Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

martes, 10 de mayo de 2011

La enfermerita

Me dicen que el amor llega en el momento menos pensado. Pero para mí es imposible no pensar en él, ni esperarlo. Ni buscarlo, ni perseguirlo, ni acecharlo. Sin embargo, creo que los actos heroicos sí se dan en los momentos menos esperados.

Un día salía del subte, volviendo del trabajo, pensando en las malarias que corroen mi vida. Con la mente preocupada y enojada, caminaba ensimismada y a penas noté una situación particular en la calle: un cartonero sentado en el cordón de la vereda con el pantalón arremangado y lleno de sangre. La Kiosquera le hablaba.Así que me despreocupé y seguí de largo. Pero antes de llegar a la esquina recordé mi deber como cruzrojista. Tenía que ayudar al prójimo, después de todo, el curso no lo había hecho solo para conocer flacos. Así que volví. Le pregunté al cartonero qué le había pasado y me contó que se había cortado con un vidrio. La kiosquera se acercó, asumo que para ayudar en la desinfección de la herida, por eso traía un limpividrio en la mano. ¡Un limpiavidrios! ¡Pero señora!, el pobre hombre se va a desmayar del dolor si le tira eso. ¡Loca! “No, señora. Deje, deje”, le dije. Le pedí al cartonero que me dejara ver su herida. Era larga y profunda. No paraba de sangrar. Casi me desmayo. “Se fuerte”, me contuve para adentro. “Para algo sos rescatista”, me reafirmé. Me levanté y le dije “esperame que ya vuelvo”. Me sentí como cuando Clark Clent se iba a de la escena para sacarse la ropa y volver como Súperman. Entré a la farmacia. Compré gasas, agua oxigenada, cinta y guantes. De repente, esos 2 meses y medio de curso de sábado por la mañana me habían convertido en René Favaloro. Cuando volví, ahí me esperaba. Le limpié la herida y le hice un lindo vendaje. Nos saludamos cordialmente y nos despedimos. Sentí que había compensado mis últimas blasfemias, pecados y sexo ocasionales con esta buena obra que me había caído de sorpresa, casi como se supone que debería caer el amor.

Pasaron dos semanas y escuché que me gritaban: “¡Hola amiga!”. ¡Era el cartonero! “¿Cómo estás? – le pregunté- ¿y la herida? ¿Se te curó?”. Se arremangó para mostrarme la cicatriz. “Está bien, todo sanito”, me contó. “Qué bueno, me alegro. ¡Cuidate!”, le respondí y seguí mi camino con la calma del deber bien hecho.

¿Y me pueden creer que a la semana lo ví de nuevo? “¡Hola, amigo!”, le grité con la mejor onda, súper amigacha. Pero el tipo me miró desorientado. Ante su cara de desconcierto, dudé. Tenía bermudas así que busqué la herida en su pierna y no había nada. ¡Qué vergüenza! No era él. “Disculpá amigo, me confundí”. Toda colorada me fui. Eso me pasa por canchera, haciéndome la sensible social, saludando a cualquier cartonero. Me fui triste, me había emocionado con el reencuentro. Como si hubiera empezado a tener sentimientos por él. Como si lo extrañara.

Pasaron como tres meses más y hoy, en esa misma cuadra, escuché “¡Hola amiga!”. Me dí vuelta y era él: ¡mi amigo cartonero! Corrí de felicidad, lo abracé y le dije que nunca más me abandonara. Y como decía Humphrey Bogart en Casablanca, "Esperemos que este sea el principio de una larga amistad”.

20 comentarios:

Luis dijo...

que buena historia...a mi no me pasa! mi vida es aburrida? ja
besos!

Lila Biscia dijo...

jjajajajajaaa
mi adorada jena, yo intuia a medida que iba leyendo tu acto de bondad sanitaria, que no era por el deber cruzrojista, sino por la obligación martistica... ser marta cuesta un acto de bondad cada tanto incluso uno tan asqueroso como curar una herida sangrante! (ajjj)
-y a él ya no lo sueltes!!!- jjaa

besos querida!

Lila Biscia dijo...

(te la debe, que la pague jjajaa)

La Criatura dijo...

ahh ¿de ESE amor hablabas? yo pensé que te habías enamorado del cartonero...

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

¿Era mentira o verdad lo que pasó?

Ay no entiendo nada.

Xoi dijo...

Muy linda historia.

Princesa del Adiós dijo...

Jajajajajaja

No tengo historia tan geniales, pero si me ha pasado de gritarle a la gente muy entusiasmada y UPS, errorrrr aajajjaja


Besote Jeníssimaaaaa

Desencantada dijo...

Que grosa, tu vida es re telenovelística (?). La mia es un bajón como todos los de arriba :D.

La Hilarante dijo...

yo espero encontrarme con un boy scout. y q cumpla con lo aprendido y me regale galletitas.

Bruno Tórtora dijo...

Filosa, profunda, caudalosa y sanguínea. Una historia como la herida y su heroína.

Hugo dijo...

Seguro ahora en la gamba se escribe tu nombre con un cuchillo.

JacK dijo...

Posteos así me recuerdan que sos tan bizarra como única Jennifer. Muy linda historia, me robó una sonrisa =)


Javi

Anónimo dijo...

Jajaja pero si le hacias el pete del la entrada anterior se quedaba mas contento!!

Anónimo dijo...

Jajaja pero si le hacias el pete del la entrada anterior se quedaba mas contento!!

Magali dijo...

Brijjante! eso demuestra que detrás de una petera hay un corazón generoso y desinteresado!

Frestón dijo...

Sos nuestra heroína, no lo largues a tu amigo nuevo! =)

Pablo dijo...

... y tuviste sexo ocasional con el cartonero, confesá! jajajajaja!

Beso

PAKO dijo...

muy linda historia
una ves me paso algo parecido, salve a un linyera de q lo metan preso por manguear cigarrillos.
Pero no me salio tan bien, al poco tiempo lo cruce por la calle, lo salude y no me dio ni cinco de bola.
igual en el momento del acto heroico me sentí realmente bien.
Muy lindo tu blog

Gabulet dijo...

Yo quiero ser como Banfrula!!!!

Me case con la lluvia dijo...

Si alguien que me llegaba de lashistorias magicas es cuando son reales. Me ha movido un poco el piso y ha hecho sentir un calor calido detras del cuello.

Su fiel lector.


Abrazo fabrica de gazas recibiendo su ultima carga de momias para procesar