Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

martes, 10 de enero de 2012

Hombre- herramienta


“¿Por qué usás las manos si tengo los utensilios en el cajón, Roberto?” Le pregunté mientras intentaba destapar una cerveza con sus dedos, teniendo quince destapadores en la cocina.

El sistema ortodoxo, rústico, neandertal que prefiere Roberto para solucionar problemas es comprensible pero inaceptable. Usa los dientes como si fueran de acero, las uñas como si fueran de piedra, la pierna como si fuera una sierra. Roberto, ¡por algo se inventaron las herramientas! No sos Robocop.

Recuerdo cuando éramos unos niños de 18 años,  me pasó a buscar en el Falcon rural de su papá. (Yo amaba ese bulín motorizado. Roberto tiraba frazadas en el baúl y nos revolcábamos hasta romper los amortiguadores. Estacionaba en la esquina de mi casa, cerca de la garita. No eran tiempos seguros, más vale un ex policía voyerista que dos chorros excitados). Esa noche, ni bien me subí al nido del amor motorizado, hicimos dos cuadras, se paró y  no arrancó más.

Roberto se bajó del auto, abrió el capot y se puso a mirar el motor (imagino ese momento “hombre - motor”  igual al momento  “mujer- primer tampón” en donde te quedás esperando que el objeto mismo te hable  y te dé indicaciones de cómo proceder).

Me bajé para darle apoyo moral. Mientras tanto miraba el vapor salir, la grasa chorrear y algo chicharrear. Roberto puso las manos en acción y empezó a sacudir mangueritas (cómo si todo se solucionara con un sacudón), abrió tapitas, enchufó y desenchufó cablecitos y como uno se le retobó, Roberto se acercó con la boca y ¡empezó a masticarlo!

Obviamente, le dio una descarga eléctrica que no supo cómo disimular. Con la cara negra, la boca sucia y cargado a 520 wats, me miró. Lo miré de vuelta y me dijo “mirá cómo se me paró la japi, vamos pa´l fondo”.
Y yo accedí, porque Roberto no te es muy ducho con las herramientas ni arreglando cosas, pero que sabe cómo ponerle onda a una situación boluda, de eso no caben dudas.

14 comentarios:

Cinty dijo...

JAJAJAJAJA!!!

Que buen Roberto ese!!



Banfru, le pregunto a Usted que debe saber... Alelé?? Todo bien??


Besotee

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Cinty: Hace días que no me comunico con ella. Pero como dicen: No news, good news!

Un Roberto dijo...

Yo uso la pinga como destornillador y nunca nadie se quejó

Lula dijo...

Tu Roberto se cree Martillo Hammer, pero del tercer mundo

Cinty dijo...

Mandale besotes cuando hables con ella!!! :)

Br1 dijo...

Creo que sé la respuesta. Roberto no es bien predispuesto a recibir ayuda. Por eso no preguntamos para llegar a un lugar. Por eso inventamos el GPS, para no tener que preguntar.

La Criatura dijo...

jaja, mientras no te llene de humo tu capot, banfru...

Hugo dijo...

¡El hombre eléctrico!

Me imagino las descargas que te habrá dado.

Iván, el chico dijo...

Uh, pero debe haber sido un polvo e-lec-tri-zan-te. No?

Y ahora q??? dijo...

Jajaja! Roberto te rema cualquier situación!!

Manco Cretino dijo...

jajajajaj este si que supo aprovechar al energia y enfocar hacia lo que sería no sé si lo más importante (je... siiiii) pero sí lo más divertido.
En cuando a lo de cavernícolas, la mayoría somos un poco "Roberto".
Confiezo: al día de hoy, mi desempeño ante el motor sería el mismo que el de Roberto jajaja (0 tuerca, lamentablemente)

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Manco cretino: gracias por la honestidad. SI tiene pito, algo de Roberto tiene.

Alejo Z. dijo...

... inexplicable el ataque de risa que me dió leer esto. Sin duda la Banfru siempre sabe sacarle lo mejor a cada situación no? Después de todo los Robertos no hacen nada sin nada que los jenne.
Un abrazo

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Aaaaah no, inútiles si que nooo.