Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 28 de febrero de 2011

Lombriz solitaria

Hace tres semanas que espero a que llegue este martes para tener una razón para llamarlo. "¡Feliz cumple!". Mensaje fresco, normal y cotidiano, pero que al mismo tiempo demuestra interés, un me acordé de vos, algo de cordialidad y dulzura.

Hace dos semana le escribí: "Dale, volvamos por favor. Te pago". Pero por suerte me quedé sin crédito y no se envió. Creo que el "Te pago" me hubiera jugado en contra.

Ni siquera sé cuánto se le paga a alquien por quererme. No quiero menospreciarme. ¿Mil mangos por mes? En fin, lo bueno es que no se envió y mañana puedo mandarle un mensaje cumpleañero de índole normal, sin hacerlo sentir un prostituto.

Pensaba en la lombriz solitaria y en cuanto me parezco a ella. Este curioso parásito, una vez que entra en el cuerpo del sujeto, empieza a crecer y a crecer: metros, muchos metros adueñándose de todo el intestino. Ocupando toda su cavidad. Y mi plan es como el de ella. Necesito entrar en su cabeza y después crecer dentro de él. Extendiéndome por su mente, su corazón y seguir bajando hasta adueñarme de su aparato reproductor.

Es un espanto. Lo sé. Lo peor es que a la lombriz solitaria la sacan del culo a los tirones y a mi eso no me gustaría. Ahora, si me sacarán por su pene, sería otra cosa.

jueves, 24 de febrero de 2011

Maestra, ¿cómo se mide el amor?



Mirá. Antes lo medía en cantidad de besos, después en el tiempo que duraban sus abrazos. Hubo días que enumeraba sus "te amo". Pero últimamente lo mido con cajas de preservativos que usamos.



miércoles, 23 de febrero de 2011

Maestra, ¿qué es el amor?



Mirá, ya no sé. Para mi el amor es un signo de pregunta.

lunes, 21 de febrero de 2011

Pasacalles: vecinos autocombocados

“Vecinos estén atentos. Ladrones Sueltos. Cualquier anormalidad llame al 911. Vecinos autocombocados.”

Harto de la inseguridad, Roberto se puso a cargo de la protección del barrio. Alquiló una garita, se compró un silbato, una sirena y tres pimientas en aerosol. Adquirió películas del tipo “El Halcón negro”, “El Halcón Rojo”, “Rambo I,II,III y IV” y otros hitos de la cinematografía de acción para capacitarse en el rubro seguridad.

Su mujer Irma le armaba grandes termos de café y se los acercaba a la garita, con algunas galletitas. Se quedaba un ratito acompañándolo, pero enseguida Roberto la mandaba para la casa, no vaya a ser que lo desconcentrara y ocurriera una desgracia.

Los vecinos le agradecían este acto heroico y entre todos le compraron un chaleco antibalas. Roberto casi llora de la emoción la primera vez que se lo puso. Esperaba ansioso el momento de estrenarlo.

Un jueves a las 9 de la noche, una vecina salió de su casa gritando: “¡auxilio!, ¡auxilio!”. Roberto, alerta, fue corriendo a socorrer a la señora. Pero al instante, y desde la esquina opuesta, otra señora salió gritando: ¡Me roban, me roban! Roberto, sin saber dónde ir primero, quedó a medio del camino. Cual misterio egipcio, otros vecinos empezaron a salir de sus casas como hormigas, todos pidiendo socorro. ¡Estaban siendo asaltados al mismo tiempo! Roberto no podía hacer nada, salvo pedir respaldo a la policía, que para cuando llegó, los vándalos habían desaparecido por arte de magia habiendo cometido el delito.

Roberto se sentía furioso, defraudado consigo mismo, con su hombría y su Robocop interior. Ni siquiera había necesitado su chaleco. No hubo ni una bala, nada. Encima todo había quedado sin solución, sin maleantes atrapados ni nada. Se dio cuenta que solo no podía. Agarró el teléfono: “¿Hola? Si, quería poner un pasacalles.”

Nota de la autora: el error tipográfico es una joyita para la RAE. Mb: para Bombacha y Combocados.
Pasacalles en la calle Las Heras a dos cuadras de la Pavón.

martes, 15 de febrero de 2011

Pasacalles: Papá ??

Feliz día Papá. Nico Y ¿¿...??

Mi amor,
¿Viste que me decías que no teníamos plata y que llegar a fin de mes era una colgada de huevos desde el obelisco?

