Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

martes, 16 de octubre de 2012

Nadie le pidió la mano



 Juana Elvira es soltera y obesa. No sé qué es peor para la sociedad de hoy. Además, es maestra de literatura y tiene 57 años, un partidazo. Aunque no siempre fue soltera, ni obesa. En este tipo de historias, las mujeres eran esbeltas, flacas, altas y bellas hasta que conocen a un Roberto hijo de puta, que primero les deforma el corazón y después el cuerpo.

Juana Elvira estuvo 25 años de novia con Roberto, quien nunca se animó a pedirle la mano para contraer matrimonio. El miedo irracional que le generaba  saber la razón  de trasfondo de esta conducta, la llevó a no preguntar ni presionarlo. Roberto ya estaba casado. ¡Esa era la razón! Tenía otra familia en Córdoba.  Su verdadera mujer le había pedido que no viajará más a Buenos Aires cuando Mirtita, su cuarta nena  de sus sietes hijos, estaba moribunda. Ahí él decidió dejarla a Juana Elvira para siempre.

Juana Elvira se abocó a la literatura y se comió toda la biblioteca, tomos enteros de comida intelectual y orgánica (claro está, el morfi la llevó a este sobrepeso).  La depresión se transformó en odio y el odio en vandalismo. ¿Vandalismo? Sí, Juana Elvira ahora roba manos. Mutila las estatuas e instalaciones artísticas de la ciudad. Y las guarda en su casa.  Es su revancha porque nadie nunca le pidió la mano. Me las mostró, están en repisas. Tiene montones de manos derechas de Olmedo y Portales. El gobierno insiste en reponerlas, ella insiste en cortarlas. Me contaba que su próximo paso es ir por las de Perón.

Siempre me pregunté quién las tendría. Ahora lo saben, una mujer soltera, dolida  y abandonada.

5 comentarios:

Hugo dijo...

Si no fuera tan cagona iría y se la cortaría a Roberto.

Lali Nuñez dijo...

Pobre Juana Elvira, pero pobre Olmedo y Portales,me dan un poco de miedo sin manos.

Vale dijo...

aaaahhh...
ahora entiendo....
Pobrecita, y pobres los alumnos!

Vale dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
f dijo...

menos mal que no preguntaste donde metió la mano...