Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 29 de agosto de 2011

Enhebrando el amor

Cada vez más chiquitos hacen los ojales de las agujas. No sé si el hilo viene engordado o la aguja tiene anorexia. Estuve 48 segundos cronometrados chupando un hilito para que se quede tieso y pase por el ínfimo orificio de esa aguja. Qué loco que a tantas cosas haya que chuparlas para que se queden duras. ¡Es el poder de la saliva!

Una vez que logré tener la aguja lista me dispuse a coser nuestro amor. Le puse pitucones en los codos y en las rodillas, estaban tan gastadas que parecían transparentes. Le cosí los botones que me arrancaste en la última lujuria, no quedaron todos iguales porque no conseguí los mismos, pero no importa. Le zurcí el dobladillo, viste que nos quedaba un poco grande y lo andábamos pisando. Ahora quedó justito a los tobillos. Le puse unas lentejuelitas plateadas en los hombros, ¡divinas!, para agregarle un poco de brillo a la cosa. ¡Ah! le remplacé el cierre por velcro, me pareció divertido y rápido, Roberto. Además, nos estamos poniendo viejos y tenemos que ahorrar movimientos.

No estamos en épocas de comprar un amor nuevo, así que hay que cuidar al que tenemos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Qué linda manito

Me acuerdo cuando mamá jugaba con los dedos de mis manos chiquitas. Iba dedo por dedo contándome una historia sobre cada uno. Empezaba por el meñique: “éste chiquito fue a la verdulería”, seguía por el anular: “éste compró la carne”, pasaba al otro: “éste puso la mesa, éste cocino y éste gordito, picarón, se lo comió”. Era algo que me hacía matar de la risa, me encantaba. Mamá se tomaba atribuciones y a veces improvisaba, el chiquito un día iba a la panadería, en vez de la verdulería y pasaba antes por la tintorería, pero siempre terminaba igual: “el gordito, picarón, se lo comió”.

Pero los tiempos cambian y es hora de decirle BASTA. Cortemos con este soliloquio machista que nos educa para cocinarle a un dedo gordo llamado Roberto. ¡Usemos la mano de nuestras hijas para contar otra realidad, la nueva!

Empezando por el dedo gordo: “con éste le vas a dar el Okey a Roberto para empezar una relación que te llenará de dicha y buenos polvos,” sigue con el anular: “en éste, Roberto te va a poner el anillo cuando se casen y cumplas tu sueño de usar un vestido original de Benito Fernandez”; agarrando el meñique y el índice al mismo tiempo: “con éstos dos vas a amasar los cuernos que te va a meter Roberto con su secretaria, te vas a deprimir y engordar un par de kilos” y batiéndole el dedo mayor: “ y con éste largo y finito y grandulón se lo vas a meter bien adentro en el culo cuando te vayas con su mejor amigo”.

jueves, 18 de agosto de 2011

El lado positivo

Amo mirar tus celestes ojos marrones; que me abraces con los músculos fornidos de tus brazos flacuchos; ponerme de puntitas de pie para alcarzar los dos metros de tu metro sesenta. Me desenfreno por besar tus carnosos labios finitos. Qué hermosa que es tu amplia sonrisa en esa seriedad fúnebre. Me excita tu esbelto y fibroso cuerpo fofo, la lampiñez de tu espalda peluda y tu fresco aliento a sobaco. Qué paz me da ir a dormir soñando en acariciar los bucles sedosos de tu pelo crespo y mugroso.

No, che. No hay caso. Me esfuerzo por ver el lado positivo. Pero no me gustas ni un poco.

martes, 16 de agosto de 2011

La Ley

No funciona la ley de atracción si te pienso y no aparecés
No funciona la ley de gravedad si cuando estas arriba mío, no te siento
No funciona la ley del más fuerte, si soy yo la que lucha
No funciona la ley de tráfico, si tengo un semáforo en rojo y seguís de largo
No funciona la ley de la termodinámica si yo me caliento y vos no
No sé si funciona la ley de conservación y teorema de Noether, porque no la entendí y no sé si aplica.
Pero igual respondeme algo, Roberto ¿para qué carajo hacen leyes si no las vas a cumplir?

jueves, 11 de agosto de 2011

Cosa de feos

“No se ría, señora” me dijo el fotógrafo. “No me estoy riendo”, le contesté. ¿Cuán difícil es sacar una foto carnet de frente 4 x4? Si de todos modos siempre salgo como el ojete. “Está sonriendo, señora”, me volvió a decir. “No, señor. No me rio. Nada de esto me está causando gracia. ¿De qué me puedo estar riendo? Usted en feo, este bolichín de mala muerte huele a meo y me quiero ir. Si al menos tuviera la bragueta abierta, pero ni siquiera”, le respondí tratando de ser amable. “Es que le veo los dientes y parece que se ríe,” me argumentó. “Sí, es porque tengo las paletas grandes y salidas. ¿le parece graciosa mi dentadura, mi boquita de caballo?¿Me hace el favor de sacar la foto y listo?”

Sufro la encandilación del flash y le pido al fotógrafo que me muestre la foto. “salí con los ojos medios cerrado, ¿no?¿me saca otra?”, le pedí. “Sí, le saco cuantas quieras, pero se las tengo que cobrar”, tuvo el tupé de responderme. “¿Cómo? Le preocupaba que me riera, pero le digo que no se me ven los ojos y ¿no importa? Salí amarga como un limón y con los ojos de un zombie reencarnado. Es la peor foto carnet de la historia. Es un delito salir con esa foto y usted es un delincuente del arte fotográfico. Debería venir el señor Kodak en persona a rebanarle los dedos.