¿Viste que yo te decía que ahora que Nico va ir al jardín yo iba a buscar trabajo?

¿Viste que yo te decía que estaba tomando pastillas y que no teníamos que cuidarnos con forros?

¿Viste que vos no querías tener otro hijo?

No, no me animo a decírselo en la cara. ¡Me va a matar!, ¿cómo mierda se lo digo?

lunes, 14 de febrero de 2011

Pasacalles: Feliz Boda

"Feliz Boda Vane y José. Que la dicha de este día permanezca por siempre en esta nueva familia que hoy comenzaron a construir…Los amamos mucho!!! Papá y Mamá."

En septiembre, mientras muchas mujeres empezaban con los planes para ponerse en forma y llegar dignas al bikini open y ser culo Reef, ella empezó una campaña para evitar lo inevitable: llegar al 14 de febrero sin novio.

Arrojó redes en los siete mares. Esparció semillas en las pampas más fértiles. Enterró trampas debajo de las baldosas. Colocó anzuelos en las canchas de papi futbol. Puso pócimas en los barriles de cerveza. Se anotó en todos los sitios de citas de la web, photoshopeó cada foto de su Facebook hasta parecerse a Angelina Jolie. Renovó su guardaropa y compró litros de Channel n°5.

Mientras otras comían zanahorias con brócoli y tres litros de agua, ella empezó a salir con chicos que la invitaban a cenar, a tomar helados, cervezas con maní y le regalaban chocolatines. En el transcurso de los días, algunos fueron desechados en el camino, otros llegaban a la tercera cita ya sin nafta y tal como sucede con los espermatozoides, uno solo es el afortunado en llegar a la meta: José. Pero el muchacho fue tan rápido, tan rápido que en lugar de ponerse de novio, le ofreció casamiento para el mismo día de los enamorados. ¿Qué me contursi?

Esta historia es muy normal, ¡con una salvedad! Cuando Vane les contó sobre el acontecimiento a sus papás y le presentó a su galán, el señor padre se puso blanco y la madre se echó a llorar.

“¡Pero si es tu medio hermano!”, gritó la madre. “A tu padre le parecía divertido salir a manguerear otros patios cuando era joven y tuvo un hijo”, agregó. Tras el tremendo impacto, decidieron separarse. Era imposible concebir casarse con el propio medio hermano. Pero el 14 de febrero se acercaba y ella estaba dispuesta a lo que fuera por no estar sola. El muchacho que nunca había tenido padre, poco le importó y estaba chocho con tener un suegro-papá. Así que finalmente se reconciliaron.

Por eso, recibieron este bello pasacalle de parte del Papá (de ambos) y Mamá, el 14 de febrero del 2007.

martes, 8 de febrero de 2011

Pasacalles: Explorador de Dios

Dario Flamante Ingeniero. Explorador de Dios- Fue larga tu meta. ¡Felicitaciones! Tus suegros, Esposa y tus hijos Bianca y Joaquín.

Cuando Darío terminó el secundario, se dedicó a la falopa, la farafa, la paja y a la jarra loca. Clavó bandera en un cordón cervecero y andá a sacarlo de ahí. Bardeaba mal con los guachines y la poli lo tenía re calado. Ya había hecho giratoria la puerta de la comi. Putañero y pija larga de la boca para fuera, todos lo respetaban. Pero como suele pasar con estos tipos duros, adentro son mantequita y bastantes pollerudos. No te digo que un día el gordito de San Valentín lo flechó y los 15 años dedicados a la yeca se los tuvo que guardar en una cajita de Marlboro box.

Martita era pentecostal como toda su familia. Su papá era pastor y su mamá tocaba el órgano en la Iglesia. Así que en cuanto Darío puso un pie en esa casa, lo metieron en una bañadera de agua bendita y chau pinela, merca y lupinaje.

Lo encarrilaron a la fuerza del señor, el pecado y la Biblia, y así el tipo salió adelante y se terminó anotando en la facultad de ingeniería. Después de 15 años metiéndose porquería por la nariz y las venas, Darío no había quedado muy lúcido y estudiar le costaba más que abandonar un vaso de birra por la mitad. Por suerte los Pentecostales son una comunidad que tiene a muchos maestros particulares y lo fueron ayudando durante los 25 años de estudio.

En el medio, Darío tuvo hijos con Martita… también con Juana, la tesorera de la pentecostal de Lavallol y profesora de matemáticas. Ambos debieron disculparse ante la comunidad y de modo simpático él se excusó definiéndose como un explorador de la obra del señor, o sea las mujeres. Así fue que su mujer siempre le recordó su falta llamándolo Explorador de Dios.

