Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

martes, 6 de septiembre de 2011

Mi última banana

En los últimos cinco años cierta fruta tropical fue la base de mis desayunos y de mis postres. Un poco por su valor nutritivo y otro poco por su practicidad, siempre andaba con una banana en el bolso. Caminar por las calles comiendo una no era sencillo. Si por naturaleza el hombre se inspira con el andar de una mujer por la calle, imagínense si encima tiene una banana en la boca. “No querés comerte essssta que también te va a gustar”, era una de las cosas que me gritaban, con alguna palabra de más o de menos, pero el mensaje era siempre el mismo: me ofrecían su fruto desenvainado, su banana de carne.

Pero una mañana, pasó lo inimaginable. En la tercera mordida, me dio una arcada. ¡Sí! Tal como leen, tuve que escupir la banana, sacármela de la boca como si estuviera envenenada. Desde entonces, nunca más pude volver a comer una banana. Intenté acercarme a ella desde otras recetas, en nuevos lugares, pero sin éxito. Ni siquiera en ensalada de fruta rebanadita. ¿Habrá sido el exceso lo que me dio el rechazo?

Cómo una fruta tan fiel, que me ha dado de comer hasta en los más recónditos espacios del mundo, tuvo que desaparecer de la noche a la mañana de mi pirámide alimenticia. ¡Qué tristeza!, ahora solo tendré que conformarme con la de Roberto.

10 comentarios:

Hugo dijo...

Mientras no queras meter la de Roberto en la licuadora...

Br1 dijo...

No importa, Jenny. Hay muchas otras frutas para desayunar: kiwis, pomelos, manzanas. Igual podés probar terapia con canciones de César Banana Pueyrredón a ver si es solo la fruta o todo lo que tenga banana lo que te da arcadas.

Balconito dijo...

El rechazo de alimento que hace tu cuerpo puede ser un fuerte mensaje:

"Si te asquea la banana, deberías darle una chance a la almeja."


Ya no sería Roberto, pero tampoco Marta. Habrá que probar con Roberta?

Saludos del Instituto Ítalo-Zulú Psiconutrición Erótica

Cinty dijo...

¿Será una señal para que dejes de comer bananas?

Pipistrela dijo...

Para mí que Balconcito tiene razón... ahora lo que no entiendo: el licuado de banana te da asco también? con lo rico que es!!!

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

El licuado de banana me sigue gustando y la de Roberto también!
NO me vengan a joder con la identidad sexual, que osde no me cubre mas psicologia.

Ciudad Química dijo...

torta = rechazo a la banana.

son metáforas, son comidas...

La Hilarante dijo...

si funciona estaría bueno hacerlo con comidas altas en caloria. tipo atragantarte con un cuarto de libra con queso.

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Hila: tal cuál!

f dijo...

mister cohen te diría:
i´m your man.