndolo todo hasta encontrar el Golden punto G. ¡Bienvenidos a la aventura!



viernes, 7 de octubre de 2011

Curvas para mi hombre


Me miré al espejo y me vi flaca. Mi hombre necesita adrenalina, necesita subirse a su porsche y andar por las curvas de mi cuerpo sintiendo la muerte en cada esquina, el temor a desbarrancar por el precipicio de mis cantos, mis caderas y mi busto.

Pero.... claramente mi busto es una planicie con dos badenes que no necesitan señalización para dar advertencia alguna y  no pasaré por el quirófano, lo siento Roberto. Pero con el resto de las curvas algo podemos hacer, por ejemplo engordar.

Me metí en la compu y gugleé "Dieta para engordar rápido". Sinceramente si hiciera todo lo que decía, pasaría tanto tiempo comiendo y digiriendo que no tendría tiempo libre para garchar, y el único fin de engordar es el de darle una pista a Roberto para que meta quinta y termine volcando en mi autopista hacia al sur.

Lo que decidí fue empezar con la mitad de la dieta, comer todo lo posible pero dándole el tiempo suficiente a mis enzimas digestivas para alivianar mi estómago y a mis músculos para absorver la glucosa y estar diez puntos para arrancar el Dakar sexual  con el monster truck de Roberto.

 Ruuuum, ruuuummmm. Ahora sí, con estas curvas, más vale que no tengas frenos.

jueves, 6 de octubre de 2011

Te moldeo en vano


Te moldeo para mi
aunque te niegas a tomar forma
siempre     L      I     B     R     E,   /sin ataduras/
te rebelas a mis manos

Te INVADO  sin darme cuenta
te excavo como queriendo encontrar   a
                                                              g
                                                                  u
                                                                       a


Quizás deba ----------------------------->  irme
volveré cuando aprenda a ser tan    L     I      B    R    E  
 como  V       S
               O

miércoles, 5 de octubre de 2011

Listita

Cosas que temo olvidarme y/o me tienen preocupada:

1-
2-
3-
4-

Maldición, sabía que iba a olvidarme.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Hecho Realidad

¡Ja! ¿Qué se creían? ¿Qué esto era cháchara vacía? ¡Jamás!
Señores y señoras: Arte Douche Exhibition en vivo. ¡Están todos invitados, hasta 22h!



miércoles, 28 de septiembre de 2011

Manos a la obra

Me enamora el hombre que arregla cosas. Le veo las manos concentradas en esa aventura tetosteronil, engrasadas o embarradas, sucias o sangrantes y siento mi corazón rebotar cerca del orgasmo. Cómo me gusta verlo transpirar, secándose la frente con el antebrazo tenso de la fuerza que brota de sus antepasados cavernícolas. Me estimula escucharlo martillar, taladrar, empernar. Deliro cuando lo veo subido a la escalera, pelando un cable o ajustando las tuercas con una llave cruz. Qué me importa si está poniendo la llave en la arandelita del llavero, hasta eso me estremece. Si llegara a tener puesta esa linterna en la frente, un casco o ese cinturón que cuelga herramientas, me dan unas ganas irrefrenables de saltarle encima, arrancarle la remera sucia, rota y vieja para lijarle el pecho con mis tetas.
Es así. Cada una se hace los ratones con lo que puede.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Detrás de la sonrisa

Esconderse detrás de una sonrisa es imposible. Sabés por qué. Porque mido un metro setenta y mi sonrisa más amplia, unos veinticinco centímetros. Pero ponele que me haga bolita. Que me arrodille y me abrace las piernas con los brazos e intente caber detrás de ella, ¡los rulos!, los rulos me delatarían saltarines y altaneros. Ellos no pueden quedarse quietos ni acurrucados.
No puedo esconder los pies tampoco. Los necesito para llevar la sonrisa de acá para allá.
También necesitaría las manos para pintarme los labios y lavarme los dientes. Porque una sonrisa sin dientes brillosos y resplandecientes nadie quiere ver.
Supongo que mi sonrisa tendrá ganas de ir al baño, así que tampoco puedo esconder la pelvis. Cómo voy a saber a quién debo sonreír sino no tengo ojos para ver. Tengo que poder respirar, así que mi nariz y mis ojos también deberán salir de su escondite.
¿Te das cuenta por qué no puedo esconderme detrás de una sonrisa? Porque ella es tan parte de mí como el resto. No es un escudo, no es una mampara, ni un paredón. Es sólo una sonrisa.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¡Sembrame la semillita!

¡Feliz primavera para todos!

Arrastrá la semillita a la maceta y mirá lo que florece.





Gracias a Leri y a Fede por hacer germinar mis ideas.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Diente por diente

Como si tuviera en exceso, debo sacarme las dos muelas de juicio que me quedan. ¿Qué va a ser de mi criterio y mi lógica cartesiana sin estas dos piezas dentales?

Por esas maniosas rutinas del dentista tuve que ir a sacarme una placa para ver la raíz y esas cosas que necesitan ver antes de extirpármelas. Si pudiera sacarle una placa a Roberto cada tanto, me simplificaría la vida, podría ver la raíz de los males de nuestra relación. Pero volviendo al tema, o mejor dicho, vayamos a la sala de espera.
Después de sacarme las placas, que no duró nada, me quedé esperando en la sala a que me las trajeran. Para matar el tiempo me puse a navegar en el celu. Escuché a una mujer gritar algo parecido a mi apellido, pero remató con un Karina. La única en la sala era yo. Nos miramos en silencio. Ella volvió a leer el nombre y se corrigió: Jennifer. Agarré el sobre pero me quedé un rato más respondiendo un mail. A los dos minutos sale otra mujer gritando algo parecido a mi apellido y remató con un Jennifer. Levanté la vista y la señora me entregó un sobre. "Pero si recién me dieron las placas", le expliqué a la señora con cara de confundida. "¿En serio? A ver, dámelo que ya vuelvo".
Salió una tercera persona gritando algo parecido a mi apellido y mi nombre. Se acercó para darme un sobre. "Discúlpeme señora, es la tercera vez que me entregan las placas. ¿Qué pasa?". De repente me sentí viviendo el día de la marmota, una y otra vez lo mismo. "Ya vengo", me respondió. Cinco minutos más tarde, aparece la primera señora: "Disculpanos. Este es tu sobre". Lo agarré y no sabía si irme o no. Si me hubiera ido al toque en la primera ocasión solo Dios sabe qué dientes me hubieran sacado. Cómo saber si esta vez no se habían confundido. Abrí el sobre y me puse a contar los dientes de la placa con el dedo y dentro de mi paladar hacía lo mismo con la lengua. Como tenía la misma cantidad y la paletas se veían lo bastante grandecitas, supuse que era mi boca. Así que me fui.
¿Mirá si me sacaban todos los dientes de adelante? Roberto chocho, porque le iba a poder dar los petes de su vida, el famoso pete felpa, pero sería el único beneficiado. ¡Siempre tan egoísta él!

viernes, 9 de septiembre de 2011

Arte Douche V

Para acompañar tu viernes musical, el Arte Douch te trae ¡rock capilar, baby!

