Antes de partir de viaje, el inodoro no fluía con
naturalidad. Sus aguas caían cual manantial, mas el poder del remolino
succionador no era lo suficientemente fuerte. Intenté cinco o seis veces darle con la sopapa para
despejar cualquier posible obstrucción, pero no mejoraba. Y como a veces se arregla
solo, o quizás vengan unos duendecillos plomeros por la noche a destaparlo, me fui a Aeroparque sin darle
real solución al problema.
Claro que jamás imaginaría que el lunes aterrizaría en casa con
mi novio alemán, el dios germano de los embutidos salchichonados.
Iojan, por suerte, vendría a la noche y me daba dos horas de
changüí para intentar destapar el inodoro. Pero para sumar males, la
pileta de la cocina ¡también estaba tapada! Era muy probable que los caños del edificio entero estuvieran
tapados y no fuera mi mierda la causa
del taponamiento. Después recordé que mi
vecino tenía una víbora pitón e imaginé que quizás se le
hubiese escapado y estuviera vagando por nuestras cañerías. No importaba lo que
fuera, debía ser corroído por el más lascivo ácido en el mercado.
Fui a la ferretería, compré 4 kilos de soda cáustica y al
carajo las cañerías de plástico. Que se desintegre todo el edificio, con tal
que mi alemán pudiera tener un garco digno sin sobresaltos al ver que su soruyo
no se va con la corriente.
Me puse los guantes, me tapé la cara e inicié el proceso del
destapamiento tóxico con profesionalismo. Dejé
trabajar al producto mientras me arreglaba, claro que yo meaba en el videt y
había defecado en la oficina.
Se hicieron las 21.30, sonó el timbre y entró él, con su
metro noventa de altura y casi 2 metros de intestino que en algún momento de la
noche o de la mañana necesitaría evacuar en mi inodoro en huelga.
Cenamos, luego hubo postre, cierto manoseo hasta que me
dijo: “may I go to the toilette?” Asistí timidamente con la mirada baja y recé. Escuché la puerta
cerrarse y deseé que no cagara, porque
el problema era que el sorete jamás se iría, no tenía por dónde con todas los
caños tapados. Tendríamos que sacarlo con la pala y enterrarlo en una maceta
(como alguna vez mi mamá me obligó).
Iojan tardaba... Tardaba. No sé qué hacía. Tiró la cadena y abrió la
puerta. No me dijo nada. Tampoco pidió un balde. Seguimos
besándonos. No me animaba a ir al baño, pero me carcomía la curiosidad. Hasta que
decidí interrumpir la pasión para verificar el trono maldito.
¿Saben cuál es la diferencia entre un Roberto europeo y un
Roberto tercermundista?
Que el Roberto local caga que da calambre, con frenada y olor rancio y el Roberto
europeo caga transparente, inodoro e insípido. No sé qué habrá hecho el alemán en
mi baño durante los diez minutos, pero en el inodoro no había nada.


14 comentarios:
salud Banfrula! qué regalito te trajo papá noel!! que te aproveche!! besos
jajajasjajajajaj que momento tete!!!...
lo malo que no están acostumbrados a usar el bidet!!!!
Mirá, ya si bajó la tapa sin que le digas nada... NO LO DEJES ESCAPAR!!!
nikita: vino y se fue. se fueeee se lo llevó un avion. entendessssssssss???
La hilarante: yo le enseñé a usarlo.
Maga: se me escapó.
Barny,
quizás fue en busca de su pastillita azul, la tomó de incógnito sin que lo vieras, y esperó un rato hasta que le empezara a hacer efecto, para darle cierta contundencia al salchichón!
Imaginate si tanta salchicha quedaba colgando nomás!!!!!! Qué frustración no? :)
Besos
La teoría de la pastillita es muy probable.
es que son tan pulcros estos germanos! yo tuve uno que hasta traía su propia pasta de dientes!
Cada vez me convences más de ir en busca de un Europeo y dejar el yorugua cagador oloroso
Cinty: no tenés que irte a Europa, al mío lo encontré en un hostel en punta del este!
Habrá sido inoloro porque comió livianito. Si comen chucrut y toman cerveza negra seguro que te vas a dar cuenta. Gesundheit!
Apa, cerquita entonces...
y era un principe de cuentos, el encanto se mantuvo intacto ....
me descompuse rememorando la sepultura del sorete!!
no me suele pasar, pero se me caen las lagrimassssssssssss
te quiero grosssa
el secreto es que del otro lado del mundo, el agua del inodoro arremolina al revés
Criatura: me encanta el término arremolina.
Bren: dios quiera que no tengas que obligar a tus hijos a enterrar soretes.
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