Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

jueves, 19 de mayo de 2011

Pies felices

¡El olor a pata que tenía era imposible! No podía creer que mis delicados y finos pies fueran capaces de generar tan pútrido hedor. Una pestilencia que no solo asfixiaba por las vías aéreas,era un veneno intravenoso. Es que salí tan apurada que no me puse ni talquito para pie feliz ni medias. Me calcé lo zapatitos negros y caminé veinte cuadras. Son los riesgos del cuero artificial: el pie no respira, y por ende, el resto tampoco.

Cerca del horario de salida del laburo me acordé que había arreglado salir con Roberto. Segunda cita. Ir con esta purulencia a cuesta no era una opción muy recomendada. Bastante que tuve que lidiar todo el día con mi aroma, que encima tendría que lidiar ser rechazada por un error táctico.

Fui al baño, me saqué los zapatos y analicé mis opciones. Eran tres.
1- Meter el pie adentro del inodoro, tirar la cadena para que el fluir del agua me los lavara cristianamente.
2- Sentarme en la mesada del baño y meter los pies en el lavamanos, rezando para que nadie del personal oficinístico entre y me encuentre en semejante situación impropia para un baño compartido
3- Ponerme desodorante de ambiente

Después de pensarlo mucho. Opté por el 1 y el 3. Cerré los ojos y metí el pie en el inodoro como la vez que metí los pies en la fuente de Sacre Couer en París. Con papel higiénico me sequé y los perfumé. NOoooooo, no pude meterlos. Me retraje a último momento. En realidad solo me tiré desodorante de ambiente y así fui a mi cita, con mis pies felices.

Cuando me senté en el subte para ir hacía el encuentro, noté que mis pies estaban rojos, muy rojos y tenía manchas blancas. Estaban hinchados. Muy. ¡Tenía flor de alergia! O sea, mis pies se bancaban en olor a queso, pero no el de pino de bosques, quedó claro. Después de diez estaciones, no podía ni pararme del dolor, la pesadez y la picazón. Salí como puede, arrastrándome por las barandas de la línea D, me tomé un taxi y fui a la clínica.

Horas después lo llamé a Roberto para pedirle disculpas por haber faltado, y acá estoy, escribiéndoles con las patas en remojo.
No sé cuál es la moraleja. ¿No metan la pata?

17 comentarios:

Lila Biscia dijo...

jajaaa que asco!
me dan asco un toque los pies la verdad... :S

(y siempre existe la posibilidad de que haya un roberto en la guardia, ojo... que a los robertosmedicos les gustan las chicas heridas, je)

besos

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Jajajajajajajajaja.

¡Buenísimo post!


Me ha pasado, pero hice la opción dos.

¡Trancabas la puerta del baño y chau!

La Criatura dijo...

las publicidades de talco son como las de laxantes... asi que siempre hay que usar el inodoro.

eMe dijo...

Ay, qué feo eso! Me pasó hace un tiempo, con unos zapatos nuevos. El Efficient es dios!

Balconito dijo...

Me parece que la moraleja está en el material.
Descartá esa idea que tanto te ronda el marote de una bombacha de cuero artificial.
Una cosa es olor a pata y otra muy distinta es oler como la bodega de un camaronero.

Br1 dijo...

Alcohol en gel!

Chris The Coach dijo...

Otra opción podría haber sido ir a la cita directamente.

Entao, si la cosa no tenía perspectivas interesantes, pues que el Roberto se embrome y listo.

Si la cosa prometía y pasaba a mayores, le podías ofrecer pegarse una duchita juntos, y problema resuelto, amén de que seguro ese Roberto le iba a prestar atención a cualquier cosa menos a los piesssssss!!!

Besos

Chris The Coach dijo...

Ahhhh, y otra cosa, contate algo de qué le dijiste al médico en la clínica jajaja!!

Mire doctor, tenía mucho olor a pata y me eché Poett fragancia a pino jajja!! Deschave mal!!!

Besoss

PAKO dijo...

JAJAJAJAAAAJAJAJA
no podes meter las patas en el inodoro, esa tendría q ser la ultima opcion.
De pendejo una vez para salir me eché desodorante de ambientes en el chivo porq no tenía desodorante, fue una catastrofe, estube como una semana todo vendado, ya me había olvidado de eso

MateConDuraznos dijo...

Ay Banfrula, la opción dos era la más recomendable.

También le podía pedir a Roberto que le lavara los pieces como hizo Jebús. Mientras usted se hacía la María Magdalena. ;)

Magali dijo...

Ooobvioo! tendrías que haberte hecho la sexy y le tirabas... ¿nos hacemos masajes en los pies? y ahí te lavabas!!! o por lo menos ligabas un poco de crema! ajajaja

Gatubella dijo...

Hay otros olores peores que el olor a pie.
De última el olor a pie es algo natural después de un día de laburo.
Peor es el olor a culo con una bombacha palometeada-
Ahí si que no tenés escapatoria ni explicación lógica alguna.

La Hilarante dijo...

El horror!!! en el bidet se lavan los pies!!! es clave, bajas la tapa del inodoro te sentas ahi y metes las patas en el bidet!...

o talco.

pero desodorante en todo caso a la zapatillas. no se!.

Igual un bajón..y sobre todo después buscar la excusa, porque ni da contar la verdadera historia... o si. habría que ver.

Anónimo dijo...

Habia una 4ta opción: Te vas a una farmacia, te compras un Eficient o el talco de tu preferencia, te vas al baño publico mas cercano y te rocias los pies. Efficient hace a los pies felices... y a los Robertos también.

novoyaterapia dijo...

Genial! Excelente!
Che...negocié tu vacante de los jueves.
Ya mismo mando mail...
Besos!

eterno sindrome pre menstrual dijo...

Te tiro para la próxima
Vas a un farmacity, te compras toallitas humedas de esas que son para limpiarle el culo a los bebés. y te compras talco
y listo
jaja igual hiciste bien en no ir, jaja ni da patasucia

CHORCH dijo...

Meter la pata es mi deporte favorito. Soy un campeón de hecho!