"El cantante". Rulos sobre cerámica. Septiembre 2011

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Tomame

Si fuera un trago, sería uno de esos que te dejan resaca. Sería un trago que te convertiría en alcohólico, me querrías tomar en el desayuno con cereales, en el almuerzo como aperitivo y no podrías irte a dormir sin tomarme un sorbito antes.
Si fuera un trago, brindarías conmigo por el amor eterno.
Si fuera un trago tendría una aceituna verde con morrón, rebosaría el borde de la copa con azúcar. Tendría varias capas de colores, arriba rojo para que te imagines besando mis labios carmesíes, el centro transparente para que puedas ver al otro lado de la copa y una base amarilla anaranjada para que tenga sabor a beso en un atardecer.
Si fuera trago, estoy segura que me tomarías.

martes, 6 de septiembre de 2011

Mi última banana

En los últimos cinco años cierta fruta tropical fue la base de mis desayunos y de mis postres. Un poco por su valor nutritivo y otro poco por su practicidad, siempre andaba con una banana en el bolso. Caminar por las calles comiendo una no era sencillo. Si por naturaleza el hombre se inspira con el andar de una mujer por la calle, imagínense si encima tiene una banana en la boca. “No querés comerte essssta que también te va a gustar”, era una de las cosas que me gritaban, con alguna palabra de más o de menos, pero el mensaje era siempre el mismo: me ofrecían su fruto desenvainado, su banana de carne.

Pero una mañana, pasó lo inimaginable. En la tercera mordida, me dio una arcada. ¡Sí! Tal como leen, tuve que escupir la banana, sacármela de la boca como si estuviera envenenada. Desde entonces, nunca más pude volver a comer una banana. Intenté acercarme a ella desde otras recetas, en nuevos lugares, pero sin éxito. Ni siquiera en ensalada de fruta rebanadita. ¿Habrá sido el exceso lo que me dio el rechazo?

Cómo una fruta tan fiel, que me ha dado de comer hasta en los más recónditos espacios del mundo, tuvo que desaparecer de la noche a la mañana de mi pirámide alimenticia. ¡Qué tristeza!, ahora solo tendré que conformarme con la de Roberto.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Reservada

Como a una mesa de restaurante, me pusiste un cartelito de RESERVADA. Pero resulta que no llegás y mientras tanto nadie se sienta. Los mozos me tienen aislada, ni la panera me ponen. Espero. Llega gente que se sienta a mi alrededor, piden platos humeantes y descorchan vinos. Espero. Los menúes pasan de mano en mano, los manteles se recambian, las copas se rompen. Espero. La comida se enfría, la traen de vuelta y le llegan las felicitaciones al chef. Espero. Piden las cuentas, dejan propinas y se llevan el recibo. Espero.
La diferencia es que en un restaurante te mantienen la reserva hasta después de una hora y yo… hace 2 años que te espero, Roberto.

lunes, 29 de agosto de 2011

Enhebrando el amor

Cada vez más chiquitos hacen los ojales de las agujas. No sé si el hilo viene engordado o la aguja tiene anorexia. Estuve 48 segundos cronometrados chupando un hilito para que se quede tieso y pase por el ínfimo orificio de esa aguja. Qué loco que a tantas cosas haya que chuparlas para que se queden duras. ¡Es el poder de la saliva!

Una vez que logré tener la aguja lista me dispuse a coser nuestro amor. Le puse pitucones en los codos y en las rodillas, estaban tan gastadas que parecían transparentes. Le cosí los botones que me arrancaste en la última lujuria, no quedaron todos iguales porque no conseguí los mismos, pero no importa. Le zurcí el dobladillo, viste que nos quedaba un poco grande y lo andábamos pisando. Ahora quedó justito a los tobillos. Le puse unas lentejuelitas plateadas en los hombros, ¡divinas!, para agregarle un poco de brillo a la cosa. ¡Ah! le remplacé el cierre por velcro, me pareció divertido y rápido, Roberto. Además, nos estamos poniendo viejos y tenemos que ahorrar movimientos.

No estamos en épocas de comprar un amor nuevo, así que hay que cuidar al que tenemos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Qué linda manito

Me acuerdo cuando mamá jugaba con los dedos de mis manos chiquitas. Iba dedo por dedo contándome una historia sobre cada uno. Empezaba por el meñique: “éste chiquito fue a la verdulería”, seguía por el anular: “éste compró la carne”, pasaba al otro: “éste puso la mesa, éste cocino y éste gordito, picarón, se lo comió”. Era algo que me hacía matar de la risa, me encantaba. Mamá se tomaba atribuciones y a veces improvisaba, el chiquito un día iba a la panadería, en vez de la verdulería y pasaba antes por la tintorería, pero siempre terminaba igual: “el gordito, picarón, se lo comió”.

Pero los tiempos cambian y es hora de decirle BASTA. Cortemos con este soliloquio machista que nos educa para cocinarle a un dedo gordo llamado Roberto. ¡Usemos la mano de nuestras hijas para contar otra realidad, la nueva!

Empezando por el dedo gordo: “con éste le vas a dar el Okey a Roberto para empezar una relación que te llenará de dicha y buenos polvos,” sigue con el anular: “en éste, Roberto te va a poner el anillo cuando se casen y cumplas tu sueño de usar un vestido original de Benito Fernandez”; agarrando el meñique y el índice al mismo tiempo: “con éstos dos vas a amasar los cuernos que te va a meter Roberto con su secretaria, te vas a deprimir y engordar un par de kilos” y batiéndole el dedo mayor: “ y con éste largo y finito y grandulón se lo vas a meter bien adentro en el culo cuando te vayas con su mejor amigo”.

jueves, 18 de agosto de 2011

El lado positivo

Amo mirar tus celestes ojos marrones; que me abraces con los músculos fornidos de tus brazos flacuchos; ponerme de puntitas de pie para alcarzar los dos metros de tu metro sesenta. Me desenfreno por besar tus carnosos labios finitos. Qué hermosa que es tu amplia sonrisa en esa seriedad fúnebre. Me excita tu esbelto y fibroso cuerpo fofo, la lampiñez de tu espalda peluda y tu fresco aliento a sobaco. Qué paz me da ir a dormir soñando en acariciar los bucles sedosos de tu pelo crespo y mugroso.

No, che. No hay caso. Me esfuerzo por ver el lado positivo. Pero no me gustas ni un poco.

martes, 16 de agosto de 2011

La Ley

No funciona la ley de atracción si te pienso y no aparecés
No funciona la ley de gravedad si cuando estas arriba mío, no te siento
No funciona la ley del más fuerte, si soy yo la que lucha
No funciona la ley de tráfico, si tengo un semáforo en rojo y seguís de largo
No funciona la ley de la termodinámica si yo me caliento y vos no
No sé si funciona la ley de conservación y teorema de Noether, porque no la entendí y no sé si aplica.
Pero igual respondeme algo, Roberto ¿para qué carajo hacen leyes si no las vas a cumplir?

jueves, 11 de agosto de 2011

Cosa de feos

“No se ría, señora” me dijo el fotógrafo. “No me estoy riendo”, le contesté. ¿Cuán difícil es sacar una foto carnet de frente 4 x4? Si de todos modos siempre salgo como el ojete. “Está sonriendo, señora”, me volvió a decir. “No, señor. No me rio. Nada de esto me está causando gracia. ¿De qué me puedo estar riendo? Usted en feo, este bolichín de mala muerte huele a meo y me quiero ir. Si al menos tuviera la bragueta abierta, pero ni siquiera”, le respondí tratando de ser amable. “Es que le veo los dientes y parece que se ríe,” me argumentó. “Sí, es porque tengo las paletas grandes y salidas. ¿le parece graciosa mi dentadura, mi boquita de caballo?¿Me hace el favor de sacar la foto y listo?”

