Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 31 de enero de 2011

Pasacalle: Busco Joven

“Se busca abogado joven. Maneja Bora gris. Llegado de Japón. Antes que parta a Millas de distancia. La Pelirroja.”

Puede ser que la vida te traiga lo que deseás, pero muchas veces hay que salir a buscarlo, aunque se precise un pasacalles.

Ella quedó impactada esa noche con su presencia, con su historia, con su trato. No todos la trataban así de bien en los boliches. Era el modo en que bailaba toda transpirada, su manera de vestirse o no vestirse y cómo conseguía tragos gratis, que la mayoría de los hombres se encavernizaban y la trataban como un colador.

Él había ido con sus amigos porque le organizaron una fiesta de bienvenida. Hacía cuatro años que trabajaba en Japón como abogado de una curtiembre. Cuando la vio, se le acercó. Ella le perreó de cerquita, le sacudió las caderas haciendo rebotar sus tetas y a él se le paró.

En Japón, él no había tenido mucha suerte mojando el salmón en la salsa de soja y en cuanto mordió un poco de esa carne argentina, quiso tirarle todo el chimichurri encima. Así que le invitó unos tragos, le habló en japonés al oído y se la llevó al auto para hacerse niguiri y después envolverla en algas. En cuanto le arrancó la camisa, sus tetas wasabi lo dejaban sin aire. Decidió dejar los palillos para comerlas con la mano y en cuanto pudiera le serviría el arrollado primavera en pleno verano. Empapados como recién baldeados se agotaron, y mientras descansaban en los latidos del otro, sintieron el sol del amanecer. Recién ahí, él se percató de que ella era pelirroja y ella de que él era perfecto.

Se acomodaron las ropas, se bajaron del auto y se despidieron.

Pasacalles encontrado en frente del paredón de la universidad de Lanús. Av. Alsina y Uriarte.

jueves, 27 de enero de 2011

Pasacalles: ¡Asesinos!


"¡Asesinos!Dejen de envenenar animales. Dios te mira. La maldad se paga acá."

Celina abandonó toda esperanza de conseguir pareja y se compró un gato. Sería su gran compañero fiel. Un ser de luz mullido y mimoso. Peludo, pero no mucho más que la espalda de su último Roberto.

Con los años, el vacío que le generaba la comparación de su vida con la de sus amigas, la impulsó a seguir adoptando más gatitos. Armó su familia con ellos y los llamaba sus hijitos. Menos al primero: Baltazar. Él era como el hombre de la casa.

Celina había perdido toda su voluntad sexual, pero no dejaba de resultarle curioso los tremendos gritos que pegaban las gatas cuando copulaban. Para su sorpresa, se enteró que el pene del gato es escamoso. Cuando el animal inserta su pene, estas escamas se alinean como peinadas, pero al sacarlo, éstas se abren a contrapelo raspando las paredes del tracto vaginal de la hembra. Este raspaje, que provoca tanto dolor como placer, es lo que la hace aullar cual metzo soprano aplastada por un volquete.

Siguió pasando el tiempo y Celina se transformó en la peor pesadilla de las solteras: en la loca de los gatos. Olía a meo y asustaba a los nenes. Un día, la loca, se percató de que el plato de comida de Baltazar estaba lleno y que hacía rato que no rondaba por la casa. Salió a la calle gritando su nombre y allí lo encontró. ¡Qué horror! ¡Estaba muerto! Hinchado como una gaita y tieso como un jarrón. ¡Envenenado!

Pasacalles encontrado en una siniestra esquina de Avellaneda. 2007

miércoles, 26 de enero de 2011

Pasacalles: Gracias Flaco

“Flaco muchas gracias por los deseos concebidos.

Acá me ves, de rodillas, como debería andar siempre para honrarte. Hoy te invoco con una plegaria para un niño dormido que tiene un sueño por cumplir.

No te puedo mentir, vos lo sabés. Siempre ando en cualquiera, no ayudo al prójimo, es más, muchas veces me cago en él. Soy un mono tremendo. Pero te soy fiel, soy el más fiel de todos. Reviento los parlantes esparciendo tu palabra. Soy tu rebaño del señor.

Aprovecho… ¿viste qué lindo el altar que te armé en mi habitación? NO LE FALTA NADA. Bueno, yo te quería pedír algo. Quizás antes deba pedirte perdón si alguna vez te fallé y falté a tu iglesia. No fue mi intención.

