Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

martes, 1 de febrero de 2011

Pasacalles: Como el sol

“Carlos gracias por ser como el sol y aunque no lo veamos siempre está. Muy feliz cumple. Te queremos mucho. Mabel y Claude.”

Ella ganó la promo de las tinturas de L´oreal y se fue a Paris. Lo único bueno que le habían dado las canas, porque no se había vuelto ni más sabia ni más interesante, solo canosa.

Allá partió, con un pasaporte que iba en busca de su primera estampa y una valija que solo había viajado por el Rápido Argentino. Llevaba una carterita cruzada con la cámara, zapatillas cómodas para caminarse todo y ese cinturón que va debajo de la ropa para que no le roben la plata ni los documentos. Le faltaba el cartel de “Je suis touriste”.

Después de la apasionante visita a L´oreal y su fábrica de tinturas, tuvo la tarde libre y fue rebosante de entusiasmo a la torre Eiffel. Pasmada ante la torre, con los ojos emocionados, escuchó por detrás: “Bonjour mademoiselle”, se lo dijo un caballero en bicicleta. Se llamaba Claude, era coiffeur y se le ofreció como guía turístico, sólo por cortesía. No sabía nada de español, pero besaba como los dioses y de tanto pedalear tenía los glúteos tallados y duros como los del Apolo del museo.

En cuestión de horas se amaron y ella nunca volvió. ¿Para qué? Tenía un francés y todo el L´oreal que necesitaba. Pasaron los meses y Mabel aprendió a hablar francés. Se puso a trabajar en la peluquería de él, era la encargada de las tinturas y pasaba por la torre Eiffel tan seguido que ni la miraba.

Extrañaba a su familia, pero los llamaba tanto que los sentía cerca. Pronto sería el cumple de su hermano Carlos, así que se le ocurrió un saludo especial. Llamó a su hermana y le dictó el mensaje.

Pasacalles en la calle Maipú. Banfield. Una cuadra antes de la pizzería Don Esteban.

14 comentarios:

Pablo dijo...

Cuánto glamour! Estas escribiendo algo para el laburo de viajes o de cosméticos? jajajaja!

Para mí es un mensaje cifrado para el "dealer" Carlos, que tiene a Mabel y Claudi en la "cocina" del asunto y va a ver el sol cuando salga de la tumba! juaaaaaaaaaaaaaaaa!

Beso

alelé dijo...

Hubiese jurado que decía 'Claudi'... el peluquero aun puede llamarse Claudi?

La Criatura dijo...

¿será que mabel y claude son ciegos?

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

jajajaj, Sï, dice Claudi. pero pasó que la hermana de Mabel no sabe como escribir en francés y supuso que era con I.

sofía dijo...

No sé si reírme o ponerme a llorar jajajaj

marta dijo...

jajjaj te pasaste

Otra Mabel dijo...

qué bueno que Mabel haya ganado algo, yo nunca gano nada

Lucas dijo...

mucho francia y glamour, pero el pasacalles sigue siendo chongo

Anónimo dijo...

Quiero un Claude ya mismo!!!!!!

Romina dijo...

la encargada de tinturas! wow!!
beso

Anónimo dijo...

Hay mucho cuento de Francia Banfru??? qué onda???

Loca loca dijo...

cuando me tiña, voy a usar L´oreal aver si conozco a un Claude. como dice penélope: porque tú lo vales-

Magali dijo...

Viste? Y después dicen que teñirse hace mal!!!

Shisus dijo...

Ya sabemos que pienso de los Claudes...