Sufro la encandilación del flash y le pido al fotógrafo que me muestre la foto. “salí con los ojos medios cerrado, ¿no?¿me saca otra?”, le pedí. “Sí, le saco cuantas quieras, pero se las tengo que cobrar”, tuvo el tupé de responderme. “¿Cómo? Le preocupaba que me riera, pero le digo que no se me ven los ojos y ¿no importa? Salí amarga como un limón y con los ojos de un zombie reencarnado. Es la peor foto carnet de la historia. Es un delito salir con esa foto y usted es un delincuente del arte fotográfico. Debería venir el señor Kodak en persona a rebanarle los dedos.

Y me fui, le dejé mi foto fea al señor feo, en ese lugar feo.

lunes, 8 de agosto de 2011

Orgasmo en el pedestal

Se asoma de la nada, en medio de un sueño, de un cruzarse de piernas, de una caricia. Se atropella a sí mismo en una bola de nieve, pero de fuego, que se hace cada vez más grande y arrasa los nervios, los músculos y la carne. Emerge de estoicas batallas y de grandes esfuerzos. Saluda victorioso. Se hace presente del modo más invisible. De dónde viene, a dónde se va. Es como un apocalipsis, pero te hace sentir viva. Es querer respirar y no poder. Es querer estrujar sin romper. Es querer gritar sin aturdir. Es querer morder sin desgarrar. Es quererlo todo para quedarse sin nada.

Algo así es el orgasmo. Feliz día, Orgasmo.

En cuotas

Los Robertos del mundo se quejan del histeriqueo de las mujeres, pero lo cierto es que si Marta se les entrega en una cuota, ellos pierden el entusiasmo y se van del negocio tan rápido como vinieron.

Hay que obligarlos a luchar, a esperar la entrega. Ellos quieren a la mujer en 3 o 4 cuotas. Esto es pura economía: a mayor cantidad de cuotas, mayor el interés.
Ustedes se preguntarán lo mismo que yo ¿Cómo hago para pasar de ser mujer de 1 cuota a 4 cuotas?

La respuesta: NO te depiles. Sí, dejate todo el pelo posible, el que resistas acarrear. Que te de tanta vergüenza, que ni a palos puedas sacarte la campera por temor a que el pelo atraviese el entramado de la remera. Hablamos de pelo en las axilas, en el cavado y en las piernas. En exceso. Porque con un poco de pelusa en las piernas, no sirve.
Probé otras opciones, decir: "No puedo ir a tu casa, estoy indispuesta". Pero después te da ese beso que te dobla las rodillas y enseguida recalculás: "En realidad, estoy en mi último día. No pasa nada. Vamos" y una vuelve a ser de 1 cuota.
El recurso de "andar peludita" ¡funciona! Roberto se queda con las ganas de llevarse el paquete a casa y sigue viniendo al negocio tantas veces sea necesario hasta que se le dé.
Revaloremos nuestros modo de pago.
Ahora lo saben.

En el día de la publicación de este post se celebra el día del orgasmo femenino. Roberto, celebremos como se debe.

viernes, 5 de agosto de 2011

La nada y Roberto 4

Roberto: ¿En qué pensás, mi amor?
Mi hermana estaba esperando ese momento. Abrió el cuadernito. Miró de reojo la página repleta de pijitas dibujadas y leyó lo primero de la lista.
"En la muerte", le contestó.

Roberto se quedó sorprendido. Por fin salía un pensamiento a flote de la boca de mi hermana, pero no sabía qué hacer con esa respuesta, a él le daba miedo la muerte. Se quedó callado y abrió la heladera para mirar qué había.
Pimpi sonrió y se dijo a sí misma: no me va a joder más por un rato. Agarró la pincita y se retocó la ceja.

jueves, 4 de agosto de 2011

La nada tiene algo en mente

Pimpi no toleraba más la inquisición intelectual y existencialista de Roberto. Algo tenía que hacer. Mamá le recomendó que cada vez que tuviera un pensamiento lo escribiera en una libreta y que le mintiera a Roberto: “Cuando te pregunte de nuevo, vos acordate lo que escribiste y decíselo. En definitiva es algo que pensaste en algún momento. No tiene por qué sospechar que no es algo del momento.”

Así fue que Pimpi, fuera donde fuera, llevaba un cuadernito, en caso de que algún pensamiento llegara.

miércoles, 3 de agosto de 2011

La Nada y Roberto 2

Roberto:¿Che, en qué estás pensando?
Pimpi:Basta. ¿De nuevo con lo mismo? En nada estoy pensando. Estoy mirando al techo.
Roberto: Pero, ¿estás pensando: mirá qué blanco que está el techo, mirá qué bajo, qué alto, qué suerte que tenemos techo?
Pimpi:No. miraba al techo.
Roberto:¡Pero es imposible! ¿Me tratás de boludo?
Pimpi: Te lo juro, por Dios y los Beatles. Vos, ¿todo el tiempo estás pensando en algo?
Roberto: Obvio, todo el mundo está todo el tiempo pensando en algo. Por eso hay alplax, ribotril, alcohol, marihuana. Para dejar de pensar. Para darle un descanso a la mente. Pero parece que vos no necesitás nada.
Pimpi: Soy una afortunada.

martes, 2 de agosto de 2011

La Nada y Roberto 1

“¿En qué pensás?”, le preguntó Roberto a mi hermana.
“En nada”, ella le contestó.
“No puede ser que no pienses en nada. Todos piensan en algo”, le recriminó su novio. “Bueno, yo no pienso en nada”, le aclaró ella.
“¿Cómo es no pensar en nada? Si hacés una visualización de tu cerebro, ¿no tenés ni una imagen? Porque ya con tener una imagen del vacío estás pensando en el vacío”, le dijo él.
“No sé de qué mierda me estás hablando. ¿Visualizar mi cerebro? Me preguntaste en qué estaba pensando y no estaba pensando en nada. Estaba en silencio, pero ahora pienso que sos un pelotudo”, le retrucó ella
“Bueno, por lo menos pensás en algo”.

martes, 26 de julio de 2011

Caserito

Cuando Roberto te diga: “Marta, ¿te jode que te filme mientras hacemos la del perrito?”. Vos decile: “Roberto, hagamos que tenemos una filmadora invisible y tratame como tu perra”.