Mmm, bueno, lo que te quería pedir y espero no te joda… con esto me harías el hombre más feliz del mundo….emm. Hoy cuando vaya al ND Ateneo a escucharte, ¿me podrás dedicar “Seguir viviendo sin tu amor”?

Gracias, muchas gracias. Te lo agradeceré con mi entera devoción y un buen pasacalles para que todos vean qué groso sos. ¡Siempre tu fan! ¡Aguante Pelusón of milk! Amén.

Pasacalles frente a la Parroquia Sagrada Familia de Nazareth, en Banfield.(¿Dedicado al Flaco Spinetta?)

martes, 25 de enero de 2011

Pasacalle: El rey de tu cielo

"Angelito dejame ser otra vez el rey de tu cielo"

Ring, ring.
- ¡Hola!
- ¿Me querés explicar qué hace esa mierda ahí afuera, colgando como tu chota muerta?
- ¿No te gustó la sorpresa, Angelito?
- ¡NOooooo! Sos un infradotado. ¿Cómo me va a gustar esa mersada? ¿No entendés? No te quiero ver más.
- Pero mi Angelito, yo quiero estar con vos. Siempre. Cuando te despiertes y mires por la ventana para ver cómo está el clima. Quiero cuidarte cuando salgas y entres a tu casa. Ese pasacalle soy yo. Ya sé que no querés verme más, pero de esta forma yo puedo estar con vos. ¿Qué te jode?
- Pero nene, a ver si me entendés. ¡Salimos tres veces! Tu angelito, las pelotas.
- Pero en la cama me dijiste que yo era el rey de tu cielo, si lo pensaste una vez , es porque está dentro tuyo.
- Noo, tu verga estaba dentro mío y listo. A veces una dice cosas que no tienen sentido en la cama. No me acuerdo haberte dicho nada de eso. Te pido que saques ese cartel y desaparezcas de mi vida. ¿ok?
- Si querés sacalo vos. A mi me gusta y voy a dejarlo ahí, Angelito mío.
- ¡Sorete!

Este pasacalles estuvo colgado dos meses en la calle Av. Meeks enfrente del Bingo de Lomas y de mi psicóloga.

Pasacalles de mi rrioba

Poco se le ha reconocido a la pujante industria del pasacalle de Banfield y sus localidades aledañas. ¡Y tanto que le han dado a nuestra vecindad! Pareciera que sin ellos los banfileños no podemos comunicarnos, declararnos el amor, pedirnos perdón y rezar.

Durante un año me dediqué a fotografiar pasacalles y a imaginar las historias detrás de ellos. Intenté hacer un trabajo sociológico con esto, una investigación exhaustiva sobre estos mensajes mersas impresos en trapos sucios que se dejan olvidados en las alturas hasta deshilacharse, pero me dio fiaca. Así que me pareció piola colgarlos acá para ustedes.

A medida que me iba metiendo en sus entramados me fueron conquistando. Tienen ese encanto, como ir a las cantinas, como tomar vino en pingüino y comprar ají y morrón en la señora que duerme en la esquina.

Hoy, corto con tijerita de uñas la cinta de inauguración de la sección: Los Pasacalles de mi barrio. Ya les adelanto que en la mayoría veremos cómo Roberto hizo uso y abuso de ellos para reconquistarme y para pedirles a los santos que le devuelvan lo que perdió en sus apuestas.

Con la intención de revalorar esta industria o modalidad de comunicación vecinal, los invito a leer estos pasacalles e inventarse sus propias historias.

miércoles, 19 de enero de 2011

Palabras mágicas

Mot es palabra en francés, como Word en inglés y parola en italiano. Hace tiempo que vengo estudiando el poder milagroso de la palabra. De su poder generador de oportunidades y transformador.

Un día le pregunté a un Roberto del trabajo: “¿con qué palabra me definirías?”. “Loca”, me contestó mientras succionaba la bombilla tratando de destaparla. “¡¿Loca?! ¿LOCA? Qué sorete, nene. ¿Eso pensás de mí?”, le dije ofendida como vedette sin revista. “¿Qué te enojás? Si vos misma decís eso de vos en el blog”, trató de justificarse.

Tenía razón, en mi perfil tenía escrito “loca como la cabra que nunca tuve”. Yo misma les estaba comunicando a todos los Robertos del mundo sobre mi insanidad mental. ¿Qué clase de publicidad me estaba haciendo? Solita, solita, me estaba haciendo esta fama, me estaba cavando la zanja y pidiendo asilo en el cotolengo de mujeres con sentimientos deformes.

