Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 17 de septiembre de 2012

El placer de viajar


Ay, el encanto de viajar.  La magia de imaginarse en un más allá, elegir cualquier  vuelo… hasta que ves que podés conseguir un pasaje por 300 dólares menos, por  10 horas más de vuelo y las 15 opciones se limitan a la más tobara. Confiaba en que mi decisión había sido la correcta: 45 horas de vuelo, pero el precio ¡una ganga!

Llegó el día de embarcar y a la tercera hora del viaje  sucedió la gran catástrofe. Hubiera preferido que se rompiera una turbina o que cayeran las máscaras de oxígeno. Pero no.  Fue la muerte en vida en altura.

 Hay dos ubicaciones preferenciales en un avión: primera y viajar en turista pero en la primera fila, donde está la salida de emergencia y tenés todo el espacio del mundo para estirar las piernas y nadie adelante que te joda con el subir y bajar del respaldo.

Como tengo suerte, pero no tanta como para ir a primera. Me tocó en la salida de emergencia. El detalle a tener en cuenta es que como no tenés un respaldo delante, el visor de la tv está escondido.  Enganchado a un brazo metálico que se extiende y se guarda en el apoya brazo. Ni bien me senté, desconocía el paradero de la tv y temí pasar las siguientes horas del viaje sin poder ver una peliculita, anque despatarrada como rana atropellada.  Miré a mis vecinos de fila y descubrí el artilugio con felicidad. Intenté imitarlos, sacarlo y desplegarlo, pero no era tan fácil como parecía. Tironée, forcejée, torcí, hasta que me quedé con la pantalla en la mano. ¡La pantalla sola! y todos los cables colgando.  ¡La concha de la lora, la rompí!

Si mi intención había sido ahorrarme 300 dólares, este se había transformado en el viaje más caro del mundo. ¿Cuánto me costaría una tv de avión? ¿Me harían compensarlo comprando todo el carrito del duty free? Vi que pasaba una azafata y metí el visor en su escondite, como quien esconde un pecado cuando pasa por una iglesia. Empujando los cables como ocultando un cadáver.  ¡Era terrible!  Terrible, no solo por el costo, sino porque no vería ni una película y me dedicaría las siguientes 40 horas a pensar en todas las consecuencias dramáticas que me ocurrirían al ser descubierta.

Sin tv, me leí la apasionante revista del avión hasta memorizarla: su columna en español y su traducción en inglés. Repasé miles de veces las medidas de seguridad, hasta que decidí pasear por los pasillos y... ahí lo vi. Era hermoso, estaba relajado, disfrutando su película, el flequillo con la caída perfecta, rubio, ojos celestes (la cursilería del hombre simil Brad Pitt que me derrite, tanto como el canoso), las manos grandes y la sonrisa de estar viendo una comedia romántica. Y ahí comenzó todo,  porque como dice el dicho: “si rompés la tv del avión, hacete tu propia película con un pasajero hot”.  Fui y vine cientos de veces, para que me viera. Pero no lo hizo, estaba concentrado en su pantalla. Pasaban las horas y me seguía ignorando.   Tenía que hacer algo drástico. Volví a mi asiento, agarré lápiz y papel y le escribí un mensajito: “Uff,  45 horas de vuelo  y vos y yo sin hablarnos  :)  15F”.  Cuando fue al baño se lo dejé en su asiento. Volví a mi lugar y esperé. Esperé tanto que me dormí.  

No sé cuanto había pasado, pero sentí a alguien tocarme el hombro y me desperté. Una mujer. Me dio el papelito y tenía una respuesta: “No te preocupes,  faltan 3 horitas. ¿Por qué no te ves una peliculita? 22 D. le mujer del 22 F ”.
Ahora sí, con el televisor y el corazón roto, solo me quedaba llegar a destino y que me hicieran pagar todo, para dejarme también, con el culo roto.

11 comentarios:

f dijo...

uy!
nunca viajé en avión.
pero intenté cogerme a mi mujer en un viaje largo en auto, como de 15 horas.
la perra me saltó encima.
la perra, no mi mujer.
ladrando, y se despertó mi hija.
ta, quedó para otra vez.
quien saba. en cinco o diez años por ahi nos hacemos un viajecito solos...

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

F: cómo vas a viajar 15 horas con una perra??

Cinty dijo...

uuuuuuuuhhhhhhhhh

f dijo...

claro, imaginate la cara de mi vieja si le digo:
ma! te dejo a la perrita quince días!
con todo lo que ello implica...

La Hilarante dijo...

muy mal la mujer del 22 F al abrir la correspondencia que no era de su asiento.

Chanchi dijo...

Siempre que tomo un vuelo, pispeo, lo mismo en un bus de minimo 9 hs.
Y siempre veo algo, pero jamas intercambio ni miradas, siempre me tiento, siempre fantaseo pero jamas concrete; pero conozco gente que lo ha hecho. jaja besos

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Chanchi, uuuy espero que esta historia no te limite a próximas intervenciones.


La HIlarante: en realidad, yo le apoyé el papelito en la mesita y nunca me di cuenta de que tenia mujer.

Cinty: siiiiiiiiiiiiii

Hugo dijo...

¿A dónde viajaste? ¿Al Congo?

oh nikita dijo...

ché, pero qué cagoncito salió Brad...

suerte pa´l viaje de vuelta!!!

besos

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Hugo: viajé acá cerquita, pero por la oferta tenía más paradas que adolescente con viagra.

Oh Nikita, lo malo de que todo salga bien, es que no tenés nada que contar. Así fue la vuelta.

esa de afuera de mí dijo...

jajjajaaa genial!
ay que nervios que tengooooooooooooooo!!!!!!!
besos banfru!