Ya sabemos lo que pasa con los videos caseritos: nos hacemos una panzada en internet y opinamos en manada de lo corta y finita que tenés la chota, o de lo agraciado que fuiste por el creador supremo y de lo fingido que fue mi orgasmo.
No estoy en contra de la incursión en la porno casera, pero son tiempos difíciles entre tanto ladrón de celular, hackeo de cuentas y de wi-fi que me quedo en un tibia zona de duda. Ojo, que me han agarrado oleadas de exhibicionismo, pero siempre muy cuidada por las luces. Todo muy artístico.
También me da un poco de miedo la doble personalidad de Roberto. Tiene sus arranques de proxeneta, un toque de inseguridad en la pareja y una cuota de celos suficiente como para que un día le agarre la loca y le mande el video a Rial y listo: Jennisima en MegaPorn.com.
Si sucediera, las opciones son tres. La primera: te encerrás en una caja de zapatos con agujeritos hasta que nadie se acuerde de vos, cosa poco probable. Dos: te bancás a todos los pajeros que te reconocen en la calle y te invitan a grabar la parte 2 y 3. Tres: lo aceptás, te convertís en una estrella famosa y terminás trabajando con Suar o Tinelli.
Sin importar tu destino, Roberto siempre queda como un banana y vos como la morocha escarchada con milkshake.
Así que la próxima vez que el Spielberg que tenés en casa quiera poner la cámara, pensalo dos veces y después compartí el link, que acá vamos a ser benévolos con vos y no tanto con Roberto.

lunes, 25 de julio de 2011

No le pidas ideas al Olmo

Porque no te va a dar ni ideas, ni peras. A penas olmos. ¿Pero si el Olmo tampoco te diera olmos? (No sabemos qué mierda da el Olmo, claramente.)
¿Y sin un día, a la cirujana cardiovascular le empezara a dar impresión la sangre? ¿Y si el carnicero se hiciera vegetariano? y ¿La azafata tuviera miedo a volar? y ¿el colectivero le diera urticaria la chicharra de la bajada?
¿Y si yo nunca más tuviera una idea?
¿Qué se hace cuando estas cosas cambian, así, de repente?

pd: Ya sabemos qué pasa cuando Roberto no te quiere más....abrís un blog y llamás a todos los hombres por igual.

jueves, 21 de julio de 2011

Traeme agua

“Traeme agua, Susana. Me quedó la vida atragantada. Golpeame un poco la espalda, a ver si baja. Me la mandé de un bocado, ¿viste? casi sin masticar.”

Tengo que comer más despacio. Masticar cien veces antes de tragar, como dice el dicho. ¿O son cien cepilladas antes de irse a dormir? No sé, me confundo. ¿Todo tiene que ser de a cien? Con la mano en el corazón, con una cepillada me conformo. No te asustes Roberto, no te voy a pedir milagros.

A veces la vida es un asado, otras una ensaladita, puede convertirse en un guiso viejo, o un plato de ñoquis pasado que se te pega en el paladar, un chinchulín gomoso, un filet de merluza con espinas. A veces viene servida en fuente de plata y otras en plato de cotillón.

Susana, esta vez agarré el tenedor, pinché y me lo mandé a la boca sin siquiera mirar. Total, el menú de esta semana dejó mucho que desear. Espero que la semana que viene el cocinero se esmere un poco más.
¿Ustedes qué comieron?

lunes, 18 de julio de 2011

Maratón de baile

Cuando tenga novio voy bailar. Con él. Bailar lentos. Muchos. Temas viejos. Bien apretados. Acarameladísimos. Vamos a hablarnos al oído porque la música va a estar muy fuerte, para envolvernos en las melodías melosas. Voy a alquilar un salón de baile en un piso 15 para ver la ciudad mientras nos acompasamos en un solo vaivén. Solos los dos. Recuperando el tiempo perdido. Los valses nunca bailados. Vamos a estar elegantes. Él con zapatos negros y lustrados. Yo, con unos estiletos de estrás. A las horas, vamos a descalzarnos para seguir dando vueltas, adheriéndo nuestros cuerpos cada vez más. Voy a contratar unos chinos maseajeadores de pies para que nos atiendan a cada rato para que nunca nos cansemos de bailar. ¡Alabada la danza! Eterna. Infinita.
Vamos a tener que renunciar a nuestros trabajos. No se puede hacer las dos cosas al mismo tiempo. o bailás o trabajás. Yo ya trabajé mucho y me falta tanto baile. Ni bien me digas: "¿Querés ser mi novia?", yo te voy a decir "Sí, pará que pongo play y bailamos". Va a ser una maratón de amor bailado. Un adaggio que se vuelve andante, con notas presto allegre para retornar a un tierno adaggio, suave y gentil.
¡Cómo vamos a bailar, Roberto! No te das una idea. Más te vale que no seas pata de palo. ¡Andá practicando! Vamos a ser como Julio Bocca y la Casano. Pero todo esto, sólo cuando tenga novio.

jueves, 14 de julio de 2011

Amor con candado

En Rusia, el casamiento tiene ciertos rituales o prácticas que nosotros no tenemos. Quizás debamos agradecer por esto. Dos de estas prácticas me llamaron la atención. No hablo de acciones vinculadas a la religión ortodoxa, sino a hechos que traspasan lo espiritual sin abandonar el terreno de lo simbólico.

El primero tiene que ver con el transporte. Los cuentos de hadas nos hablan de príncipes y princesas que se trasladan en bellas carrozas, decoradas con brillantes y rubíes, acarreados por blancos corceles del hipódromo colosal de Disney. Pero en la actualidad, lo que usan los novios rusos para ir de aquí a allá son Hummer limousinas, esas camionetas 4x4 pero en versión limousina bien largas y blancas. En sus vidrios polarizados, los recién casados mandan a troquelar sus nombres en stickers y los pegan. Por lo general, también agregan delicadas calcomanías de copas de champagne burbujeantes.

En el recorrido de la iglesia al salón de la fiesta se detienen en algún puente, donde descienden para poner juntos un candado en alguno de los barrotes. El simbolismo el clarísimo: el casamiento es un candado y cuanto más grande, más fuerte será el lazo. Aunque para mí, el tamaño del candado tiene distintos significados, que también varía según quién haya comprado el mismo.

Si lo compró la mujer, el tamaño del candado es indirectamente proporcional a la confianza que le tiene a Robertusky. Candado grande es igual a un Roberto pirata, borracho y putañero al que hay que atar al hierro para que no se tiente más. Si este Roberto hubiera comprando el candado, sería uno de esos chiquitos de diario íntimo, fácilmente violable y de corroer con el viento del primer otoño. Si el candado lo compra el hombre, el tamaño es directamente proporcional a la lealtad que le tiene a Olga. Candado grande, amor grande, lealtad grande… y seguramente Olga con tetas grandes.

Acá no necesitamos poner candados, porque Roberto sabe muy bien que si se porta mal nos quedamos con la casa, el auto y la mitad de su sueldo.

martes, 12 de julio de 2011

Ñocorpi-less


Volví de mi viaje plena. He vuelto sabia, con màs savia que un palo borracho. He descubierto que todos los Robertos del mundo son iguales. Te desean, se arrodillan para mentirte de la forma más romántica y encantadora, te llevan a la playa para hacerte milanesa a caballo y despuès de que rompen las olas... tambièn desaparecen. Sin importar el país, en el lenguaje del amor Roberto se sigue llamando Roberto.
Pero coger en el exterior es distinto. Es un polvo que vale más. Como el euro,¿vio? es un 6 a 1. Se disfruta de otra forma. No es lo mismo curtirte a un Carlitos en Mardel, que a un Vladimir en Moscù. Igual fue difícil. En ruso todo se complica mucho màs. ¿Cómo decir: "Más rápido. Dale, ahí. Ponete el forro ya"? No hay mimo que se las ingenie para poder expresarlo. Además, cuando tenés las manos en otras partes, no las podés usar para hacer el gestito de ok. Así que me relajé y dejé que me lo hicieran a lo rusa: papita, zanahoria, arveja y mayonesa.
Cambiando de tema... en esta plenitud que les cuento, también gocé del nudismo público. Le di libertad condicional a mis senos. Me envalentoné e hice topless. Llegué a la conclusión de que las tetas son como los camellos de los Reyes magos. Hay que dejarles pasto y agua para que se pongan lindas. Así que cuando las desnudé, ¡estaban como locas! No sabían para dónde mirar. Tenía los pezones revolucionados, ni parpadeaban. Con un poco de sol y mar, ¡les juro que me crecieron! Un poco de pudor tuve, les soy sincera. Mi mayor temor era que alguien viniera mientras tomaba sol y me las agarrara. "¡Suelte señor!, estas tetas están tomando sol, ¿no se da cuenta?"

