Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Voy a acabar con el 2012


Voy a despedir al año garchándomelo como a Roberto. Sí, leyeron bien. Voy a cogerme a este año como se merece. Lo voy a despedir a los gritos, rasguñándole la espalda peluda. Clavándole las garras mal pintadas. Estacándole los tobillos en la cintura para marcarle el ritmo al son  del rock and roll que quiera. Mordiéndole el cuello como un vampiro con dientes de acero para hacerlo desangrar, como él lo hizo conmigo.
Voy a cogérmelo del mismo modo como lo viví. Primero abajo, dejando que me la meta despacito, hasta arrancar el ritmo. Después voy a ir arriba, para mostrarle quién manda, que soy yo quien dice lo que voy hacer con cada uno de mis días. Pero el año no se deja mandonear, el muy guacho, y me va a poner en cuatro, y así me va a tener varios meses. Justo cuando le encuentre el gustito, me va a alzar y mirándonos a los ojos vamos a llegar juntos en una hermosa pose hindú en donde los dos nos sentimos cómodos, plenos y satisfechos. Es decir, Jennísimos.

Cójanse al 2012 y no lo llamen más. Empiecen una hermosa relación con el 2013 y séanle fiel, al menos, lo que dure un año.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Roberto Transitorio y sus gastos supérfluos


Nunca fui a un telo. Nunca nadie me llevó. Siempre anduve con Robertos con quinchitos en el fondo de la casa, altillos, casas quintas abandonadas o con autos que se prestaban como recintos de copulación, altares de mis primeros orgasmitos.

Ahora vivo en mi propio atelier del arte de la fornicación y mantengo en vilo esa curiosidad. No tanto por cómo será un albergue transitorio, sino por el sentir que alguien sea capaz de  pagar una  buena cantidad de guita por un lugar solo para revestirme el interior con amor y pasión.

Una vez, un amigo me contó que se gastó un aguinaldo entero por estar dos horas con una minita, que encima después nunca más vio. Y pensé, ¿qué habrá tenido esa chica que valiera un aguinaldo? ¿Acaso yo no lo valgo?

Otra vez, una amiga me contó que ella aceptaba que la llevaran a telos solo si eran caros, lo cual le valió el apodo de “conchita de oro”. Y ahí me cerró una idea. Me di cuenta que yo también quiero ser “conchita de oro”. Hasta ahora mi mentalidad trotskista  regimentada por la facultad de sociales de la UBA, me llevó a actuar siempre igual “para qué poner guita en gastos supérfluos, si lo que importa es la conexión de nuestros espíritus encarnados”.

¡Basta de este socialismo que hoy se lleva un impuesto a mis ganancias pedorras! ¡Quiero ser conchita de oro! ¡¡¡ CONCHITA DE ORO!!!

Roberto, la próxima vez que me quieras llegar al corazón desde el útero, vas a tener que ponerte.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Pinceladas


Amanecí con su lengua pincelando la cúpula de mi pezón. Como un artista dedicado cubrió con su mística cada poro de mi piel. Recorrió su circunferencia muy delicadamente para no salirse de la raya. Eligió colores pasteles  que combinaran con la dulzura de mis palabras perversas. Esas que le digo al oído para estremecerle el inconsciente y ensuciarle la ingenuidad.  Luego se abocó al relleno. Empastó con saliva mi piel erizada. Con la intensidad de los impresionistas fue dejando huellas de su trazo.  Con la misma lengua, pero poniéndola finita y dura, retocó el vértice de mi seno con pintitas de un color más oscuro. Oscuro como mi deseo de ser arrollada por su desenfreno y esa hombría que se despoja de humanidad y se vuelve salvaje y animal.
Amanecí entre lienzos de una calentura con aires de amor. Amanecí hecha una obra de arte.

martes, 4 de diciembre de 2012

La misteriosa aparición


Hace 27 horas que encuentro papelitos que dicen “TE AMO!” por donde sea que vaya. Mensajes que no discriminan rincones, espacios, ni recovecos.  Están por todos lados, por donde me mueva hay uno. Están escritos en pedacitos de servilleta blanca, con tinta azul y en letra mayúscula. Son chiquitos, del ancho de tres dedos de la mano juntos. Son montones, como si se hubiera abierto la puerta de una fábrica de papelitos de Te amo y el viento los hubiera desperdigado por mi mundo.  

Fue cuando abrí la puerta del lavarropas para meter la ropa sucia que encontré el primero. Segundos después,  me llamaron por teléfono, levanté el tubo, y ¡zas!, otro más.  A quién se le hubiera ocurrido dejar uno en la huevera de la heladera o en el fondo del porta sachét de leche.  

En media hora encontré quince, en cinco horas noventa y ocho. Los fui juntando en un plato sopero que después se transformó en una olla de fideos y más tarde en una olla de guiso popular. A las doce horas sumé un balde, tres cajas de zapatos y una valija. Aparecen en las macetas de las plantas que riego, dentro de las medias que me voy a poner. Como si el espíritu del amor hubiera pasado esparciendo su mensaje. Cuando encendí el ventilador me escupió ¡siete más! Encima todos dicen lo mismo: “TE AMO!”. Ni una variación, salvo el lugar donde se esconden. Hace instantes me fui a lavar los dientes y del pomo salió otro más. Había uno sobre el despertador, entre las toallas dobladas que uso para secarme, en la jabonera, adentro del placard, en los bolsillos de mis pantalones. Cuando abrí la computadora, me sorprendió uno sobre el teclado. En los rincones más insólitos: dentro de la azucarera, en la cubetera hecho cubito de hielo y hasta enroscado en el sacacorchos.

Ya van dos mil quinientos papelitos. Dos mil quinientos TE AMO!  ni sé cómo aparecen. Lo más sospechoso es que algunos vuelven a aparecer en el mismo lugar en donde ya estuvieron. ¡Se reproducen delante de mis narices!

¿Qué carajo le pasa a Roberto? Dos semanas sin aparecer, ni un llamado y ahora hace esta pelotudez. Muy lindo todo el romanticismo servilletil y la sorpresa emotiva. Pero no tengo tiempo de ir juntando papelitos si no te vas a hacer cargo del mensaje  Asi que ¡vení a juntarlos vos! y si te quedan ganas, acá tenés  un mensajito, eso si, vas a tener que meter  la mano  un poquito más adentro :P