Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Manos a la obra

Me enamora el hombre que arregla cosas. Le veo las manos concentradas en esa aventura tetosteronil, engrasadas o embarradas, sucias o sangrantes y siento mi corazón rebotar cerca del orgasmo. Cómo me gusta verlo transpirar, secándose la frente con el antebrazo tenso de la fuerza que brota de sus antepasados cavernícolas. Me estimula escucharlo martillar, taladrar, empernar. Deliro cuando lo veo subido a la escalera, pelando un cable o ajustando las tuercas con una llave cruz. Qué me importa si está poniendo la llave en la arandelita del llavero, hasta eso me estremece. Si llegara a tener puesta esa linterna en la frente, un casco o ese cinturón que cuelga herramientas, me dan unas ganas irrefrenables de saltarle encima, arrancarle la remera sucia, rota y vieja para lijarle el pecho con mis tetas.
Es así. Cada una se hace los ratones con lo que puede.

15 comentarios:

sofía dijo...

"Lijarle el pecho con las tetas". ¡Gracias por la poesía que nos regalás día a día!

Todos los Robertos del Mundo dijo...

Estimada,

Leyendo tu blog, el que no te conoce te imaginara una hermosa amazona sexual.

Los que te conocemos, no podemos decir lo mismo...

Campaña "NO AL ENGAÑO"


Saludos,

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Todos los Robertos del Mundo:

Si acaso no fui una amazona con vos, es porque habrás sido un pésimo compañero.

Se necesita una piedra y un palito para hacer fuego.
Mostrá la chota o da la cara, ¡cobarde!

A mi no me difamás, Roberto. ¡Conmigo, no!

Roberto defensor dijo...

Doy fé que es una amazonas.

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Gracias! Cuando una piensa que no quedan Robertos defensores, pum, aparece uno.

Br1 dijo...

Jajajajajaja. Muy buena la imagen de lijarle el pecho con las tetas. Me hiciste reír.

Hugo dijo...

Yo no tengo mucha paciencia para arreglar las cosas, por lo general termino a las puteadas y pegándole un voleo al objeto en cuestión... ¿Sirve?

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Hugi: sí, sirve. Mientras hagas un poco el acting del obrero, re va.

f dijo...

oficinistas abstenerse.





cocineros?

Despe dijo...

A mí también me agarra algo loco cuando veo a un hombre "probando su masculinidad" en el arreglo de cosas varias... no sé, es como muy "macho" ¿? o un resto de Edipo jaja


"lijarle el pecho con las tetas" ES SENCILLAMENTE GENIAL jajajaja

Margarita dijo...

Coincido. La semana pasada le tiré onda a un gasista.

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Vamos Marga!! A todo gasssss

Shisus dijo...

A mi me apaga mucho el oficio obreril porque casi siempre conlleva sanjón. Paso.

Mor dijo...

Pa, la zanja me genera una repulsión en el 99% por ciento de los hombres. Ta, eso.

Después, verlos desempeñando actividades de demostración de habilidades para desarmar/arreglar cosas, me encanta jajajaj

El Poeta Maldito dijo...

Jajaja! Está bien, cada uno debe tener sus propios ratones.