Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

martes, 4 de diciembre de 2012

La misteriosa aparición


Hace 27 horas que encuentro papelitos que dicen “TE AMO!” por donde sea que vaya. Mensajes que no discriminan rincones, espacios, ni recovecos.  Están por todos lados, por donde me mueva hay uno. Están escritos en pedacitos de servilleta blanca, con tinta azul y en letra mayúscula. Son chiquitos, del ancho de tres dedos de la mano juntos. Son montones, como si se hubiera abierto la puerta de una fábrica de papelitos de Te amo y el viento los hubiera desperdigado por mi mundo.  

Fue cuando abrí la puerta del lavarropas para meter la ropa sucia que encontré el primero. Segundos después,  me llamaron por teléfono, levanté el tubo, y ¡zas!, otro más.  A quién se le hubiera ocurrido dejar uno en la huevera de la heladera o en el fondo del porta sachét de leche.  

En media hora encontré quince, en cinco horas noventa y ocho. Los fui juntando en un plato sopero que después se transformó en una olla de fideos y más tarde en una olla de guiso popular. A las doce horas sumé un balde, tres cajas de zapatos y una valija. Aparecen en las macetas de las plantas que riego, dentro de las medias que me voy a poner. Como si el espíritu del amor hubiera pasado esparciendo su mensaje. Cuando encendí el ventilador me escupió ¡siete más! Encima todos dicen lo mismo: “TE AMO!”. Ni una variación, salvo el lugar donde se esconden. Hace instantes me fui a lavar los dientes y del pomo salió otro más. Había uno sobre el despertador, entre las toallas dobladas que uso para secarme, en la jabonera, adentro del placard, en los bolsillos de mis pantalones. Cuando abrí la computadora, me sorprendió uno sobre el teclado. En los rincones más insólitos: dentro de la azucarera, en la cubetera hecho cubito de hielo y hasta enroscado en el sacacorchos.

Ya van dos mil quinientos papelitos. Dos mil quinientos TE AMO!  ni sé cómo aparecen. Lo más sospechoso es que algunos vuelven a aparecer en el mismo lugar en donde ya estuvieron. ¡Se reproducen delante de mis narices!

¿Qué carajo le pasa a Roberto? Dos semanas sin aparecer, ni un llamado y ahora hace esta pelotudez. Muy lindo todo el romanticismo servilletil y la sorpresa emotiva. Pero no tengo tiempo de ir juntando papelitos si no te vas a hacer cargo del mensaje  Asi que ¡vení a juntarlos vos! y si te quedan ganas, acá tenés  un mensajito, eso si, vas a tener que meter  la mano  un poquito más adentro :P

12 comentarios:

Cinty dijo...

Jennísima in love, qué lindo!

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

cinty! cambié el final, fue un impulso :S

Cinty dijo...

Ufa, me gustaba más el otro final rosado. Igual este es muy Jennísima jaja

La Criatura dijo...

claramente estamos en presencia de un psicópata

Anónimo dijo...

Clarisimo, quiere garche facil.

Hugo dijo...

Ojo que seguro tiene una tijera con la que recortó todos los papelitos.

Maldo dijo...

El otro final era muy bueno! Pero está bien corregirlo si así te parece, al fin y al cabo... es tu blog jajaja Saludos!

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Maldo, en el newletter esta el otro final. En todos los post hago dos finales optativos

CatalinaLaGrande dijo...

Debe ser muy tímido para decirtelo de frente.

Petera infiel dijo...

En qué andarás que dejaste de escribir ....
¡Ojala estés cogiendo con todo!
Es un deseo navideño para vos.

larecepcionista dijo...

A todos nos llega el momento de que nos metan mano. Ah, perdón, era de amor.

Pimpi Nato dijo...

Roberto si tuviste tanto tiempo de escribir papelitos, recortarlos y guardarlos por ahí tenes tiempo de sostener en acciones lo que escribis.

Saludos

Pd: Son lindos tantos te amo!