Mientras íbamos hacia el noroeste, tal como ordenó un marinero, el viaje se puso turbulento.
Violentas tormentas y gigantes olas en lo zona de mis costillas hicieron que la
nao quedara bastante maltrecha. Los malditos
planos trazados por piratas pasados de whisky, nos llevaron primero por la
axila antes de llegar al seno del placer. Las cosquillas espásticas en el
recorrido de esa cavidad hicieron quebrar el mástil mayor, las velas se
deshilacharon y entró mucha agua. Para cuando llegamos a la costa acantilada de
esa teta en erupción, no había un marinero con las fuerzas suficientes para
escalarla y remover el terreno buscando el maldito tesoro.
La decisión del capitán fue la menos esperada. Había que
cancelar la expedición y cambiar de carabela. Esa vieja barcaza no podía seguir
navegando por ese cuerpo tan voraz. Se necesitaría un barco más potente, feroz,
indestructible: un buque con mezcla de submarino y de avión Hércules. Que pudiera
sumergirse hasta el centro de la tierra, enviar misiles teledirigidos hasta el
otro lado del mundo, sobrevolar con sutileza las tierras haciendo suspirar
hasta las piedras, escalar hasta altas cumbres, perforar la aridez y arrasar
las resistencias naturales.
Ese mapa que lo llevaría al éxito de mis zonas erógenas había quedado arruinado, borroso,
manchado, no le serviría aunque estuviera parado encima del punto g. El capitán del barco se puso sus más
elegantes prendas, se ató al ancla y se tiró al mar. No había encontrado el
orgasmo de ese cuerpo, pero moriría en la profundidad de esa piel que amó.

5 comentarios:
"Se ató al ancla y se tiró al mar"
Muere en su ley, con la tarea sin hacer pero habiendo dejado la vida en ella.
Beso gigante! Nos vemos en estos días.
Me encantó el final.
y si.
seguramente sea una de las pocas maneras de encontrarlo.
anclándose en lo profundo.
hundido.
(pero con visión interior!)
salú!
f
Hacia el archipiélago entre las piernas... bueno, no todos los capitanes son lobos de mar, no todos pueden navegar con el instinto de la osadía.
Un abrazo como siempre,
Alejo
Coincido con Huguito !
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