Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

miércoles, 30 de enero de 2013

El desamor y Garbarino

Participé de una promo de Garbarino  por Twitter y fue como haberme garchado al pibe equivocado. Los mismos sentimientos de ilusión, decepción, odio y desesperación.  En ese orden.
La ilusión de conocerlo, de proyectar en él el amor perfecto es tan comparable a la ilusión de querer participar, de sentir que tenés todas las chances de ganar porque esa promo, al igual que el flaco, tienen el mismo destino: yo.

Cuando vi ese tweet que me invitaba a participar por una ultrabook se me dilataron las pupilas, sentí el corazón acelerado y todas esas cosquillas que te surgen cuando ves a un pibe que se parte en mil y querés llevártelo a tu casa. Con esa adrenalina y ganas me puse a participar: a escribir tweets como loca usando su hashtag.

  ¿Si revisé las bases y condiciones de la promo? Noooo, para qué. Una se besa con un flaco mucho antes de preguntarle si está casado, tiene hijos, trabajo estable, etc. Una simplemente se arroja a esa boca carnosa y a esos brazos que inspiran contención.

Les juro que di todo en esos tweets, para que sean creativos, originales, inteligentes y todas esas cualidades que un eximio jurado evaluaría. Di todo, tal como lo doy en la cama para deslumbrar a Roberto con mis capacidades amatorias gimnásticas.

¿Me preguntás si en el medio de la promo revisé las bases y condiciones? Noooo, tampoco, para qué. Ya estaba embobada de amor, mirá si Garbarino me iba a engañar. Eso es imposible. Las promos se hacen para fortalecer el vínculo con los clientes, afianzar la lealtad y al hacerlo en Twitter tenés esa cercanía e instantaneidad ideales, ¿por qué desaprovecharían todo esto? Durante dos semanas, yo les escribía tweets promocionando su hashtag, logrando que mis amigos me hicieran retweets y favs. Vivía en la panacea del amor,  obnubilada con la posibilidad de convertirme en dueña de una ultrabook. Tan ciega que si una amiga me decía, mirá que Roberto te está metiendo los cuernos, me hubiera peleado con ella con tal de no poner en tela de juicio a mi ilusión, mi amor.

Pero como en todo garche, cuando pasa el mes ya empezás a pedir más, a exigir definiciones. Y ahí es cuando Roberto se borra. No te responde, te ignora.  En ese preciso momento explotás de odio, pedís explicaciones y gritás: "¡¡¡Garbarino, mostrame las bases y condiciones la puta que te parió!!! Hace 1 mes que me tenés esperando, twiteando y no sé …. ¡Vos nada! ¿Qué soy? ¡¿Qué soy para vos, carajo?!"

¡Qué ingenua! Pidiendo explicaciones.  Roberto se borró y ya se está cogiendo a otras y una sigue enganchada jurando que le va a hacer la vida imposible.

 Entonces llamé a Defensa al consumidor y le conté mi historia de amor con Garbarino. Ellos me recomendaron ir a Lotería Nacional, ahí sí podrían ayudarme. Les hice caso y los llamé y les lloré porque Garbarino no me contestaba, ni me decía si había ganado o no. Simplemente me ignoraba. Mis amigos y familiares me decían: “olvídate, no te hagas mala sangre”. Y yo pensaba: “Me usó. Mé uso para tener un trending topic. Quiero vengarme. Ya no me importa si gano o no.  Quiero cortársela. Que no pueda hacer ni una promo más.”

Pero al final, la vida es así. Roberto sigue adelante, sacándole lustre a su poronga de oro y Garbarino sigue sacando promos sin bases ni condiciones. Hasta que cuando menos los sospeché,  recibí un mensaje directo por twitter. ¡Es Roberto que quiere volver! De repente se dio cuenta que yo era genial y me pide los datos personales porque estoy  entre las 10 finalistas de la promo. Y un exabrupto de emociones me amanecen porque no sé qué hacer con el odio acumulado. Estar entre las 10 finalistas cuando sé que mis tweets son los mejores y que merezco ganar me genera una sensación de malestar, bronca e injusticia.  Pero por el otro lado, es mejor estar ahí entre otras nueve, que sola y perdida.  Sin embargo sigo esperando … esperando a que Garbarino se decida qué quiere hacer con mi corazón. ¿Cuánto tiempo necesitará para evaluar 10 tweets? ¿Por qué no existe amor de tweet a primera vista? Sé que me merezco algo mejor,  lo sé. ¿Para qué esperar y dejar que me boludeen?  Tengo que seguir adelante, ya fue.  Sé que en algún momento voy a encontrar una Promo en Twitter bien hecha, con bases y condiciones,  porque al final de cuentas soy una clienta que lo vale.



viernes, 25 de enero de 2013

Más sobre el pelo

Analizando el pelo del desagüe, identifiqué estos pelos y los segmenté por su longitud.



miércoles, 16 de enero de 2013

De terror


Todas las noches después de bañarme,  limpio el filtro del desagüe de la ducha y saco todos los pelos que se me caen. Pero de vez en cuando, y cada vez más seguido,  cuando me despierto y voy al baño veo que el filtro aparece de nuevo tapado de pelos. No son mis pelos. Son muy largos, entre rubios y colorados. Y yo lo tengo corto, enrulado y oscuro. Como si alguien se bañara mientras duermo. Miro el shampoo y la crema de enjuague pero están intactas. El jabón tampoco tiene señas de uso. Desconfío de mi memoria, quizás no lo haya limpiado correctamente. Asi que por la noche tomo exceso cuidado para hacerlo bien y no dejar ni una pestaña. Pero a la mañana siguiente, me horrorizo con lo mismo. Mechones acumulados y retorcidos en los orificios de metal, intentando escapar por el caño mayor.

