Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

lunes, 4 de febrero de 2013

La tengo ojeada



Hace 5 meses consecutivos que mi más precioso tesoro viene maltrecho. Hongo tras hongo, seguido por una sobrepoblación de bacterias letales,  una deforestación absoluta de la flora vaginal convirtiendo mi frondoso jardín floreado, cálido y húmedo en una estepa árida y deshabitada. 

Sufrida, la muy pobrecita, atravesó las peores catástrofes: picazón, ardor, quemazón, estudios invasivos, manos de desconocidos que no han puesto el mínimo esmero en ser tiernos con este pedacito de cielo que tengo entre las piernas.

Roberto, con la paciencia de un monaguillo virgen y temeroso de caer en el pecado infernal, viene viviendo como una vaca gaucha, a pura agua y paja.  Confieso que existieron ocasionales aventurillas que brotaron del ímpetu de una calentura irrefrenable pero solo provocaron nuevas malarias y dolencias insufribles.

“Inexplicable”, dicen los tantos doctores que me han atendido. “Cosa de brujas”, se animó a decretar una eximia médica de prestigioso hospital nacional.  “Vagina ojeada” escribió como diagnóstico en el certificado que tengo que entregarle a la de recursos humanos.

¿Pero quién? ¿Quién puede desearle el mal  a mi carterita? ¡Si ella no ha sido mala con nadie! Tímida y escondidita, ha aprendido de la vida a los ponchazos.  Ha luchado como cualquier trabajador  por una vida digna, abriéndose camino con esfuerzo y esmero. ¿Quién osa ser tan malvado con este pequeño ser de luz que pide a los llantos paz y antimicóticos?

¡Es un claro ejemplo de un trabajo vudú vaginal! No puedo dudar de mis lectoras, claro que no. Pero por favor, ayúdenme. Necesito una limpieza espiritual. ¡Alguien que me ayude!

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Así como cuando aparecen divertículos se mandan unos supositorios vaginales. Recomiendo en tu caso que te mandes un diente de ajo pelado (que tiene el mismo tamaño q el supositorio/cápsula vaginal). ¿El aroma? Naaaaa, no pasa nada. Cortalo con aceite de oliva... pero extra-extra virgen (dicen que te la cierra). Saludos, Dr. Serafin Vulgaris

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

ayyy gracias Dr. MAndaré ajo!!

Ale dijo...

fijate si alguien no dejo algo adentro que te este trayendo mala suerte.

Vale dijo...

¡Qué cagada piba!
¡¡¡5 meses!!!
Andá a algún sri sri o a un brujo, o fijate si algún frasquito en el barrio chino sirve para eso...
Pobre carterita :(

Magali Arrigo dijo...

Por Dió! no será un estresaso de la pobre? sacala de vacaciones por lugares lujuriosos y tomate varios fernets! No hay nada que el alcohol no pueda matar! ajajaja

Petera infiel dijo...

Y en de mientras la bucal piba ¡LA BUCAL! Consejo de experta en esos menesteres

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

tengo el paladar hundido y los dientes gastados ya!

Petera Infiel dijo...

Y bueno pero te equilibra otras cosas a lo mejor la busqueda incesante de Robertos. http://www.radiomitos.cl/magazin/?p=724

the butcher dijo...

Creo que te amo.

Eso y que el sexo anal siempre salva las papas en estos casos.