El día que lo borré, nunca más me sentí loca.

Entonces me di cuenta del poder del lenguaje. De su función mágica. Grité “Yo puedo” y ¡zás! pude terminar la sesión de abdominales de 50 repeticiones. Entonces fui más allá y dije “¡Poronga grande!” y a Roberto le creció 2 cm lo chota, no es mucho, pero se sintió la diferencia. También dije “Aumento” y me lo dieron. Escribí “Quiero viajar” y me invitaron a Mardel. “Un día voy a volar” y me compré un vuelo en parapente.

Ahora estoy frente a una encrucijada si digo “Chau Roberto”, ¿empezarán a venir Manueles, Pablos, Martines, Guillermos y Catrieles? ¿Estaré lista para decirle adiós? Mientras siga escribiéndole a Roberto, deseándolo y persiguiéndolo, seguiré recibiendo Robertos. Roberto, Roberto, Roberto, Roberto, Roberto, Roberto, Roberto, Roberto, Roberto, Roberto, Roberto.

Nop, aparentemente, todavía no puedo dejar de escribirte. Así que tenemos Roberto para rato.

miércoles, 12 de enero de 2011

De bajo perfil

Soy una mujer reservada. Obsesionada con mantener un bajo perfil en internet. ¡En serio, no es ironía! Hablo del uso de mi imagen, claro, no de mis palabras con aires a vedettes. Si supieran cuánto más segura me sentiría si Facebook y Youtube no existieran. Percibo el deambular de ese fantasma, como el del comunismo, pero facebukero que sube fotos y videos de mí en los más diversos estados emocionales sin mi permiso.

Aunque prohíba el etiqueteo, no hay caso. Están esos malvivientes que gozan con escracharme, perjudicarme y desfigurarme detrás del: “¡pero si saliste divina!”. ¡¡¡Shhhhh!!!! Cállese la boca, ¿quién lo autorizó a usar mi imagen?

Mi temor es que me pase como a Norita. Esa señora regia que fue asesinada en su country y que los medios se encargaron de ilustrar con fotos que daban una muy sutil impresión de que era prostituta rebosada en semen y cocaína.

Estoy más que segura de que esa mujer bien debía contar con miles de fotos en donde lucía decente, espléndida y sensata. Pero no las encontraron aparentemente. Quizás porque sus amigos pensaban que las otras eran más divertidas de publicar en Facebook. Ojalá no pase que yo pereciera de forma poco usual y los medios deban poner mi foto en la pantalla. Porque de ser así, seguramente recurrirían a la web, buscarían esas fotos desgraciadas que mis amigos y familiares consideraron “graciosas” y terminarían injuriando mi reputación. La audiencia opinaría: “cómo no la van a violar con esa cara de reventada”, tal como sucedió con la pobre de Norita.

Por favor, se los imploro por Roberto y las nenas, basta de subir videos y fotos sobre mí. Damos por supuesto que no tengo que aclarar que nadie se atreva a develar que soy Jennísima, porque el banquete que se hace TN con este blog, la inseguridad, mis fotos y el Kirchnerismo es capaz de alimentar a toda la familia Biassiati-Fal, de por vida.

lunes, 10 de enero de 2011

Hola, ¿Reverendo?

Llegó el día. Hoy me convertí en Ned Flanders llamando a la iglesia para hablar con el reverendo Alegría.

El tema es así, hay un cuento que me está amedrentando el bocho. Es la historia de un hombre cuyo pueblo sufrió tremenda inundación apocalíptica y se sube al techo de su casa y le pide a Dios que lo ayude. Un vecino que tenía un gomón le dijo: “Vamos Don Manuel, súbase al bote que en el otro pueblo ya no hay agua”. Don Manuel le contestó: “Vaya nomás. Gracias. No se preocupe, el señor me va a ayudar”, y lo dejó ir. Con las horas fueron pasando distintos botes y todos lo invitaban al Don Manuel a subirse, pero este vecino les respondía a todos lo mismo. Hasta que se ahogó y se fue al cielo. Cuando le preguntó a Dios, por qué no lo había ayudado. Dios le contestó: “Te mandé 4 botes y no te subiste a ninguno, flaco”.

Entonces, jennísima Flanders, reflexionó ¿y si Dios me estuvo mandando Robertos a mansalva y yo los dejé pasar a todos como botes?

¿Tendría que haber aclarado en mis credos: diosito mío, mandame un yate blanco, con 6 a 5 camarotes, diez marineros con la fuerza de mil tiburones, con una discoteca y una biblioteca repleta de poesía francesa?