Y me fui, le dejé mi foto fea al señor feo, en ese lugar feo.

lunes, 8 de agosto de 2011

Orgasmo en el pedestal

Se asoma de la nada, en medio de un sueño, de un cruzarse de piernas, de una caricia. Se atropella a sí mismo en una bola de nieve, pero de fuego, que se hace cada vez más grande y arrasa los nervios, los músculos y la carne. Emerge de estoicas batallas y de grandes esfuerzos. Saluda victorioso. Se hace presente del modo más invisible. De dónde viene, a dónde se va. Es como un apocalipsis, pero te hace sentir viva. Es querer respirar y no poder. Es querer estrujar sin romper. Es querer gritar sin aturdir. Es querer morder sin desgarrar. Es quererlo todo para quedarse sin nada.

Algo así es el orgasmo. Feliz día, Orgasmo.

En cuotas

Los Robertos del mundo se quejan del histeriqueo de las mujeres, pero lo cierto es que si Marta se les entrega en una cuota, ellos pierden el entusiasmo y se van del negocio tan rápido como vinieron.

Hay que obligarlos a luchar, a esperar la entrega. Ellos quieren a la mujer en 3 o 4 cuotas. Esto es pura economía: a mayor cantidad de cuotas, mayor el interés.
Ustedes se preguntarán lo mismo que yo ¿Cómo hago para pasar de ser mujer de 1 cuota a 4 cuotas?

La respuesta: NO te depiles. Sí, dejate todo el pelo posible, el que resistas acarrear. Que te de tanta vergüenza, que ni a palos puedas sacarte la campera por temor a que el pelo atraviese el entramado de la remera. Hablamos de pelo en las axilas, en el cavado y en las piernas. En exceso. Porque con un poco de pelusa en las piernas, no sirve.
Probé otras opciones, decir: "No puedo ir a tu casa, estoy indispuesta". Pero después te da ese beso que te dobla las rodillas y enseguida recalculás: "En realidad, estoy en mi último día. No pasa nada. Vamos" y una vuelve a ser de 1 cuota.
El recurso de "andar peludita" ¡funciona! Roberto se queda con las ganas de llevarse el paquete a casa y sigue viniendo al negocio tantas veces sea necesario hasta que se le dé.
Revaloremos nuestros modo de pago.
Ahora lo saben.

En el día de la publicación de este post se celebra el día del orgasmo femenino. Roberto, celebremos como se debe.

viernes, 5 de agosto de 2011

La nada y Roberto 4

Roberto: ¿En qué pensás, mi amor?
Mi hermana estaba esperando ese momento. Abrió el cuadernito. Miró de reojo la página repleta de pijitas dibujadas y leyó lo primero de la lista.
"En la muerte", le contestó.

Roberto se quedó sorprendido. Por fin salía un pensamiento a flote de la boca de mi hermana, pero no sabía qué hacer con esa respuesta, a él le daba miedo la muerte. Se quedó callado y abrió la heladera para mirar qué había.
Pimpi sonrió y se dijo a sí misma: no me va a joder más por un rato. Agarró la pincita y se retocó la ceja.

jueves, 4 de agosto de 2011

La nada tiene algo en mente

Pimpi no toleraba más la inquisición intelectual y existencialista de Roberto. Algo tenía que hacer. Mamá le recomendó que cada vez que tuviera un pensamiento lo escribiera en una libreta y que le mintiera a Roberto: “Cuando te pregunte de nuevo, vos acordate lo que escribiste y decíselo. En definitiva es algo que pensaste en algún momento. No tiene por qué sospechar que no es algo del momento.”

Así fue que Pimpi, fuera donde fuera, llevaba un cuadernito, en caso de que algún pensamiento llegara.

miércoles, 3 de agosto de 2011

La Nada y Roberto 2

Roberto:¿Che, en qué estás pensando?
Pimpi:Basta. ¿De nuevo con lo mismo? En nada estoy pensando. Estoy mirando al techo.
Roberto: Pero, ¿estás pensando: mirá qué blanco que está el techo, mirá qué bajo, qué alto, qué suerte que tenemos techo?
Pimpi:No. miraba al techo.
Roberto:¡Pero es imposible! ¿Me tratás de boludo?
Pimpi: Te lo juro, por Dios y los Beatles. Vos, ¿todo el tiempo estás pensando en algo?
Roberto: Obvio, todo el mundo está todo el tiempo pensando en algo. Por eso hay alplax, ribotril, alcohol, marihuana. Para dejar de pensar. Para darle un descanso a la mente. Pero parece que vos no necesitás nada.
Pimpi: Soy una afortunada.

martes, 2 de agosto de 2011

La Nada y Roberto 1

“¿En qué pensás?”, le preguntó Roberto a mi hermana.
“En nada”, ella le contestó.
“No puede ser que no pienses en nada. Todos piensan en algo”, le recriminó su novio. “Bueno, yo no pienso en nada”, le aclaró ella.
“¿Cómo es no pensar en nada? Si hacés una visualización de tu cerebro, ¿no tenés ni una imagen? Porque ya con tener una imagen del vacío estás pensando en el vacío”, le dijo él.
“No sé de qué mierda me estás hablando. ¿Visualizar mi cerebro? Me preguntaste en qué estaba pensando y no estaba pensando en nada. Estaba en silencio, pero ahora pienso que sos un pelotudo”, le retrucó ella
“Bueno, por lo menos pensás en algo”.