Y bueno... estoy contenta de haber vuelto. ¡Tengo tantas historias para compartirles! En la semana nos ponemos al tanto.

sábado, 25 de junio de 2011

Bon jour!

El "Art Douche" exibition es un gran éxito en Europa. Me han recibido con los brazos y las braguetas abiertas. Un amor la gente.
Esta obra fue creada en el baño del Hotel Splendid, en Cannes. Inspirada en el contexto del festival de publicidad.


"Idea brillante", Rulos sobre cerámica. Junio,2011.

jueves, 16 de junio de 2011

Anuncia su partida

Jennos y Jennas:
Les cuento que hoy parto por unas semanas de viaje y que por tal motivo, quizàs no postee durante un tiempo. ¡Me atajo por las dudas!

Las razones de mi viaje son varias:
-Voy a hacer un casting mundial de Robertos y a descubrir nuevas artes amatorias
- El "Art Douche" fue muy bien recibido en Europa y me contrataron para hacer varias exposiciones por distintos baños de hosteles: "Jennisima`s Bathroom tours".
Se que me extrañaràn, pero volverè con muchas historias para compartir. A mitad de julio estarè aquì, ¡no me dejen! Ya bastante tengo con los desplantes de Roberto, ¿ok?.
Besos

miércoles, 15 de junio de 2011

Hola 30

¡Qué alegría que hoy cumplo 30 años!, que mi expectativa de vida se reduce y que mis óvulos fértiles son cada vez menos. Me rebalsa la jocosidad interna ser dueña de mi bicicleta, mi notebook y mi Smartphone, para qué tener responsabilidades, un depto, un auto o cuentas suizas.
Ahora, lamiéndome la ironía. Lo que me pone muy contenta es que compartan conmigo mis historias, que se tomen la molestia de entrar, leer y comentar. Es un hermoso regalo. Seguramente las escribiría aunque no hubiera nadie del otro lado, pero que estén lo hace mucho más divertido.
Les imploro que los ramos de flores me los envíen a mi oficina, porque en mi casa ya no entran. Si quieren regalarme otra cosa, será bienvenida.
Mis talles: Pies 37, tetulas 89, pantalón 38, torso Medium y de sexo talle único, pero se estira.

¡Gracias! Y felicitaciones a mamá Eugenia y a papá Tommy por el encuentro zigotal. Sin ellos, yo no estaría aquí y ustedes tampoco, estarían leyendo otro blog, ¡qué poco leales!

Los quiero.
Y así me despertó Roberto, con el globo inflado.

martes, 14 de junio de 2011

Arte Douche III


"Franca Austral" 2011. Rulos sobre azulejo.

En mi búsqueda por profundizar el arte douche recurrí al color. Así que tomé unos fibrones especiales y me aboqué a colorear entre mis rulos. Sinceramente, el producto final fue un espanto, nada más parecido a haber pintado con sangre. Ya me imaginaba sus comentarios,"esta chica se puso a pintar con el tampón", y les juro que era un asesinato a lo Psicosis. Y me detuve. Creo que me encontré con el límite de esta disciplina y me mantendré con el estilo inicial. Los invito a experimentar en sus duchas.

viernes, 10 de junio de 2011

Gente buena

Hay muchas personas que diariamente hacen buenas acciones por el prójimo y te diría que casi desinteresadamente. Porque como decía Joey de Friends, toda buena acción se hace con un fin egoísta, que es el de sentirse bien siendo humanitario. Dado que en los últimos meses fui beneficiada por muchos hechos altruistas, quiero darle benemérito reconocimiento a todos los que fueron generosos con migo sin querer cogerme a cambio.

- El almacenero me hizo un sándwich de crudo y queso. Le pedí rebanadas de pepinillo agridulce y no me cobró el recargo.
- El verdulero me regaló la bandejita de champignones porque vencía al día siguiente.
- El farmacéutico me regalo la loción de los piojos, porque encontró una muestra gratis.
- La dermatóloga me regaló miles de cremitas hidratantes porque todavía no la pega con mis granitos.
- La depiladora no me cobró la tira del empeine y del dedo gordo, que casi vale lo mismo que pierna entera hace 4 años.
- El del subte me dejó pasar por la puertita sin pagar boleto.
- El tachero me llevó a casa y no me cobró el recargo nocturno porque no me alcanzaba.
- La peluquera me secó el pelo con secador y no me lo cobró como peinado.
- El bicicletero me emparchó la rueda aún cuando había un cartel enorme que decía: NO EMPARCHAMOS MÁS.
- Y a mi vecino le arreglé la caldera, pero yo sí me lo quería coger.

martes, 7 de junio de 2011

Arte Douche II

¿Quién quisiera ser curador de esta obra? ¿Eh? EL proceso de creación es extremadamente purificador. Sobretodo por el habitat que da lugar a la obra, tratándose de un ambiente tan acuático e higienizado como es la sala de baño. Aquí les comparto nuevas piezas, o como bien podrían llamarse: "frescos".


"Pacman" 2011 Rulos sobre cerámica


"Raimbow" 2011. Rulos sobre cerámica.

domingo, 5 de junio de 2011

Arte, arte, arte

Hoy les quiero presentar mi nueva creación. Esa inspiración que andaba esperando llegó. Me agarró en la ducha. Por eso la he llamado en su honor. He aquí: El ARTE DOUCHE, se pronuncia dush, con acento francés.


"Love"2011. Rulos sobre cerámica.


"Fecundación"2011. Rulos sobre cerámica.

lunes, 30 de mayo de 2011

El Blog del día Award

¡Chupate esta mandarina! Parece que el blog es tan irresistible como su autora y un buen señor quiso darle un premio. Bueno, asi que quiero agradecerle a APTRA, a SUAR por la oportunidad, a todos uds que me leen y comentan y a los Robertos que me tienen de un lado a otro, subiéndome y bajádome del caño. Gracias.
Acá me hicieron una escueta entrevistita, para que conozcan más sobre el premio El Blog del día.

domingo, 29 de mayo de 2011

Enamorología

¿Se puede enamorar a otra persona? Hace dos años que no me enamoro y ninguno de los hombres con los que salí desde entonces me ha generado ni una palpitación de más, ni un escalofrío por la espalda, ni un cosquilleo en la cachimba, ni un temblequeo en las rodillas. Nada. No sé si será que debo tomar más agua. Porque la verdad es que no llego a tomar los dos litros diarios debidos. ¿Será por eso? Dicen que el agua equilibra al cuerpo. ¿Estaré deshidrata de amor? Quizás necesite un Gatorade Love, con vitaminas y minerales esenciales, y un toque de éxtasis.