¿Será cuestión de afinar el rezo para poder cantar Aleluya?

Por desgracia el reverendo Alegría estaba en un funeral y no me pudo atender. Seguiré llamando, no vaya a ser que pierda la fe antes de tiempo.

sábado, 8 de enero de 2011

Jamón del diome

Miedo a que me abandone. (yo). Miedo a que me ahogue.


viernes, 7 de enero de 2011

Gente grande

A los 17 años, todos los chicos que me invitaban a salir venían en auto hasta mi casa. Tocaban la bocina, me abrían la puerta desde adentro desparramándose por los asientos y me llevaban a un lindo bar semi rollinga por Adrogué. Me pagaban las dos cervezas y cuando llegábamos a la puerta de casa, yo hacía que se me trababa el cinturón de seguridad para retardar el descenso y darle tiempo hasta que tomara valor para que me diera un beso. Ahí nos quedábamos chapando hasta que venía el señor de la garita y nos golpeaba el vidrio con la linterna. Me bajaba y él me decía: te llamo.

Ahora, pisando la sombra de los 30, tengo que ir caminando hasta la equina de Corrientes y Callao, porque él va a venir en el 24, va a sacar la cabeza por la ventanilla para avisarme que está en ese bondi y yo voy a tener que correr con las manos llenas de monedas de 10 centavos para subirme al mismo, “así no tenemos que esperar al otro”. Nos bajamos un par de cuadras más adelante y caminamos como si buscáramos el peor antro porteño para tomar una Quilmes tres cuartos que vamos a pagar entre los dos. Como yo ya me puse a pensar cómo redactar esa secuencia en mi blog, dejé de escucharlo y solo me interesa llegar a casa para tipearlo. El tipo igual intenta sacarme un beso, al cual le respondo en piloto automático, pasión cero y dos mordidas en el labio inferior para que al menos se vaya con la idea de un beso salvaje. Me subo a un taxi sola y de lejos escucho que me dice: nos mensajeamos.

Al final, cuánto más glamoroso era Roberto cuando vivía con sus viejos.

lunes, 3 de enero de 2011

Rituales 2011

Para empezar el año con la mayor cantidad de éxito posible, sin morirme de un A.C.V por la envidia ajena, googlée “ritos de fin de año”. Me dispuse a cumplir la mayor cantidad de ellos. Después de todo, este año estoy dispuesta a encontrar a un Roberto que me dure más de cuatro meses.

Rito 1:
Ponerse una bombacha amarilla al revés. Luego de dar las 00 h ponérsela correctamente. (Dos observaciones. Uno: ¡no tengo bombacha amarilla! ¡Jamás de los jamases había escuchado esto. Tanga rosa, sí. Amarilla, no, ¡che! Ya había empezado como el culo. Dos: una cosa es querer tener un novio, otra es exponerse a una infección urinaria por mezclar las áreas e intercambiar ph. ¡Justo en enero!, que sabemos que la ginecóloga se va de vacaciones y a una sala de guardia, de nuevo, no voy a ir a parar.)

Rito 2:
Ponerse una bombacha rosa o roja. LISTO

Rito 3:
La primera persona a saludar después de las 00 h debe ser del sexo opuesto. (Observaciones: para asegurarme, las primeras cinco personas que saludé fueron hombres).LISTO

Rito 4:
Dejar todas las luces de la casa encendidas. (Observaciones: Estaba en la casa de mis viejos papá paga las cuentas).LISTO

Rito 5:
Tomar un vaso de leche. (Observaciones: dado que me tomé hasta el agua de los floreros, un vaso de leche no se le niega a nadie. Además me vino regio para la acidez).LISTO

Rito 6:
“A la media noche hacerse un baño con champaña sin quitársela. No importa lo pegachento que se sienta esto atraerá la buena suerte en todos los ámbitos”, leí sorprendida. (Observaciones: Ni que fuera Mariana Nannis como para estar derrochando champgne, apenas me salpiqué unas gotas que me sobraron en el fondo de la copa. Ojalá rindan).LISTO

En conclusión, espero que todo esto surta efecto, porque realmente terminé la noche: pegoteada por el champagne, con dos manchas de leche en la remera, mamá se ofendió porque la saludé a lo último y seguro que en febrero nos multan por el alto consumo de energía en comparación al bimestre anterior. Pero todo valdrá la pena por cinco meses de amor con Roberto.