En noviembre, rindió su último final y se recibió.

Pasacalles encontrado en Banfield, del lado de Alsina.

jueves, 3 de febrero de 2011

Pasacalles: San Expedito

"Gracias San Expedito. Perdón por la tardanza."

Recibió un mail que no esperaba. Un mail que había soñado tantas veces en forma de carta dentro de una botella navegando por el mar hasta que llegaría a la costa de su cama. Era de un antiguo Roberto que vagaba por el mundo hacía años. Le estaba informando que pasaría 3 días en Buenos Aires y quería verla. Si no fuera por algunos detalles eróticos que contenía la carta, tales como: “tengo tantas ganas de agarrarte esas tetas y hacerlas bailar”; “la tengo tan tiesa que podría tipearte este mail sin manos”, “Como te estamparía contra la pared para colgarte como una obra de arte”, ella no hubiera salido corriendo a buscar su agenda.

“¡No te la puedo creer, qué mala suerte que tengo!”, dijo mirando el calendario. ¡Justo iba a estar indispuesta! Encima esos tres días eran sus peores. Tenía un útero vengativo, que bombeaba sangre con un caudal feroz pocas veces visto. Era como el Chocón, una represa sanguinaria que no había tampón súper que pudiera contenerla. Por eso, coger indispuesta no era una opción.

Necesitaba indisponerse hoy, mañana o, a lo sumo, pasado mañana para llegar en estado al encuentro con Roberto. Necesitaba un milagro, solo el santo de las causas urgentes podría ayudarla. Sacó la estampita de San Expedito de su billetera, le encendió una velita y repitió incansablemente: “que me venga ya, que me venga ya, que me venga ya, por favor que me venga ahorita mismo”.

A la mañana siguiente se despertó y… ¡aleluya! Andrés, el que viene una vez al mes, había llegado. Sus ovarios estaban un poco confundidos, ellos no entienden de plegarias y oraciones, pero se pusieron a hacer lo suyo: doler.

Cuando la visitó Roberto, ¡no te digo lo que fue! La zarandeó de lo lindo. La embadurnó, la elongó, la plegó, la desplegó, la enjuagó, la agotó. Fue un remolino de vehemencia, de éxtasis, de incursiones bizarras. Pero así como vino, Roberto partió. Ella le agradeció la visita, pero se olvidó de agradecerle a quien más la ayudó. Tres meses después se acordó.

Pasacalles encontrado en Av. Alsina. Banfield.

martes, 1 de febrero de 2011

Pasacalles: Como el sol

“Carlos gracias por ser como el sol y aunque no lo veamos siempre está. Muy feliz cumple. Te queremos mucho. Mabel y Claude.”

Ella ganó la promo de las tinturas de L´oreal y se fue a Paris. Lo único bueno que le habían dado las canas, porque no se había vuelto ni más sabia ni más interesante, solo canosa.

Allá partió, con un pasaporte que iba en busca de su primera estampa y una valija que solo había viajado por el Rápido Argentino. Llevaba una carterita cruzada con la cámara, zapatillas cómodas para caminarse todo y ese cinturón que va debajo de la ropa para que no le roben la plata ni los documentos. Le faltaba el cartel de “Je suis touriste”.

Después de la apasionante visita a L´oreal y su fábrica de tinturas, tuvo la tarde libre y fue rebosante de entusiasmo a la torre Eiffel. Pasmada ante la torre, con los ojos emocionados, escuchó por detrás: “Bonjour mademoiselle”, se lo dijo un caballero en bicicleta. Se llamaba Claude, era coiffeur y se le ofreció como guía turístico, sólo por cortesía. No sabía nada de español, pero besaba como los dioses y de tanto pedalear tenía los glúteos tallados y duros como los del Apolo del museo.

En cuestión de horas se amaron y ella nunca volvió. ¿Para qué? Tenía un francés y todo el L´oreal que necesitaba. Pasaron los meses y Mabel aprendió a hablar francés. Se puso a trabajar en la peluquería de él, era la encargada de las tinturas y pasaba por la torre Eiffel tan seguido que ni la miraba.

Extrañaba a su familia, pero los llamaba tanto que los sentía cerca. Pronto sería el cumple de su hermano Carlos, así que se le ocurrió un saludo especial. Llamó a su hermana y le dictó el mensaje.

Pasacalles en la calle Maipú. Banfield. Una cuadra antes de la pizzería Don Esteban.