Todo eso que nos hace sentir jennísimos: las insurrecciones que enrulan el mechón lacié, el puctum, lo desprolijo, lo desubicado, el ello, el imaginario radical, lo ridículo, lo inocultable, la falla, lo que nos esforzamos por ocultar pero que se ve a la legua como un elefante dorado. Bienvenidos al blog de Jennísima.

miércoles, 3 de abril de 2013

Flor de vacaciones


La convivencia, aunque sea en vacaciones, termina de evidenciar las miserias de cada uno. Hablo de miserias pero también de talentos ocultos. A esta altura, Roberto ya conoce cada parte de mi cuerpo, cada lunar, cicatriz y agujero, incluso mejor que yo. Pero conocerá mucho mis agujeros, pero no lo que soy capaz de hacer con ellos.

Tanta introducción solo hace que sus corazones aumenten sus latidos y sus pupilas salteen renglones para llegar al meollo del relato.

Pasamos doce noches y catorce días en un All inclusive con toda la comida que sean capaces de imaginar, al alcance de mi tenedor y ¡gratis! No es un dato menor este, porque  el hecho de que tuviera acceso ilimitado a cualquier casillero de la pirámide alimenticia sin importar el momento, le da un argumento válido a lo que me sucedió. El festín del comatodoloquepueda, me llevó a mezclar frutas exóticas, con alimentos saturados en grasas, platos veganos, porciones aptas para celíacos, algo de kosher y unas cositas rosas que tenían rico sabor.   Sin discriminar, todo lo que ingería tenía el mismo destino: el intestino grueso (y dado el volumen de lo ingerido, éste estaba más grueso que nunca).

Una mañana después de desayunar, volvimos a la habitación para preparar la mochila para una excursión, de repente sentí el llamado de un pequeño guía turístico que me invitó a pasear por el baño. Allí
fui, como cualquier otro día, con esa sencillez que uno tiene para hacer esas cuestiones cotidianas. Pero lo que finalmente sucedió no fue tan cotidiano o al menos no para Roberto. Cuando salí del baño, Roberto me dijo: "Bueno, ahora me toca a mí". Pero tuve que anoticiarlo: "No podés ir. Vas a tener que usar el baño del lobby", le recomendé. "Eh, ¿para tanto?¿Mucha barusa? Tiro un poco de desodorante y listo", dijo el inocente. "No entendés, Roberto. Hay algo que no sabés de mí. Tengo un talento, del cual no me gusta presumir. Cago de un modo tan especial que tapo los inodoros. Vaya donde vaya. Mi familia lo sabe", le expliqué. "Me jodés", me respondió con ojos desorbitados, con una mezcla de asombro pero también de orgullo. "Sí, -le dije- tapé ciento de baños: en Gessel, Mar del Plata, Nueva York, Escocia, Francia, India, Rusia, Sudáfrica, Australia y ahora acá. Es como si fuera mi marca, mi sello del pasaporte". Roberto seguía mirándome con los ojos fuera de sí. "Pero yo también quiero cagar", me replicó. "Andá al baño del lobby", le volví a sugerir. "¡NO! Mirá lo que es este baño, tiene hasta balcón con vista al mar! Este baño hace que tenga sentido que el inodoro se llame trono, y ¿me mandás a cagar al lobby? ¡Destapálo!", me ordenó con un tono apabullante. "Es un hotel mil estrellas, no hay sopapa.- le aclaré indignada- No hay nada para destaparlo. Ya tiré 3 veces la cadena, está super atorado", le respondí. Roberto entró a la escena del crimen y gritó desesperado:"Naaa, increíble!".  Luego matizó con cierto tono de ternura: "¡Cagaste un bracito de bebé, mi amor!". Luego salió del baño y se sentó en la cama desconsolado, agarrándose la cabeza. Lo miré y pensé: "lo estoy desilusionando. De la desilusión al no te amo más, hay una línea muy finita. No puedo dejar que esto pase". Miré al rededor de esa suite increíble y vi la solución: un florero de flores de tallos muy altos. Agarré al azar una flor espléndida con un tallo de metro y medio y me metí en el baño. La usé como cinta de plomero. Me dediqué con esmero y no me pregunten cómo, pero el milagro se hizo y mi sorete siguió su camino por el túnel hasta ver la luz.

¡Sì!¡Roberto volvió a amarme y a admirarme! Esa flor siempre quedará en nuestros corazones y si alguna vez nos casamos, voy a poner una de esas en cada centro de mesa.

Roberto, ahora ya lo sabés: las mujeres no cagamos rosas, pero con una flor te destapamos cualquier mierda.

"Hecho verídico. Foto sacada luego del éxito. Si alguien sabe el nombre de la flor, agradeceré".



14 comentarios:

Moira dijo...

De Lirio acuático

.: M :. dijo...

Jenny creo que son Liliums! Divinos para los centro de mesas!!!!!

jenn dijo...

jejeje, pefecto. El dato que necesitaba! Ya me los pongo a plantar en casa

Ale dijo...

de destapar el inodoro al casamiento hay un solo paso!

una pregunta para vos que tapaste inodoros en todos lados, es verdad que en el hemisferio norte el agua gira para el otro lado?

Anónimo dijo...

si comieras flores seguro que no tapás nadas, todo sería más líquido

jenn dijo...

Ale: tal cual!! cosa de no creer

Lucia dijo...

apoyo la campaña: las mujeres no cagamos rosas!

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Vamos Lucia!!!! Salen las remerassss

Vale dijo...

AAJAJAJAJJJJAAJAJ!!!
Me imagino un concurso de esos raros que hacen los yanquis donde comen panchos ponele, decía, un concurso así internacional de tapamiento de inodoros. Te pongo todas las fichas :)

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

Vale: tipo, Talento Argentino?

Vale dijo...

Sí, jeje.

Felipe dijo...

JAJAJAJAJA Muy bueno!! Me mata la descripcion de la cara y los ojos de "Roberto"... mi primo :)

CatalinaLaGrande dijo...

Ya que hablaste de conocer agujeros ¿Despues te limpiaste bien para entregarlo?

Anónimo dijo...

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