Siento que no importa lo que haga el otro, si no me chispeó de entrada, no hay forma que caiga bajo su encanto. Han probado enamorarme con poesías, cenas en restaurantes, cenas caseras, películas, juegos de palabras, flores, promesas de sexo estoico, pasándome a buscar en auto, en taxi o en colectivo. Y a todos les agradecí con una sonrisa correcta y un corazón indiferente, casi como muerto.

Pero lo mismo sucede al revés. He intentado conquistar a ciertos hombres, pero fue en vano. Recurrí a las minifaldas, a los pantalones, con botas altas, con sandalias, con tanga, con encaje, sin nada, con chistes zarpados, con inteligencia crítica, con timidez conservadora, con invitaciones locas, con propuestas clásicas; con sms obvios: “¿Nos vemos hoy?”, con sms subliminales “Ando con ganas”, con sms ambiguos “Hola”. Y jamás he podido volantearles el timón hacia mí. No les gusto, no les gustaré y no hay nada que pueda hacer.

¿Cómo funcionará el enamoramiento? ¿Puede uno enamorar al otro, o es uno mismo el que se enamora?

viernes, 27 de mayo de 2011

Piropeame, que no sé si me gusta.

¿Qué es el piropo? Realmente, ¿es algo lindo? O ¿una herramienta discursiva machista que cosifica a la mujer en un objeto de deseo?

Algo tan sutil y casi inofensivo como: “se te cayó un papel…. el que te envuelve, bombón”, quizás oculte los más perversos pensamientos sexuales, siendo ciertamente un agravio sexual, tan igual a: “cómo te rompería el orto, putita”.

A las mujeres, ¿nos gustan los piropos? Creo que no. Nos gustan los hombres. Es decir, un tipo feo, viejo y desagradable te dice: “adiós, belleza” y es un viejo verde. Viene un modelo Calvin Klein, y lo voy a ver como un Baudelaire porteño, aunque me hubiera rebuznado al oído “conchita rica”.

Piropo tiene un origen etimológico griego: pyropus, siginifica rojo fuego. Los romanos la tomaron y la usaron para clasificar piedras finas de color rojo rubí. El rubí simboliza al corazón y era la piedra que los galanes regalaban a la cortejada. Quienes no tenían plata para los rubíes les regalaban lindas palabras.*

Obviamente la historia fue haciendo uso y abuso de las lindas palabras y muchas veces terminan siendo, en vez de un halago que nos sube la autoestima, una wasada como esta que escuché en el subte: “voy a chuparte la concha hasta dejarte el flujo a punto letra”.

No es que me haya vuelto puritana, solo reflexiva sobre el poder oculto de las palabras de Roberto. Seguramente mañana se me pase, y me ponga esa minifalda roja para pasar por la obra de al lado a regocijarme con los piropos que me arrojen sobre mi upite galardonado.


Para los que no saben qué es el punto letra: es batir la crema tanto que se vuelve espesa y se pueden escribir letras con el batidor. O sea que el muchacho le pone empeño a la cosa.

*Fuente: http://www.proyectosalonhogar.com/Ejercicios/piropos.htm

jueves, 19 de mayo de 2011

Pies felices

¡El olor a pata que tenía era imposible! No podía creer que mis delicados y finos pies fueran capaces de generar tan pútrido hedor. Una pestilencia que no solo asfixiaba por las vías aéreas,era un veneno intravenoso. Es que salí tan apurada que no me puse ni talquito para pie feliz ni medias. Me calcé lo zapatitos negros y caminé veinte cuadras. Son los riesgos del cuero artificial: el pie no respira, y por ende, el resto tampoco.

Cerca del horario de salida del laburo me acordé que había arreglado salir con Roberto. Segunda cita. Ir con esta purulencia a cuesta no era una opción muy recomendada. Bastante que tuve que lidiar todo el día con mi aroma, que encima tendría que lidiar ser rechazada por un error táctico.

Fui al baño, me saqué los zapatos y analicé mis opciones. Eran tres.
1- Meter el pie adentro del inodoro, tirar la cadena para que el fluir del agua me los lavara cristianamente.
2- Sentarme en la mesada del baño y meter los pies en el lavamanos, rezando para que nadie del personal oficinístico entre y me encuentre en semejante situación impropia para un baño compartido
3- Ponerme desodorante de ambiente

Después de pensarlo mucho. Opté por el 1 y el 3. Cerré los ojos y metí el pie en el inodoro como la vez que metí los pies en la fuente de Sacre Couer en París. Con papel higiénico me sequé y los perfumé. NOoooooo, no pude meterlos. Me retraje a último momento. En realidad solo me tiré desodorante de ambiente y así fui a mi cita, con mis pies felices.

Cuando me senté en el subte para ir hacía el encuentro, noté que mis pies estaban rojos, muy rojos y tenía manchas blancas. Estaban hinchados. Muy. ¡Tenía flor de alergia! O sea, mis pies se bancaban en olor a queso, pero no el de pino de bosques, quedó claro. Después de diez estaciones, no podía ni pararme del dolor, la pesadez y la picazón. Salí como puede, arrastrándome por las barandas de la línea D, me tomé un taxi y fui a la clínica.

Horas después lo llamé a Roberto para pedirle disculpas por haber faltado, y acá estoy, escribiéndoles con las patas en remojo.
No sé cuál es la moraleja. ¿No metan la pata?

martes, 17 de mayo de 2011

Sopa de letras

“No juegues con la comida” me gritaba mi madre cuando era chiquita. “Entonces no me des letras, ¡dame un churrasco!”, le contestaba. Me tomaba el caldo y dejaba el contenido para escribir mis reflexiones. Aunque por lo general escribía el nombre de mi amante de turno: Roberto, y con el resto armaba malas palabras, que son las que más me gustan. Así crecí, jugando con las letras y ahora que soy grande sigo haciendo lo mismo.

Anoche me preparé una sopa e hice lo de siempre. Me tomé el caldito y mirá lo que hice con las letras.





A pedido del público, ya salió al mercado el imán sexual de Jennisima para la heladera!!!

martes, 10 de mayo de 2011

La enfermerita

Me dicen que el amor llega en el momento menos pensado. Pero para mí es imposible no pensar en él, ni esperarlo. Ni buscarlo, ni perseguirlo, ni acecharlo. Sin embargo, creo que los actos heroicos sí se dan en los momentos menos esperados.

Un día salía del subte, volviendo del trabajo, pensando en las malarias que corroen mi vida. Con la mente preocupada y enojada, caminaba ensimismada y a penas noté una situación particular en la calle: un cartonero sentado en el cordón de la vereda con el pantalón arremangado y lleno de sangre. La Kiosquera le hablaba.Así que me despreocupé y seguí de largo. Pero antes de llegar a la esquina recordé mi deber como cruzrojista. Tenía que ayudar al prójimo, después de todo, el curso no lo había hecho solo para conocer flacos. Así que volví. Le pregunté al cartonero qué le había pasado y me contó que se había cortado con un vidrio. La kiosquera se acercó, asumo que para ayudar en la desinfección de la herida, por eso traía un limpividrio en la mano. ¡Un limpiavidrios! ¡Pero señora!, el pobre hombre se va a desmayar del dolor si le tira eso. ¡Loca! “No, señora. Deje, deje”, le dije. Le pedí al cartonero que me dejara ver su herida. Era larga y profunda. No paraba de sangrar. Casi me desmayo. “Se fuerte”, me contuve para adentro. “Para algo sos rescatista”, me reafirmé. Me levanté y le dije “esperame que ya vuelvo”. Me sentí como cuando Clark Clent se iba a de la escena para sacarse la ropa y volver como Súperman. Entré a la farmacia. Compré gasas, agua oxigenada, cinta y guantes. De repente, esos 2 meses y medio de curso de sábado por la mañana me habían convertido en René Favaloro. Cuando volví, ahí me esperaba. Le limpié la herida y le hice un lindo vendaje. Nos saludamos cordialmente y nos despedimos. Sentí que había compensado mis últimas blasfemias, pecados y sexo ocasionales con esta buena obra que me había caído de sorpresa, casi como se supone que debería caer el amor.

