Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 19 de diciembre de 2011

El hostel del amor


Lo bueno del Roberto extranjero es que ya sabés de antemano que te va a dejar y vas a sufrir.  Sabés que te vas a enamorar perdidamente porque en tu imaginación se va a volver más y más perfecto. Claro, lo conociste dos días y solo tuvo tiempo de mostrar sus dotes más preciados.

Esta es la historia de Iojan, un metro noventa de alemán que supo hacerme beber la espuma de su cerveza. Se preguntarán si también me hizo comer de su salchicha de Baviera. Pero odio responder obviedades.

Luego de un aterrizaje turbulento en un avión de doble hélice en una noche de tormenta, llegué al hostel con pocas ganas de socializar. Me senté en un sillón con la mirada perdida en una pared decorada con excursiones a 10 dólares.  Él estaba en frente, donde mis ojos apuntaban, pero jamás lo vi. Me preguntó de dónde era y así apareció en mi vida. Sucedió la típica charla de hostel donde se reemplaza el “¿de qué signo sos? por “¿hace mucho que estás viajando?”. La charla se puso interesante cuando empezó a hablar de cómo los perros llevan a sus cachorros por el  cuello, y tuvo el tupé de pasar su mano germana por mi nuca para tironearme del pelo, suave pero firme. Claro que ese mínimo gesto, en donde él me agarraba como a un cachorrito despertó mi perra interior. Con la timidez que me caracteriza, le pasé la mano por su nuca y le tironeé yo del pelo, “¿is it like this?”  le pregunté.

Y bueno, acá termino la historia. Gracias por leerme. Besis.

Naaaaaaaaaaaa, qué va a terminar acá. La situación se estaba encendiendo demasiado y yo no estaba en condiciones de responder a las consecuencias. Los nervios de las turbulencias, el cansancio del viaje y el depilado a medio terminar me imploraban una ducha. “Ahora vengo, voy a ducharme”, le dije. En un minuto y medio ya estaba lista para la tercera guerra mundial. Metí toda mi ropa en el locker, cerré el candado y cuando iba a salir me di cuenta que ¡había dejado la llave del candado dentro del bolso que había guardado!
Iojan estaba esperándome con su embutido fresco y suculento mientras yo trataba de hacerme la MC Giver tratando de abrir el candado con una hebillita invisible. ¡Qué pérdida de tiempo! Fui a la administración para buscar dos destornilladores para desarmar el locker que tenía no sé cuántos tornillos. Ante mi tardanza, Iojan se apareció en mi habitación, agarró el destornillador que estaba apoyado en la cama y sin emitir palabra sacó 127 tornillos en 30 segundos. Yo miraba esos dedos trabajar, esas manos hacendosas que pronto estarían desajustando mis arandelas y abriendo mi candado carnal. Cuando dejó caer el último tornillo al piso, trabé la  puerta de la habitación sin importarme ninguno de los 5 pasajeros que compartían mi cuarto mixto repleto de cuchetas. ¡El festín argentoalemán que se dio en ese cuchitril!,  fue un desparpajo de amor  que fortaleció hasta al hartazgo las relaciones bilaterales de ambos países.

Por supuesto que fuimos interrumpidos por golpes que gritaban en distintos idiomas: “Abrid esta puerta maldita sea”, pero nosotros seguimos atornillando y desatornillándonos.

A nuestro tiempo decidimos abrir la habitación y teta a teta, cada uno a su cucheta.

Esto te pasa por no querer viajar conmigo. Te lo perdiste, Roberto. Auf Wiedersehen!

10 comentarios:

Marialauchi dijo...

Que grositud!!!! los Robertos extranjeros tienen lo suyo!!!

Cinty dijo...

¿Cuántos Robertos has dejado por el Mundo Banfrula?

Sos un ejemplo a seguir

Lila Biscia dijo...

jajjaaa los robertos extanjeros, me tienen mal, nena!!!!
;)

besis (jajajaa odio besis!)

muax

f dijo...

atchung! baby...

da spoke germanike?
niet?

solisti facti?

bueno, porlo menos tuvieron la decencia de cerrar la puerta y no despertar a los otros cinco pasajeros con los gritos a las tras de la mañana...

Hugo dijo...

Grande Banfrula, siempre haciendo quedar bien a la carne argenta.

Y ahora q??? dijo...

Por dior! El Roberto extranjero es lo más!! Quiero la dirección de ese Hostel!!

Genia Jennifer!!

asi que esto es el sexo dijo...

candado carnal
infinitas erecciones

Br1 dijo...

Teta a teta cada cual a su cucheta es una gran frase.

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

chicos, les deseo en esta fiesta que no les falte mostaza picante para la salchicha

La Criatura dijo...

¡chucrut!