Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Ciudad a ciegas


Una noche subí hasta la terraza, donde nace la cúpula más linda de Buenos Aires, y abrí la puertita secreta, la que lleva a los motores del ascensor y la caja de fusibles.  Ahí se controlan todas las luces, no solo las de mi edificio, las de la ciudad entera. Si esa caja entrara en corto circuito se apagaría todo, cuando digo todo es todo: luces de los autos, las linternas, la luna y hasta las estrellas dejarían de alumbrar.

Esa noche llegué con mi balde cargado de agua. Miré los cables  con mis ojos desafiantes y sin piedad alguna les descargué el balde como  el llanto de una viuda sobre el cajón.  Se hizo tan de noche que ni los gatos veían.  Y en esa oscuridad, con la ciudad a mis pies, en la cúpula de mis deseos  te grité. “¡Acá estoy!, me puse brillitos en los labios. ¿Me ves?”

11 comentarios:

Juli dijo...

Qué lindo. me voy a poner brillitos y vengo.

Anónimo dijo...

En la oscuridad brillaremos los dos Jennula

f dijo...

vos lo que querías era jugar a los cieguitos...
(fuera de la broma, lindo texto)

Magali Arrigo dijo...

¡Armoso! más para los que conocemos esa cúpula.

Ciudad Química dijo...

te recuerdo por tu aroma,
por tu voz
por tus formas
te siente mi corazón.

..cq..

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

CQ qué lindo!!

Ines Table dijo...

...como el llanto de una viuda sobre el cajón" Que buena forma de hacer chispar los cables.

Apagón!

Hugo dijo...

¿Te vio?

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

síiiii, obvio.

lou dijo...

lindísimo texto! qué pasó después? ;)

Anónimo dijo...

Escribis her mo so. Me encanta leerte. Besos!