Pasaron dos semanas y escuché que me gritaban: “¡Hola amiga!”. ¡Era el cartonero! “¿Cómo estás? – le pregunté- ¿y la herida? ¿Se te curó?”. Se arremangó para mostrarme la cicatriz. “Está bien, todo sanito”, me contó. “Qué bueno, me alegro. ¡Cuidate!”, le respondí y seguí mi camino con la calma del deber bien hecho.

¿Y me pueden creer que a la semana lo ví de nuevo? “¡Hola, amigo!”, le grité con la mejor onda, súper amigacha. Pero el tipo me miró desorientado. Ante su cara de desconcierto, dudé. Tenía bermudas así que busqué la herida en su pierna y no había nada. ¡Qué vergüenza! No era él. “Disculpá amigo, me confundí”. Toda colorada me fui. Eso me pasa por canchera, haciéndome la sensible social, saludando a cualquier cartonero. Me fui triste, me había emocionado con el reencuentro. Como si hubiera empezado a tener sentimientos por él. Como si lo extrañara.

Pasaron como tres meses más y hoy, en esa misma cuadra, escuché “¡Hola amiga!”. Me dí vuelta y era él: ¡mi amigo cartonero! Corrí de felicidad, lo abracé y le dije que nunca más me abandonara. Y como decía Humphrey Bogart en Casablanca, "Esperemos que este sea el principio de una larga amistad”.

jueves, 5 de mayo de 2011

El maleficio

Érase una vez, mucho tiempo atrás, en una tierra muy lejana, una mujer que no se enamoraba. Incapaz de dejarse seducir por los hombres, se encaprichaba buscándoles defectos. Una noche lluviosa, un anciano le golpeó la puerta y le pidió asilo. Ella le dijo: “No, viejo de mierda. Váyase debajo de un puente.” Entonces el anciano, se quitó las capas de ropa hedionda que tenía y se volvió un bellísimo hombre, bien esculpido y engalanado. Ella quedó pasmada y se acomodó las tetas para que balconeen sin pudor. Él le dijo: “por ser tan malvada y superficial, te haré un maleficio: adquirirás todos esos defectos que criticabas de los hombres que te querían amar”. Se quitó el flequillo de la frente con su mano rústica y la lluvia le hacía entrecerrar los ojitos azules. Se dio vuelta y se fue trotando, espléndido, bajo la lluvia.

Ella cerró la puerta y se enfrentó al espejo. Se vio tan hermosa como siempre y desestimó las palabras del viejo que en realidad era hermoso. Pero a la mañana siguiente, ¡mama mía! ¿La belleza? Bien, gracias. Su dentadura perlada y radiante estaba íntegramente podrida, amarillenta, cariada y torcida. Su tez, su tersa y sedosa piel, estaba dinamitada por granos efervescentes. Su cuerpo curvilíneo y fibroso, se volvió fofo, grasoso, oleaginoso, merengoso y blandengue. Su cabellera brillosa y caudalosa, se deshojó hasta quedar calva. No tuvo otra opción más que volverse una mina simpática, generosa, dulce e interesante porque ya no podía contar con su belleza y su divina pelotudez. Pero no sabía cómo y eso la desesperaba.

Un día arrastrándose sobre el lodo de la fealdad, se cruzó con el Hermoso que le había arrojado el maleficio. Se le abalanzó para pedirle redención. Le suplicó “dame mi belleza de nuevo”. Y él le dijo: “te la devolveré, si me haces un pete”. Ella se sorprendió, cómo iba a pedirle eso con lo horrible que era su boca, bordada con ampollas y aftas. Él le apoyó la mano en su cabeza con plena dulzura y una mirada tierna. Ella se arrodilló. NO lo hacía desde que era linda, pero dejó a su instinto fluir.

En un acto de sublimación, ella se entregó con pasión, pensando solo en darle placer a él y se olvidó de su ser, de esa vanidad que alguna vez existió. Tragó hasta la última gota de su belleza, pensando que así recuperaría la suya. Entonces, sucedió. Ella no se volvió más bella y a Roberto no le importó porque fue el mejor pete de su vida.
Colorín, colorado, este cuento ha acabado.

viernes, 29 de abril de 2011

Cadena alimenticia

Desde chiquitos nos enseñaron la cadena alimenticia: las hienas se comen al león. El león se come al ciervo. El ciervo, el pasto con insectos. Esos insectos se comen a otros insectos más chiquitos, etc. U otra cadena: el tiburón se come a los bagres, que a su vez se comen a los cornalitos, que se comen el plancton, etc.

Resulta que como me estaba comiendo a un Roberto empecé a tomar anticonceptivos, que aparte de su razón obvia, generan grandes beneficios mejorando la piel, eliminando a los granitos y aumentando el tamaño del busto mágicamente. Pero no todo es oro en el mundo de la hormona controlada, también me trajo celulitis y arañitas en las piernas. Y como yo siempre tuve el mejor culo de todo el cono urbano bonaerense, no podía permitir esta decadencia abrupta y decidí abandonar los anticonceptivos y tomar pastillas anti-celulíticas naturales, que también mejoraban la circulación. Tenían centella asiática, yuyito gonzález y vitamina B. Pero resulta que la vitamina B genera acné. Entonces, con la cara brotada como una púber de 14 añitos y las tetitas de nuevo chiquitas (faltaba que me dejara de venir para volver a la niñez absoluta), dejé de tomar las pastillas anti-celulíticas y me recetaron antibiótico oral para combatir el acné. Pero el antibiótico, después de tomarlos quince días, atenta contra la flora vaginal, por ende me trajo hongos en la zona sensible que me hicieron rascar hasta dejarme el espíritu santo en carne viva. Entonces abandoné los antibióticos y empecé a usar óvulos vaginales para recuperar la flora. Porque al final de cuentas, pese a los granitos, la celulitis y las tetas chiquitas siempre habrá un Roberto dispuesto a devorarte, pero con hongos no hay sal ni pimiento que te haga apetecible.

miércoles, 27 de abril de 2011

El GPS del amor

Entre mis hermanas le regalamos a mis viejos un GPS. No es que se estuvieran volviendo gagás y se anduvieran perdiendo. Más que nada para ayudarlos a amoldarse a los avances tecnológicos. Para que también vayan evolucionando. Un fin de semana, en una de mis visitas a la casa que me vio nacer, pedí prestado el auto con GPS incluido. Quería probar la nueva maravilla del mundo automovilístico después de la invención del levantavidrios automático, que amo.

Oronda en mi Fiesta, escuché que la gallega del GPS me indicaba: “Martín a la derecha”. Automáticamente miré hacia la derecha buscando a Martín, sin siquiera cuestionarme lo que el GPS me había dicho. Desesperada, miré una muchedumbre de peatones tratando de ver a Martín. Pero no lo veo, vi gente ir y venir. ¿Pero quién carajo es Martín? ¿A quién estaba buscando? No se me venía a la mente ningún Martín. ¿Qué mierda me decía esta gallega?