¿Será el espíritu de una mujer calva? Fui a hablar con el encargado para preguntarle, quién vivía en mi departamento años atrás. “Un peluquero famoso”, me dijo, “Era peluquero de las vedettes de la época de Ambar LaFox, de cuando se les decía bataclanas”. Mi curiosidad no cesó ahí y seguí indagando. “¿Y qué pasó con el peluquero ese?¿Vive?”, le repregunté. “Nooo, nena. Fue una tragedia. El tipo que parecía un mariposón, buenito,  resultó ser más malo que Fredy Kruger. Estaba casado con una  bataclana que peinaba, pero se encama con todas. La mujer era muy celosa y le hacía escándalos terribles. Los vecinos se quejaban por lo gritos, ¿vistess? Pero el tipo también era celoso y cuando se enojaba, ¡mama mia!, la agarraba de los pelos y la sacudía por todo el departamento. Al día siguiente veías a la pobre mujer con pañuelos en la cabeza para cubrirse los huecos de pelos y los tijeretazos que le daba el tipo mientras dormía. Un tipo jo di do.” “¿Y cómo terminó todo?”, lo indagué como un Sherlock con más aire de chusma que de Holmes. “¿Cómo va a terminar? Mal. Aparecieron los dos muertos en la bañadera”, me respondió. “¡Me jodés! Decime que los dos pelados”, le retruqué. “sí, tal cual. ¿Cómo sabés?”. ¡Porque tengo la bañadera llena de pelos de fantasmas, la puta madre!

viernes, 11 de enero de 2013

Arde papi


Pienso en los cursos raros en los que me anoté para conocer flacos. Pienso en esa mañana en la que caí al Easy de Lomas de Zamora para hacer un taller de electricidad con la idea loca de que algún flaco me hiciera saltar la térmica; las horas de gimnasio,  los talleres literarios, el de comics que me salió una fortuna y fui a una sola clase, el intento bizarro en un teatro under, taller de crítica de rock, en fin… todo por conocer chongos, posibles amores de mi vida.

Pienso en la plata perdida y en… cómo tarde tanto en descubrir lo que hoy les voy a compartir: el fútbol femenino. Sí, me invitaron porque faltaba una jugadora y allí fui. Me puse los cortos, el corpiño deportivo y entré a la cancha con el entusiasmo de una niña que se tira a un pelotero de barbies y pequeños ponies. Entré a ese fantástico mundo de Robertos sudorosos con remeras viejas y medias desteñidas; una exhibición suprema de brutalidad, virilidad y el abandono absoluto de los modales establecidos por la cultura occidental; un festín de piernas peludas, gemelos de Tiranosaurio y cuádriceps de toro. Y Ahí estaba yo, respirando un revoloteo de testosterona que me hacía sentir en el umbral de una orgía como para el record guines.

  Al lado de nuestra cancha, de vinchitas y conjuntitos Nike recontracombinados, estaban ellos, una vidriera de 10  futuros padres de mis 6 hijos. Todos candidatos para golearme hasta el cansancio. Un muestrario gratis de hombres que se estaban poniendo en forma para seducirme y convertirse en mis sueños más lujuriosos. Fueron 60 minutos de jadeos mentales, de micro orgasmos cada vez que se les escapaba la pelota a nuestra cancha y yo corría como loca a devolvérselas sacudiendo la cola como una perrita en celo en  una estación de tren.

En fin… pienso en todos los lugares donde busqué hombres y ahora que encontré en Oasis, no me sacan hasta convertirme en una botinera del papi5.

viernes, 4 de enero de 2013

Emociones fuera de temporada







Necesito un google translator para entender mis emociones. Es que mi corazón no sabe hablar y solo late. El latido no es un idioma, ¿sabés? Así como el pedo no es el idioma de mi culo, ni el parpadeo el de mis ojos.
Sentir y querer entenderlo, qué proyecto tan ambicioso para encarar el verano. Verano que merece más alcohol y sexo que pensamientos. Para reflexionar está el invierno. Para enamorarse de verdad, la primavera; para deprimirse el otoño y el verano para boludear, para negar la realidad y vivir en una publicidad de cerveza, bailando el hula hula. Así que corazón, no me vengas con que sentís cosas que encima mi cabeza no puede entender. Hacé como el oso, ándate a hibernar, prendete el aire acondicionado y quédate quietito, casi frizadito hasta que: venga el invierno o aprendas a hablar.