Entre las tantas preguntas que me hice, ya me había pasado la cuadra sin poder ver a ese hombre, que debe haber sido despampanante como para que el GPS me lo marcara.

Bajé el volumen de la radio para estar atenta a las indicaciones de la gallega. Realmente me intrigaba el hecho de que el GPS me marcara chongos. Era de no creer. Pero qué se yo, quizás mi hermana le había cargado un programa nuevo. Y así como te marcan que hay villas cercas, zonas de peligro, piquetes y radares, tal vez fuera capaz de indicarme hombres de 30 a 40 años, solteros, ABC1, profesionales, buenos mozos, buen bulto y buen gusto, gran sentido del humor y encantadores. Si alguien inventó Facebook , cómo no van a inventar esto: el GPS del amor.

Seguí manejando en primera, expectante a las nuevas coordenadas. Presta a maniobras rápidas. Continué dos cuadras más en silencio, acarreando el suspenso y un signo de pregunta colgando del espejito retrovisor. M á s s i l e n c i o . L a n a d a m i s m a. Apagué la radio. Agarrotada al volante, clavándole las uñas que no me comí, miré a mi alrededor, a los conductores de otros autos, a sus pasajeros, a la calle, los peatones, las motos, las bicis. Seguí esperando su voz. Mis oídos dejaron de pestañear, tan abiertos como mis ojos.

Y finalmente se dignó a hablar y repitió lo que en realidad había dicho: “Mantenga la derecha.”

miércoles, 20 de abril de 2011

Acariciame la coneja

¡Y tendrás tu recompensa!


Acariciala como a mí me gusta:
-Poné el mouse sobre el pelaje
-Hacé click, mantené apretado, deslizá el mouse hacia abajo y soltá el click
-Repetí esa caricia hasta que se ponga bien roja y ¡Sorpresa!


Gracias Fede y Leri por la magia.

domingo, 10 de abril de 2011

Rehabilitación de pulgar

Roberto cayó con chiche nuevo: un arnés tántrico. Lo colgó de una viga que tiene en la casa y me llamó para probarlo. Cómo no iba a llamarme si soy lo más parecido a Nadia Comaneci que tiene en su círculo social y sindical. Allá fuí, previa elongación, por supuesto.

Revotamos de un lado a otro. Yo me lucí con algunas piruetas que aprendí viendo el DVD del Circo de Soleil. Pero Roberto, haciéndose un poquito el tarzán y otro poquito Superman, se descontroló y perdimos el equilibrio cayendo con todo el peso de la ley y de nuestros cuerpos sobre mi dedo gordo, que intentó salvarnos estoicamente y se esguinzó.

Sentí un dolor más grande que la última vez que Roberto me dejó por una prostituta barata, modelo de fiambres Paladini. Presentí la pérdida irreversible de mi okey, pero por suerte lo moví y fue cuestión de ponerle hielo e ir al traumatólogo, que luego me derivó al Kinesiólogo Gregorio. (No hay nada más sexy que un Roberto en ambo, joven, deportista y masajista). A él le entregué mi pulgar.

En cada sesión él me trata igual: me pone electricidad, láser, masajes y ejercicios. Para mí, cada encuentro es una razón para vestirme como Jéssica Rabbit. Me maquillo, me pongo bijuterie, resalto mis piernas con prendas minúsculas. Pero se nota que es muy profesional y sólo me pregunta por el dedo. Estoy esperando ansiosa al final de la rehabilitación, porque ni bien me tire una onda, yo le doy okey con el dedo recuperado y le pido que me esguince las rodillas.

miércoles, 6 de abril de 2011

Para leer de a dos

Me cansé de escribirle a la unidad, a los caramelos sueltos. Hoy quiero que me lean de la mano, abrazados, haciendo cucharita. Como sea que quieran, pero de a dos. Quiero que sus cuatro ojos se unan en la pantalla y reivindiquen el "compartir en pareja".
Bueno, ahora que están apachurrados y tengo su atención, continúo.

Ella cocinaba con el delantal puesto. Canturreba mientras lavaba las verduras. Él se apareció para agarrale la cintura por detrás. Arrastró sus manos por debajo del delantal hasta unir sus dedos encima del botón del jean. Prefirío bajarle el cierre, qué mejor manera de abrir el juego. Después desabotonó.
Ella siguió enjuagando las frutas. Jugaba a que no había nadie y se entregó al cosquilleo anónimo. Sentía las manos de él entrando a su huerta. Las rodillas le flaquearon, por eso se agarró con fuerza a la berenjena morada que tenía sobre la mesada. La apretujó, mientras sentía esos dedos gordos y rastrojeros removiendo el sur de sus finas hierbas.Ella trató de concentrarse para terminar de rebanar la berenjena sin perder un dedo, pero él, como un castor canadiense se escabullía por sus huecos. Ella entonces, tomó unos tomates que había hervido para sacarle la pielcita, pero en vez, los estrujó contra su pecho. ÉL enseguida liberó una de sus manos de la cosecha y la subió para ayudarla a hacer la salsa. Por detrás intentaba arremeter su cucharon en esa olla a presión. Los huevos ya estaban batidos y ellos salpimentados. Ella se dió vuelta y él la peló como a una cebolla, sin lagrimear. Se relamió. Ella le desvainó la chaucha y enmantecó la sarten.
A esta altura, ninguno sabía quién cocinaba y quién era el plato fuerte. Se metieron en el horno, hasta quemarse vivos.

lunes, 4 de abril de 2011

¿Apostando al 63 o al 69?

¿Será así? Mala suerte con Roberto, ¿buena suerte en el juego? Para comprobarlo, hoy a la matina recalculé mi camino hacia un bolichito de Quiniela. Me adentré en el mundo de las apuestas y la riqueza mágica.

- Buen día. ¿Cómo le va? Necesito reemplazar a Roberto por otro vicio como este (le dije al vendedor mientras abría mi monederito).

El Quinielero, entusiasmadísimo por tener una nueva víctima del amor, y ahora del juego, me explicó con paciencia las reglas y tácticas.

Enseguida me dispuse a elegir mi suerte, mirando el cartel gigante que tiene el significado de cada número.

Elegí:
15- niña bonita, o sea yo.
21- la mujer, por mi de nuevo
93- Enamorado, por Roberto
63- Casamiento, el hecho que me unirá a Roberto
96- Marido, en lo que se transformaría Roberto

La verdad, ahora que lo veo, noto que fue una selección muy pacata, conservadora y tradicionalista. Porque si miro con calma todas las opciones, debí haber elegido:

04- la cama, por el lecho de amor
34- la cabeza, por la chota de Roberto
75- besos, por los que nos daríamos
67- Mordida, porque Roberto siempre se hace el Drácula
69- Vicios, por lo que nace de la improvisación
77- piernas de mujer, por las mías enredándolo a Roberto
72- Sorpresa, ¡epa, miralo hoy a Roberto cómo se vino!

Fijate vos, cómo una puede revivir sus experiencias con Roberto a través de la Quiniela, sin tanto sufrir, che. Ya ta, para qué lo necesito. Mañana elijo esto y hasta hacerme millonaria no paro.